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BLOG / POLíTICA / OCT 27 2016 / Comentarios

Perdimos todos

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Pasados unos días, donde la calma parece llegar junto con la incertidumbre, que sumada a la esperanza que significa el inicio de la etapa pública de los diálogos con el ELN, los colombianos podemos hacer algo que muchos no hubieran comprendido antes de conocer los resultados del plebiscito el 2 de octubre. Identificar ganadores y perdedores del ejercicio democrático mencionado y ese es el análisis que se desarrolla a continuación.


Contrario a lo que muchos manifiestan, pierden las Farc. Ya no tienen la sartén por el mango, de hecho, están ad portas de que se esfume una gran oportunidad que difícilmente se vuelva a presentar en el corto plazo. Será complicado que las Farc puedan encontrar un mejor acuerdo y un gobierno tan comprometido con el tema. Lo acordado es la posibilidad por la que han “luchado” 52 años. Si la negociación se echara al traste y no se encuentra una pronta solución, no se sabe cuántos años tengan que pasar para que se pueda llegar al punto en el que estamos hoy.


Los irlandeses se gastaron 77 años y cientos de vidas, para firmar en el año 1998, un acuerdo de paz con más o menos lo que habían acordado en 1921; última vez que se habían sentado a negociar (ver película: El viento que agita la cebada). Cabe señalar que el secretariado de las Farc y muchos guerrilleros, han presenciado en los últimos años una vida diferente a la que ofrece el monte. No creo que estén pensando en volver a las armas y, levantarse en contra de un estado al que difícilmente podrán derrotar por la vía militar. Sin lugar a dudas, deben estar preocupados.


Las víctimas pierden porque el acuerdo se sustentaba en cuatro principios: Verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Por consiguiente, cualquier modificación que se haga y que no busque mejorar estos aspectos, será un retroceso. Cualquier decisión que busque eximir de responsabilidades a particulares o colectivos, es una amenaza para los principios descritos anteriormente. Allí es donde radica realmente el principal interés de muchos financiadores del No, que de firmarse el acuerdo tal y como esta, tendrían que responder en un futuro por sus actuaciones en el marco del conflicto.


Admitamos que al Uribismo no le importa las víctimas, no son su centro de discusión, tampoco les interesa lo que suceda con quienes se desmovilicen. Será bastante complejo que las Farc acepten detención intramural, desistir de la participación en política o renunciar a la ayuda económica que van a recibir. Estos son los temas que realmente le preocupan a los que votaron por el “No”. Y seamos francos, muchos piensan que el objetivo de Uribe con todo el show que ha montado, es representar estos intereses. Pero se equivocan, el ex-presidente no está interesado en ello; recordemos que estamos próximos a iniciar campaña presidencial y uno de los objetivos principales del Centro Democrático, es llegar a esa contienda con su candidato en una posición favorable. Por tal motivo, haber firmado y refrendado los acuerdos establecidos, habría significado asistir al entierro del Uribismo.


Son perdedores los ciudadanos que votaron “No”, independientemente de su postura. Los ciudadanos con criterio y realmente inconformes con los acuerdos, las víctimas que no aceptan esta negociación (respetable), creyentes que se sienten amenazados por la ideología de género, sectores conservadores, colombianos temerosos del castro-chavismo y ciudadanos confundidos, todos, absolutamente todos perdieron. Esos 6.431.376 de votos que capitalizó Uribe, son con los que se están negociando los intereses particulares de un sector exclusivo de la sociedad, que se siente amenazado con el punto 1 “Reforma Rural Integral”. El tema de tierras que tanto le interesa a los pocos ricos de este país y que tanto temen a la Justicia Especial para la Paz.


También perdieron los seguidores de diferentes iglesias cristianas que pensaban que como Dios no estaba en el centro de la negociación, el proceso de paz estaba de antemano condenado al fracaso. Los mismos que reprochaban y calificaban de brujería y santería rituales de reconciliación de grupos indígenas y jóvenes ateos. Esto solo denota un amplio nivel de intolerancia, y, una falta de respeto a la pluralidad de creencias (incluidas las de nuestros indígenas, que tienen mucho valor cultural y que son más de nuestro país, que muchas de las iglesias de garaje).


Lo preocupante es que, en un futuro, cuando en Colombia el conflicto político-social haya finalizado, sean algunas religiones las que continúen atizando desde los altares, el discurso de la no aceptación del prójimo con sus diferencias, desconociendo la diversidad y que, de manera tajante fomenten la segregación social. Parecía que América Latina y los colombianos en particular estábamos demasiado lejos de las guerras del Siglo XXI, que se suponen de identidad y religión. Pero la mirada a este tema es para el mediano y largo plazo.


Los de la ideología de género son grandes perdedores porque se dejaron enredar. Salieron a las calles, juraron sobre biblia defender la “familia original” y sintieron amenazada la sexualidad de sus hijos, en caso de aprobar este acuerdo. A ellos los engañaron en su buena fe, ese argumento ridículo de la “ideología de género”, no fue abordado en La Habana. El ex-procurador Alejandro Ordoñez, de dudoso actuar en el ejercicio de lo público, que salió de la Procuraduría por dar puestos a familiares de magistrados para que permitieran su re-elección, asegura que esta es la Colombia que se manifestó en las urnas con el “No”.


La lista es amplia y se puede alargar, Santos perdió ante la opinión pública nacional, pero se fortaleció internacionalmente con el Nobel de Paz, algo que sin duda alguna, debe tener al ex-presidente Uribe mordiéndose los codos. Muchos del Sí perdieron, porque ya estaríamos próximos al día D-30. Sin embargo, los del Sí también están ganando gracias a las manifestaciones de jóvenes universitarios y el despertar de la ciudadanía que estaba confundida, que de pronto fue apática a la votación o que votó No. Muchos de ellos se están dando cuenta de la magnitud del engaño de quienes están negociando a su nombre, y eso, también es ganar.

Pd. Ojalá no nos pase lo de los irlandeses.

 

Twitter: @Yeison1280

 

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