Blogs / Actualidad / Julio 29 de 2017 / Comentarios

Coito anal: ¿El trofeo de los hombres?

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El coito anal hace parte de las alternativas para disfrutar la sexualidad. No es una experiencia “antinatural”, de hecho, el ano es una zona erógena, el cual, si se explora de forma adecuada, es inmenso el placer que puede ofrendar; cuenta con suficientes terminales nerviosas para competir con la vagina, siendo posible lograr orgasmos con esta práctica, tanto o igual de intensos que vía vaginal. 

A diferencia del pensamiento popular, el coito anal, es un intercambio sexual realizado por más del 33% de las parejas, a pesar de los tabúes entretejidos a su alrededor, ya que, para algunas damas, resulta más placentero de lo imaginado. Sin embargo, su usufructo requiere de ciertos cuidados, para minimizar infecciones o traumatismos.

El ano al ser un esfínter está conformado por músculos contráctiles y carece de lubricación, lo cual haría dolorosa y traumática la penetración, sin olvidarse de la infinidad de bacterias presentes en el recto. 

Su praxis obliga al uso correcto del preservativo,  la necesidad de lubricante, juguetes dilatadores, mucha paciencia y una adecuada técnica para la incursión en su interior.

Es alto el porcentaje de mujeres las que expresan la creciente preferencia de sus parejas por el orificio de la retaguardia. Es usual en mi consulta profesional, escucharlas referirse al tema con tímida incomodidad, debido a las alharacas sociales expresadas al respecto, ya sea por la falta de asesoría o inadecuada educación sexual. 

El coito anal para los hombres, se ha convertido en una especie de trofeo, lejos de toda predilección o trastrueque sexual o mental. Para los caballeros, es el logro de una proeza, dado que no todas las féminas están dispuestas a poner su esfínter en manos de cualquier bisoño repipi del ars mandi, exponiéndose a una eventual experiencia nefasta, que le bloquee su derecho al goce. 

En mi opinión, se ha vuelto una práctica apetecida por los hombres, además de ser el galardón sexual, porque los erotiza el trasero femenino, ayuda a salir de la rutina, es una forma de prevenir embarazos, representa el logro de la confianza y entrega de la pareja, etc.

No hay razón para evitar esta experiencia, pero es importante lograr un adecuado estado de relajación, básico para distender los músculos del esfínter, consiguiendo de esta manera una penetración no dolorosa. De hecho, una de manera de evitar el dolor y el trauma durante el coito anal, es estar segura de desear hacerlo, libre de toda presión o coerción.

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