Jueves, 23 May,2019
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Ayudémosle con la tarea a Santos

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La apuesta por la paz le dio al Presidente Santos la reelección en el 2014 y ese voto de la mayoría de los colombianos, de cierta forma, se puede entender como un aval a la continuidad de las negociaciones con las Farc-EP.

En La Habana las negociaciones hace rato que están en un punto de no retorno; como lo he dicho en otras publicaciones, es una realidad con la que el país tendrá que vivir y convivir los próximos años. Como al gobierno nacional le ha quedado grande la tarea de hacer pedagogía de las negociaciones y, por esta razón muchos han aprovechado para pescar en río revuelto confundiendo a los colombianos, vamos a tratar de ayudarle con la tarea a Santos, así no comulgue con él en muchas cosas.

El Acuerdo General que negocian las Farc-Ep y el gobierno nacional para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, contiene una agenda de seis puntos:

1. Política de desarrollo agrario integral: Este punto es esencial, ya que gran parte del conflicto armado se puede explicar desde este factor. Por tal motivo, el acceso y el uso de la tierra es una discusión que debe darse en el país si se quiere superar realmente el conflicto (por algo será que muchos señores de bien no quieren que esto se negocie en La Habana). Por lo anterior, la distribución de tierras y el acompañamiento técnico a campesinos para garantizar la producción agropecuaria, está discutido. Otros temas relacionados y que también se discutieron fueron: Zonas de reserva ambiental, seguridad alimentaria, créditos y subsidios para acceder a  vivienda, erradicación de la pobreza, entre otros; este primer punto fue negociado casi en su totalidad.

 

2. Participación política: aquí busca acordar las garantías que permitan el ejercicio de oposición política. Otro factor importante que explica el origen del conflicto armado colombiano y, que también se encuentra casi que negociado. Lo acordado en este aspecto, básicamente, se trata de facilitar la creación de partidos políticos, fortalecer la transparencia del sistema electoral, creación de medidas para garantizar la participación de la mujer, acceso a los medios de comunicación institucionales, entre otros elementos.

 

3. Fin del conflicto: este es uno de los puntos complejos y que está próximo a ser acordado. El fin del conflicto busca el cese bilateral y definitivo de hostilidades y enfrentamiento armado. Se negocia la “dejación” de armas por parte de las Farc, y, que dicho material bélico, no vuelva a ser empleado en la causa política. Además, este punto de negociación, abarca un tema fundamental como la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil en todos sus aspectos, tanto económicos, sociales y políticos.

De otro modo, y en forma simultánea, el Gobierno Nacional debe intensificar el combate para terminar con organizaciones criminales y redes de apoyo,  estructuras organizadas responsables de homicidios, masacres y persecuciones a defensores de derechos humanos, movimientos sociales y políticos. Sin embargo, el país ha venido desarrollando una serie de mecanismos positivos en la lucha contra estas organizaciones, prueba de ello es la Directiva 15 que declara a las Bacrim como Grupos Armados Organizados y da luz verde a las Fuerzas Militares para combatirlas de manera contundente (por tareas pendientes como esta es que no se van a quedar sin trabajo nuestros Militares).

 

4. Solución al problema de las drogas ilícitas: Este fue de los primeros acuerdos a los que se llegó, es una de las causas que no explica el origen del conflicto armado colombiano, pero si, su continuidad, ya que el recurso económico es fundamental para la guerra. Hace algunos años, Colombia fue el principal productor de cocaína del mundo y eso generó liquidez financiera que a su vez, permitió la persistencia del conflicto armado, donde la abundancia económica terminó permeando todos los sectores de la sociedad colombiana. En Cuba se busca crear programas de sustitución de cultivos ilícitos, planes integrales de desarrollo con la participación de las comunidades, programas de prevención del consumo y salud pública y, soluciones al fenómeno de producción y comercialización de narcóticos. Algo con lo que deben estar de acuerdo el gobierno y todos los colombianos, ya que es una problemática que nos amenaza a todos.

 

5. Víctimas: Aquí sí que llevamos ventaja, al menos, desde la institucionalidad y reparación. Más de 6 billones de pesos han llegado a un poco más de medio millón de colombianos desde el 2012. El país es pionero en reparación de víctimas del conflicto aún en medio del mismo.

Pero bueno, la propuesta de fondo en este punto, es el derecho a la verdad que deben tener las víctimas. Además, este factor busca esclarecer los orígenes y causas del conflicto, los elementos y condiciones que han contribuido a su persistencia y los impactos más importantes de la guerra sobra la población. Es por esta razón que se creó, por parte de la mesa de diálogos, la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, encargada de exponer un informe que sirva como “Insumo fundamental para comprender la complejidad del conflicto, el esclarecimiento de la verdad y, la responsabilidad de quienes hayan participado o tenido injerencia en el desarrollo de este”. Son 12 ensayos, a lo sumo, 800 páginas donde se plantean un sin número de posturas que divergen o convergen entre sí.

 

6. Implementación, verificación y refrendación: Todo lo acordado debe implementarse como es lógico, el Congreso está llevando a cabo debates y aprobando leyes en tiempo record con el fin de no obstaculizar las negociaciones que llevan un avance considerable.

Está definido que la sociedad por medio de un plebiscito, será quién apruebe o no lo acordado. Esta decisión es un arma de doble filo, polarizará aún más el país y posiblemente, los colombianos nos desgastaremos en un debate para el cual no debería existir objeción, ya que, como se ha visto en lo anteriormente descrito no es la claudicación del estado ante las Farc, ni el imaginario de un futuro con una Colombia que tenga que hacer fila en los supermercados para comprar alimentos; sino, un país que deja atrás las páginas más oscuras de su historia por medio del diálogo, del consenso, y que, en palabras de la Senadora Claudia López, pone como reto en el postconflicto o postacuerdo garantizar la construcción de ciudadanía, estado y mercado en los 281 municipios de la Colombia olvidada históricamente.

 

Twitter: @Yeison1280

Instagram: yeison1280


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