Martes, 20 Ago,2019
20 años terremoto de Armenia / ENE 26 2019 / hace 6 meses

Quindío debe estar atento a otra situación de alto riesgo: el Machín

Para expertos, la comunidad tiene poco conocimiento de cerro volcán y los gobiernos se han mostrado apáticos.

Quindío debe estar atento a otra situación de alto riesgo: el Machín

A principios del siglo XXI se empezó a hablar del Machín, volcán activo que de explotar afectaría al Quindío.

El 25 de enero de 1999 la historia del Quindío se partió en dos debido al sismo de 6,2 grados que sacudió la tierra y generó desastres estructurales, sociales, además de segar la vida y la ilusión de centenares de personas.

A partir de los lamentables sucesos, el territorio cafetero empezó a levantarse de los daños, creció en ciertos aspectos y dos décadas después se mantiene como ejemplo de superación, aunque siguen vigentes aspectos negativos en relación con el desempleo y degradación humana específica.

Vea todo este especial en: Terremoto de Armenia: 20 años después, un nuevo amanecer

El terremoto generó, dentro de la clase pública y privada, que las unidades y los comités de atención y prevención empezaran a adquirir una preparación más intensa, que se tuviera el conocimiento y la reacción mayor para atender a la población, de presentarse una situación similar o peor.

En ese mismo caso se señaló a la comunidad, que era ideal que tuviera un conocimiento de qué hacer a la hora de una emergencia.

Recomendado: ¿Está Armenia preparada para un nuevo sismo?

Las políticas en ese sentido se actualizaron, cada momento se logran nuevos conceptos que se transmiten a socorristas, actores de prevención, sector médico y demás agentes, porque Quindío se encuentra en una zona con alta vulnerabilidad en materia sísmica.

Pero en el año 2000 apareció una nueva situación. Una serie de fuertes temblores con epicentro en límites entre Tolima y Quindío llevó al conocimiento de un nuevo fenómeno, las investigaciones revelaron que el volcán cerro Machín estaba activo.

El caso curioso de este relieve fue, pese a su actividad interna, que su cráter estaba tapado con una verde llanura, lo que era para la óptica humana un evento magnífico de naturaleza virgen y colores vivos, custodiado por escasas personas dedicadas al trabajo del campo.
 


Volcán cerro Machín. / Archivo LA CRÓNICA


Hipótesis apuntaron además que la última explosión del coloso ocurrió hace 800 años y el material piroclasto y demás elementos expulsados desde su interior fueron las principales causas para que la tierra del Quindío y el Tolima se convirtieran en fértiles.

De acuerdo con expertos y geólogos que han estudiado la montaña, se estima que, de haber una nueva erupción, el material arrojado por el volcán alcanzaría entre 20 y 40 kilómetros de altura, llegando a ser visto incluso desde Bogotá.

También bajaría por sus laderas material caliente que represaría corrientes y ocasionaría una gran avalancha en el río Coello, afluente del río Magdalena. Todo esto podría llegar a afectar a cerca de un millón de personas en los departamentos de Tolima, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Cundinamarca.

Si bien, al el Quindío no llegaría la lava o se generarían explosiones desde el cráter —que tiene una medida de lado a lado de 2,5 kilómetros—, la ceniza sería el principal problema a controlar en la zona. (Recomendado: En caso de erupción, cenizas del volcán Cerro Machín cubrirían el Quindío)
 

Se estima que, de haber una nueva erupción, el material arrojado por el volcán alcanzaría entre 20 y 40 kilómetros de altura, llegando a ser visto incluso desde Bogotá.


¿Estamos preparados?

“Si hay erupción del Machín, en el Quindío la afectación se manifestará con ceniza, que a la vez traería implicaciones a la vida humana porque acabaría con cultivos,  acueductos, transporte, la fauna y resto de la naturaleza”, fue la primera impresión dada a conocer por parte de Alberto Rosas, quien el 25 de enero de 1999 estaba como director de la Defensa Civil en el Quindío y que ha estado siempre al pie de las tareas de actualización de planes de prevención y reacción ante un desastre natural.

Inclusive fue testigo en el 2003 de su furia. Estaba junto con otros compañeros en el sector en la tarea de analizar y estudiar el terreno, cuando un fuerte temblor los alertó.

“Por su ubicación, tamaño, forma y actividad, ahora es uno de los volcanes más estudiados en el mundo, es considerado explosivo. Yo estuve en el desarrollo del plan de contingencia junto con Luis Carlos Martínez, un hombre importante en la materia y que ha trabajado arduamente en la prevención”, aclaró Rosas a LA CRÓNICA.

Lea también: La deuda del aprovechamiento urbanístico

Con el paso del tiempo se han actualizado protocolos en la intervención en una catástrofe que se generaría por la erupción del Machín, sin embargo, la preocupación para Rosas es la apatía de algunos sectores ante la amenaza.

“Para mí, el ente central gubernamental no le ha prestado la debida atención, lo mismo pasa con los del departamento y municipios. Han jugado un papel importante los ambientalistas, quienes transmiten el mensaje del cuidado con el Machín. En el 2003, cuando se vivió el fuerte movimiento en el sector, en la zona se efectuaron preparativos, pero la prevención dura lo que se mantenga el susto”.     

