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Fundación Universitaria San Martin: metástasis de la educación como negocio

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El escándalo que ha suscitado la Fundación Universitaria San Martin en los últimos días no solo obedece a un acto de corrupción, es un hijo legítimo del esquema de negocio sobre el que está montada la educación superior colombiana. Para hacernos a una idea, igualmente sucedió con el desfalco de Saludcoop, que tampoco es una situación aislada de corrupción, es producto del sistema de salud. Entre más servicios médicos y derechos nieguen, más dinero queda por cada paciente en las arcas de la EPS (Dinero que sale de la Unidad de Pago por Capitación, UPC). Similar ocurre con la educación superior, donde a menor inversión en los estudiantes, mayor ganancia.

Cerca de la mitad de las universidades en el país son de garaje, las cuales ofertan una educación de pésima calidad, siendo una estafa social y académica, puesto que es una titulocracia sin ninguna vocación de servicio al desarrollo nacional. ¿Qué genera esta situación?

La Ley 30 de 1992 estipuló en su artículo 86, que las universidades públicas recibirían anualmente recursos del presupuesto nacional tomando como referencia los rubros de rentas y gastos vigentes a partir de 1993. Es decir, la Ley 30 financia una universidad de los años 90, como lo afirmara el Sistema Universitario Estatal, SUE, en un estudio sobre la desfinanciación de la educación superior publicado en 2012.

Dicha situación ha condenado a las universidades públicas a una asfixia financiera que las imposibilita de cubrir todas sus necesidades. A la universidad le toca recurrir al alza de matrículas por falta de recursos adecuados, debe mermar la calidad académica porque es incompatible a las altas tasas de cobertura con poca capacidad para absorberla y en la mayoría de circunstancias no hay cupos suficientes.

Añadido a esto, los últimos gobiernos (en especial el de Santos) han fortalecido el subsidio a la demanda, dándole otro embate a las universidades públicas al languidecer los recursos para la oferta educativa. No es que a los jóvenes les llegue el dinero por debajo de la puerta para que estudien, sino que los endeudan vía créditos educativos, que traen grandes dificultades económicas para las familias. En el año 2011 el aporte dirigido a la oferta educativa (a las universidades) era el 40% y el de la demanda (créditos) el 60%. Estas universidades de garaje reciben 10 veces más recursos provenientes de créditos del ICETEX que las públicas, lo que las ha favorecido en su expansión.

Son estos dos hechos, el marchitamiento de la educación superior pública y el chance de negocio que les da Santos a los mercaderes de la educación (universidades de garaje y entidades financieras) los que hacen posible que pululen casos como el de la Fundación Universitaria San Martin. Si volvemos a la analogía del caso Saludcoop, entendemos que mientras estas universidades dejan de invertir en la investigación, en fortalecer la calidad, en dotar de elementos básicos los centros de práctica, en dotar laboratorios, en mejorar la infraestructura y cumplir con las responsabilidades salariales, más margen tienen de obtener lucro.

La única manera de corregir estos males es hacer un viraje hacia un sistema de educación cuyo modelo de financiación sea el fortalecimiento del subsidio a la oferta educativa por parte del Estado. Este mecanismo seria garantía de la educación como derecho fundamental, del aseguramiento apropiado de la calidad y la garantía de que la relación de la universidad con la sociedad esté en función de las necesidades de la población colombiana. La Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, ya le presentó al país una propuesta con estos elementos, infortunadamente la óptica de Santos en insistir en este modelo de educación que ya hizo aguas.

 

Coletilla: indignante la editorial de El Tiempo del pasado miércoles 12 de noviembre, pidiendo legalizar el ánimo de lucro en las universidades y abogando por una educación como negocio. Pretenden que sucesos como el de la Fundación Universitaria San Martín sean validos. ¿Estará Sarmiento Angulo con los ojos puestos en las universidades colombianas?

 

Juan Sebastián Padilla Suárez

@Juansepadillasu

 

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