Blogs / Salud / Octubre 08 de 2017 / Comentarios

Las feromonas: verdades y mentiras

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Las feromonas son sustancias químicas utilizadas por los animales para comunicarse entre sí, las cuales producen en el individuo receptor, comportamientos estereotipados o respuestas endocrinas. Entre las conductas observadas se ha descrito un aumento socio-sexual. Las constituyen un componente volátil, responsable de la atracción sexual entre macho y hembra, y otro no volátil, responsable de la conducta de monta en el macho.

A la fecha han pasado 60 años desde que se empezó a hablar de ellas. Se secretan en las glándulas axilares y en la superficie dérmica; y aunque se les ha adjudicado un significativo papel dentro del universo de la seducción, las conclusiones respecto de las verdaderas implicaciones clínicas -despertar el deseo del sexo opuesto- aún no pelechan, ya que los estudios son insuficientes, además, los científicos no han podido formarse un concepto claro de ellas.

Lo cierto es que no se han logrado identificar o aislar, en humanos, las misteriosas y fascinantes sustancias que supuestamente hacen desear al prójimo de manera irrazonable. No solo se ignora su identidad química (-cuesta identificarlas porque funcionan en cantidades muy bajas-), sino que ha sido imposible demostrar si tienen una relevante función en las relaciones humanas.

En el mercado existen todo tipo de fragancias y perfumes que argumentan basar sus bondades de seducción, a base de concentrado de feromonas humanas sintetizadas artificialmente, sin embargo, la realidad es otra, no son más que un aditivo cosmético olfativo.

Los miles de productos promocionados -con atractivos y fascinantes nombres-, como estimuladores de la vida sexual, gracias al “efecto feromona”, aparte de estimular las fantasías y poner a volar la imaginación (con sensaciones sexuales placenteras) mediante sus nombres embaucadores, solo son falacias, ya que no debemos confundir el aroma agradable de una persona con una atracción irresistible.

Lo indiscutible es que el deseo sexual depende de infinidad de variables, por ello afirmar que la atracción sexual entra por los ojos o mediante “la química de los olores”, es una responsabilidad que no les corresponde en exclusiva a las feromonas; puesto que la atracción y el deseo sexual están regidos por el mundo de las emociones y el entorno social, entre otros factores. Así que si usted es de los que cree que el amor entra por la nariz, a través de las feromonas, le aclaro: es poco factible que la atracción hombre-mujer sea feromonal.

 

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