Jueves, 17 Oct,2019

La plenitud de una palabra

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Desde hace mucho tiempo escucho, veo y escribo la palabra "fluir". ¡Les aseguro que me encanta! Su significado tan sencillo me hace pensar en todo lo que esta corta palabra encierra.

Fluir significa dejar correr —cualquier cosa—. Para nuestra vida espiritual ese fluir nos lleva a la tranquilidad infinita de saber que el universo tan perfectamente bondadoso nos regala la paz, el amor, la armonía y la felicidad en un solo paso tan sencillo, tan audaz y verdadero que en muchas ocasiones se nos escapa por entre los dedos.

Fluir nos renueva el alma, tranquiliza el espíritu, y llena de gozo y felicidad el corazón. Una sencillez absolutamente increíble está condensada en esa magnífica palabra —que desde hoy llevaré impresa en mi corazón—. Fluir es dejar que la vida haga lo suyo, el universo acomode infinitamente todo para cumplir nuestros sueños, y mientras, nosotros seguiremos tranquilos, amorosos, dedicados y en plena calma con la vida, aceptando que inevitablemente hay cosas que son como son y que no cambiarán, que debemos perdonar y perdonarnos antes de dormir para entregarnos limpios y frescos al descanso, que debemos amar incondicionalmente pese a las circunstancias porque el amor no es selectivo, que debemos volcarnos al interior de nuestro ser, reconociéndonos como seres de luz; que la felicidad no es una emoción sino un estado maravilloso, que hay que reír porque es la mejor medicina, que cada día tenemos la oportunidad de nacer, que el pasado ya no importa y que el futuro lo creamos con nuestros pensamientos y acciones del presente.

Así que aceptemos que fluyendo la vida cambia, solo si reconocemos que tenemos el poder de la magia en nuestro ser, a pesar de tener dificultades y situaciones no tan buenas: entregando todo, la vida se torna en goce y sencillez.

Que no se nos escape el fluir por no admitir que es lo más sencillo para encontrar la dicha de la vida. Fluyendo le estamos diciendo a nuestra divinidad que le dejamos todo en sus manos, en su sabiduría infinita, porque nosotros nos dedicaremos a ¡amar y ser felices!

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