Blogs / Ciudadanía / Julio 15 de 2017 / Comentarios

El feminicidio es violencia machista

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Me asombra ver cada día, el incremento constante de mujeres asesinadas, tanto en Colombia, como en el resto del mundo. Son usuales las noticias donde las mujeres mueren a manos de sus parejas o exparejas. Es para sorprenderse, lo cual obliga a tomar medidas sociales y culturales, pues algo estamos haciendo mal; ya que los asesinos de estas mujeres no son criminales, ni depredadores seriales que eligen las presas al azar, sino los encantadores hombres escogidos por ellas para compartir su vida. Hombres a los cuales decidieron unirse luego de conocerlos o entender que las unía una fuerza mayor al sexo o a las emociones. 

No me queda fácil asimilar el comportamiento de una persona que trabaja y lucha junto a otra, asumiendo y compartiendo responsabilidades de pareja, departiendo momentos de erotismo y placer, de seducción y conquista, para después observar que se comporta como el más vil y despreciable de los asesinos; en mi humilde entender eso no es de humanos racionales.

Es para aterrarse ante la magnitud de la violencia doméstica, cuando es capaz de envolver a una mujer con el manto de la muerte. Lo cual no es justificable bajo ninguna premisa social, pero si explicable desde una simple evidencia: “el machismo imperante en nuestros hombres”. 

Es lamentable que cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres, sean víctimas de la violencia machista, y más aún, que las mismas (entre 15 y 44 años), tengan una mayor probabilidad de ser quemadas (por ácidos y demás), mutiladas o asesinadas por hombres, que, de morir en un accidente de tránsito, de cáncer o por una infección. Es la razón por la cual no debe llamarse «violencia doméstica» a la violencia que mata mujeres que son madres, esposas, hermanas, fuerza de trabajo y ejemplo de lucha o superación; eso no es doméstico, sino montaraz e infame, capaz de arrasar la vida de las mujeres con el ímpetu de una hercúlea bestia, sembrando terror, derramando sangre en su expelido de muerte en las familias.

El hombre asesino de mujeres es el carca machista, acérrimo en la obstinación de la fuerza por encima de la razón; el incapaz de lograr con el diálogo, la sensibilización emocional o la seducción de las palabras, convencer a una dulce mujer, y que busca la certificación en el último escalafón de la retrógrada violencia machista.

A todas las mujeres les expreso mi modesto parecer: no permitan ningún tipo de violencia. A ustedes no les faltan golpes, reproches ni castigos, sino besos y abrazos.

 

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