Domingo, 22 Sep,2019
BLOG / ACTUALIDAD / FEB 16 2015 / Comentarios

El periodismo: una profesión odiada y riesgosa

Las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

El pasado 9 de febrero quienes ejercemos el oficio de periodistas festejamos el poder realizar una tarea que parece odiosa para muchos, pero que es la opción que numerosos seres humanos escogimos para caminar la vida que nos toca.

Aunque por esos nacionalismos sin razón, dizque para no rendirle un homenaje a don Manuel del Socorro Rodríguez, cubano de nacimiento, y sí hacérselo a don Antonio Nariño, quien publicó “La Bagatela” se cambió el 9 de febrero para el 4 de agosto, una fecha que nadie reconoce y que menos aún, celebra.

Ser periodista es una profesión riesgosa en Colombia. Fuera de ello, hay que luchar para protegerse de los que ejercen el poder y que tienen intereses mercantiles, políticos, malevos, y por ende se convierten en  censores gratuitos, ocultos y peligrosos para las voces que señalan la verdad. Andamos en la disyuntiva entre la realidad que se debe contar,  el pan diario que debemos ganar, o la vida que tenemos que proteger con el silencio.

El  ejercicio de la profesión ha evolucionado de manera vertiginosa, no por la forma de realizarlo, sino por los medios de los que hoy disponemos para contar los sucesos, para expresar nuestras ideologías, para hacer llegar un mensaje a todos los rincones. La tarea de contar, hoy más que nunca, busca estar a la par con el apresurado mundo que nos tocó en suerte vivir, y por eso, se habla ahora de un periodismo de lo superfluo, de la competencia por ser el primero que lo cuente y no ser quien mejor lo cuente.

Ahora, los llamados medios alternativos, que no están atados a la publicidad que amordaza, son los que nos están salvando de aquella máxima que señalaba “que en una confrontación la primera víctima es la verdad”, porque sin otro interés que el de contar lo que sucede diariamente, se dan a conocer los hechos tal cual como los perciben quienes están cercanos al suceso.

Es aquí cuando toma fuerza la norma que dice: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto”.

Y esos medios alternativos, cada vez en mayor número, se están convirtiendo en los fiscales de la cotidianidad, dando a conocer la realidad, de la que los medios con compromisos comerciales no informan porque tienen miedo a perder la pauta, y que en muchas ocasiones, les impide relatar los sucesos y expresar opiniones “por no incomodar” a quien pone el dinero para la publicidad.

En esta, como en todas las profesiones en nuestro país, hay periodistas de todos los pelambres, de todas las tendencias: los hay gobiernistas, aduladores, comprometidos con la sociedad, los hay indiferentes, mercachifles, desinformados, incultos, los hay profesionales, estudiosos con más grados que un termómetro, y también empíricos; hay aquellos quienes ganan mucho dinero y otros que apenas malviven, los hay buenos y los hay malos.

Para todos ellos, los que ejercen el oficio: ¡felicidades!, por ser parte de una profesión a veces odiada por algunos pero muy querida por quienes la realizamos.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net