Miércoles, 20 Mar,2019
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El sexo sin amor no debe ser un dilema moral

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A mucha gente le encanta centrar su sexualidad en el sexo que se hace con los genitales. Es la forma como disfrutan y desean vivir la erótica, lejos de todos los aspectos morales, aplicables o no, tanto a las personas con y sin pareja estable, basándose en el mero gusto y viviendo intensamente el presente.

En ciertas personas el sexo va más allá de las emociones; son capaces de establecer uno y más emparejamientos —única y exclusivamente basados en el sexo—, sin importar la presencia de emoción alguna, por lo tanto, estos hombres y mujeres son expertos en vivir o practicar ad hoc el sexo sin amor o sin la participación del corazón, es decir, sin involucrar lo afectivo. En ellos después del sexo: “calabaza,calabaza, cada cual para su casa”.

El sexo sin amor no es una práctica exclusiva de los hombres como suele decirse, y de este modo hombres y mujeres pueden llegar a disociar el interés sexual: sexo sin amor del sexo afectivo, con independencia de lo relacional que cada uno pueda llegar a ser, sin la necesidad de tomar en cuenta los sentimientos. Nada de romanticismo, ni de amor de telenovelas o de cuentos felices, la cuestión es dejarse llevar por la diversión.

En el sexo sin amor no existen las reglas del corazón, no se permite la ética del amor o el compromiso, por lo tanto, la vida sexual se vive y disfruta sin sentimientos de culpa. Las normas sociales se omiten porque el interés está concentrado en el puro placer. No se vale si el otro es deseante o deseado, si se es sujeto u objeto de deseo, llegando a ser ambas en simultánea, ya que no se juega con las reglas de las convenciones culturales.

A la hora de vivir el sexo por el sexo, el fin único puede ser la comunicación, la erótica o el placer, sin más que incluir, y aunque haya química solo se gira en torno al sexo, razón por la cual las parejas deben estar en sintonía, ya que cuando uno de los dos pretende sexo sin más interés, es posible que la otra persona pueda caer en tristeza o emociones negativas por dilemas morales; les sugiero discutirlo, pues hablando es que uno se entiende.

La gente a la que no se le da nada, cuyos sentimientos no entran en la vorágine moral, o no sienten soledad o sensación de vacío tras un acto sexual, es la perfecta persona hecha para el sexo sin amor, sin las preocupaciones propias de la fidelidad o el compromiso. Mi recomendación es que traten de pasarla delicioso, así el amor no sea el aderezo, busquen la manera para que los encuentros sexuales se transformen en una experiencia extraordinaria e inolvidable, donde el placer alcance la compenetración del gozo de la carne.

Si una persona se siente a gusto en una relación basada en el sexo, sin importar la presencia del cariño, entonces disfrútela sin pensar, hágale caso a sus genitales y siéntase libre.

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