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Filosofía del Budismo Zen Byung-Chul Han

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Desde la niñez sabemos que las letras de las canciones están organizadas en verso, y seguro fue después que supimos que la poesía también, y en algún momento del fluir de nuestra inconciencia entendimos que la poesía es música entonces, o algo que se le parece mucho, que tiene ritmo y velocidad y tiempos. Seguro fue después que supimos de esa poeta uruguaya que primero aprendió el ritmo de los versos y las palabras antes que su significado, y tal vez es por eso que 

“Decir no
decir no
atarme al mástil
pero deseando que el viento lo voltee (…)”

tiene ese frenesí y cadencia de los tangos que tanto nos gustan en este occidente tan bailarín; y tal vez por eso también se nos hacen tan secos, tan simples y fríos los haikus, porque no es la música, no es la sucesión de acontecimientos repetitivos, sino la concreción y silencio del instante único lo que aprendieron a contemplar mejor los orientales, y en particular los budistas herederos de ese místico Budismo Vedanta del siglo IV antes de Cristo, y tal vez es por eso que en el haiku de Bashô: “El corazón deja que todo acontezca/ hacia allí y hacia aquí,/ como el sauce” ellos ven todas las mutaciones del cosmos y nosotros a la persona amada.

En 2002 el filósofo y teólogo coreano Byung-Chul Han publicó Filosofía del Budismo Zen, un libro pequeño en el que muestra algunas características de una de las formas del Budismo, de sus relaciones con lo humano y lo vivo, al tiempo que nos va mostrando cómo las filosofías que han consolidado la visión que los occidentales tenemos del mundo han tomado nociones y formas del Budismo, las han metamorfoseado y arruinado para hacerlas encajar con esta coraza egoísta y altiva que somos. Uno va leyendo ese libro y va entendiendo por qué nosotros creemos que somos como una cosa mayor en medio de las otras cosas, porqué vemos el mundo como una suma de átomos separados, lleno de cosas distantes aunque cercanas, un mundo substancial e individual, y quizá por eso se nos hace tan normal gritar ¡Yo, yo, yo! cada que esa ficción de la superioridad se pone en riesgo, porque nosotros, Yo y usted, vivimos en un mundo que tiene en el centro el poder, somos unos buscadores constantes de poder, y ese librito le va mostrando a uno que es quizá por eso que hay tantos entre nosotros que usan todo (las ideas y las gentes) como un medio para el poder, porque occidente vive en la llenura mientras el oriente budista en el vacío. Y quizá sea por eso también que cuando decimos “río” y “montaña” nosotros pensamos en dos cosas distintas, y ellos en una sola. 

Son seis capítulos que nos muestran seis ideas fundamentales, y quizá nos ayuden a entender por qué cuando el discípulo preguntó al maestro «¿Cuál es el núcleo de la doctrina correcta?», el maestro dijo: «El aroma del puré de arroz».

@libelulalibros

 

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