Si la situación es complicada dentro del mismo gobierno, Rosas señaló que es de más cuidado dentro de la población en particular: “Estamos igual de relajados con el Machín al igual que estuvimos antes del 25 de enero de 1999. Hay cierta parsimonia, no solo de la comunidad, sino de las autoridades. Diría que debe ser una actividad permanente del Sistema Nacional de Prevención de Desastres, partiendo de su dirección general y en ese orden de ideas el accionar de los entes comprometidos debe ser permanente”.
 

“Si hay erupción del Machín, en el Quindío la afectación se manifestará con ceniza. Acabaría con cultivos, acueductos, transporte, la fauna y resto de la naturaleza”.



/ Archivo LA CRÓNICA


Elementos para actuar

El capitán Ciro Antonio Güisa, quien en la época del terremoto de 1999 era el subcomandante de bomberos de Armenia, es otro hombre que no se ha alejado del mundo de la prevención y atención de desastres.

Güisa entregó su punto de vista sobre la preparación del departamento en relación con una posible erupción del Machín o un fenómeno de gran magnitud como el de hace 20 años, y se basó en los equipos para la intervención y no ocultó al decir que es deficiente.

“Lo digo por experiencia propia cuando vivimos los estragos del terreno, los equipos que tuvimos no eran los acordes. Accionamos con lo que tuvimos en esa época y gracias además por los entrenamientos. Si me preguntan si en la actualidad tenemos con qué hacerle frente a una tragedia, no hay mucho cambio en relación con lo de hace 20 años”.

Vea también: Cosas que debe saber para entender un temblor

Agregó en relación con el Machín: “La deficiencia en equipos se debe a la voluntad política, que no hay en el tema de atención de desastres. Los socorristas siempre están atentos, nunca hemos callado o ignorado la situación, pero urge tener herramientas para actuar”.

Sobre la comunidad, le preocupa la falta de comunicación constante: “Yo no creo que la gente esté lista para afrontar un momento tan delicado, no hay una comunicación o transmisión fluida de mensajes. Urge el apoyo gubernamental en ese sentido, nosotros siempre tendremos la voluntad, pero sin instrumentos será complicado reaccionar”.

 

“Si me preguntan si en la actualidad tenemos con qué hacerle frente a una tragedia, no hay mucho cambio en relación con lo de hace 20 años”.


Estudios y alternativas departamentales

Fáber Mosquera Álvarez, director de la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres, Udegerd, no negó que el nivel de afectación del Machín con la región es demasiado alto y que sabe que el efecto de una explosión de la montaña sería la ceniza.

“El fenómeno trae una complejidad en la que tenemos que trabajar y junto con la universidad del Quindío vamos a efectuar unos estudios adicionales, además planes de contingencia para desarrollar. Estamos junto con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres también en ese sentido”.

Manifestó que en materia de acción sobre la ceniza, no hay mucha profundidad como sí se tiene en explosión, por ello no se descarta en corto tiempo tener un experto italiano para explicar el asunto.

Recomendado: La cronología del ordenamiento territorial de Armenia

“Estamos adelantando posibilidades de traer expertos de Europa, más exactamente de Italia, quienes estudiaron el volcán Etna, para que nos asesoren sobre la ceniza volcánica, porque estamos débiles en ese concepto y debemos tener conocimiento”.

Sobre la actuación dentro de la comunidad, Mosquera Álvarez reseñó que “llegar al público es complejo, es un tema de mucho trabajar. Pero estamos generando procesos de capacitación y articulaciones específicas con instituciones superiores”.

Añadió que en los últimos tres años se han capacitado alrededor de 3.000 personas y con el simulador de sismos, que llamó la atención de propios y extraños, se logró concienciar sobre atención de desastres, y que en materia volcánica podría ser una alternativa de peso.
 

“Estamos adelantando posibilidades de traer expertos de Europa para que nos asesoren sobre la ceniza volcánica, porque estamos débiles en ese concepto y debemos tener conocimiento”.
 


Reacción nacional

Eduardo José González Angulo, director general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, opinó sobre la situación de alerta por el Machín.

El funcionario estuvo en el Encuentro Nacional en Riesgo Sísmico, celebrado el 23 y 24 del presente mes en el centro de convenciones de Armenia y afirmó que el volcán es una de las grandes amenazas existentes.

“El servicio geológico ha desplegado toda la información que se tiene sobre el cerro. Se han efectuado simulaciones y estudios para detectar las zonas con incidencia. Nosotros estamos en la tarea de fortalecer los consejos municipales, los integrantes trabajan en evacuaciones y se desarrolla de manera repetitiva, porque jamás vamos a estar totalmente preparados, pero sí podemos disminuir el desastre”.
 

Aspectos del Machín

Tipo: anillo piroclástico.
Ubicación: cordillera Central de los Andes, a 7 kilómetros de la cabecera municipal de Cajamarca, Tolima —35 kilómetros de Armenia—.
Altura: 2.750 metros sobre el nivel del mar.
Última erupción: hace 800 años, según estudios.
Nivel actual: Amarillo III, cambios en el comportamiento de la actividad.
Diámetro cráter: 2,5 kilómetros.


 

Andrés Felipe Ramos Gámez
LA CRÓNICA


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net