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Nuevo timonel cafetero

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Las noticias del Deportes Quindío, que no son muy abundantes por cierto, nos notificaron en el final de año que el máximo directivo había tomado la determinación de cambiar el timonel del equipo para la temporada que se inicia. Algo no le cuadró a don Hernando en relación con el señor José Eugenio Hernández; o bien fueron muy altas sus pretensiones económicas o hubo exigencias lógicas en materia de jugadores de refuerzo, tema que es tabú en el manejo del equipo para el veterano dirigente.
El nuevo estratega es el señor Alberto Suárez, un técnico muy curtido ya en el fútbol colombiano, quien conoce la categoría B y con un paso acreditado por diferentes equipos colombianos. De manera que en asuntos de conocimiento y sapiencia en la materia futbolística, no hay mayores reparos para hacerle a la designación de este nuevo cuerpo técnico.
Todos sabemos que el asunto, lamentablemente, no pasa por allí: la parte más delgada del Deportes Quindío se refiere a la conformación del plantel. El directivo, quien se dio a conocer en Colombia a través de su escuela de fútbol Boca Juniors y luego como presidente de la Liga Vallecaucana de este deporte, es totalmente impermeable cuando se trata de convencerlo de la necesidad de contratar jugadores que tengan recorrido, es decir, elementos con algún nombre, para acompañar a los jóvenes de su proyecto. Es más, él no ve con buenos ojos a quien le toca el tema y de frente lo increpa “por ser amigo de jugadores viejos”.
En cierta manera sus posturas son lógicas también porque él se ha hecho al dominio de dos equipos profesionales para promocionar y obtener el máximo rendimiento financiero a través de la  puesta en vitrina de sus jóvenes jugadores. Ese es un postulado que el avezado dirigente del fútbol aficionado defiende a muerte y seguramente los resultados económicos que este proceder le han reportado, le otorgan una razón relativa, porque si bien, son pingues ganancias personales, el concepto de la competencia futbolística y del rendimiento general de un equipo, el favorecimiento de una sociedad, no tienen respuestas positivas en esa manera de actuar.
Así las cosas, si don Alberto Suárez va a conducir el Deportes Quindío sujeto a las mismas directrices que han imperado en el ya largo tiempo de Hernando Ángel, el objetivo planteado al conocerse su designación, que no puede ser otro que conseguir el ascenso, será un simple propósito pero no una realidad labrada a través de conceptos sólidos e irrefutables en la presencia de un pequeño número de jugadores veteranos en posiciones clave, para construir una verdadera estructura futbolística.
A este dirigente lo admiramos por el hecho simple de haberse conquistado un espacio y un reconocimiento en el mundillo del fútbol nacional. Para eso hay que tener capacidad, conocimiento y carácter porque en esta y cualquier sociedad, a nadie le regalan algo. Pero en lo atinente al Deportes Quindío y su manera  de conducirlo, tenemos diferencias abismales. Por no invertir un poco más, saliendo de esa zona confortable de la participación de Dimayor, seguramente no ha vendido la cantidad de jugadores que bien pudo promocionar con un mejor acompañamiento en el plantel. Su discurso en el que sus jugadores del Boca o de Universitario son los mejores de Colombia, está revaluado.

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