Miércoles, 18 Sep,2019
Editorial / SEP 18 2019

Desgranados

Que se desgrane la mazorca electoral y política y que queden en grano vivo los que realmente defenderán la coherencia como impronta moral de sus promesas de valor político y ético.

Y la mazorca empezó a desgranarse. Con la renuncia de Álvaro Muriel como candidato a la gobernación se empiezan a encender las alarmas alrededor de los movimientos, adhesiones y coaliciones de campaña.

Estaba cantado que muchos que se inscribieron no irían hasta el final y con las renuncias y rápidos anuncios de adhesión a otras candidaturas queda claro que no hubo un debido planeamiento en la construcción de la propuesta y en el establecimiento de los alcances y el talante de la aspiración.

Será inevitable que empiecen a darse más renuncias y las movidas hacia campañas más consolidadas será factor de análisis y motivo de contrastación política y electoral. Los que ya no participen de la contienda electoral tienen una tarea ética muy especial y es retomar la actividad proselitista de la mano de un partido o una candidatura que se parezca a sus principios y valores y en consecuencia a la identidad y perfil de su partido o de su grupo significativo de ciudadanos.

Es posible que algunos y algunas aspirantes se percaten a tiempo, producto de encuestas y distintos tipos de medición que su aspiración ha perdido peso y viabilidad y que en lugar de dejarse contar en vergüenza, mejor es renunciar y adherirse a un proyecto con más posibilidades de ganar.

Vendrán negociaciones económicas, pero ojalá primero que eso, discusiones y acuerdos programáticos, que aseguren que las mejores ideas de quienes declinen queden insertadas en la nueva propuesta política. Ojalá lo que suceda en este baile electoral de jugar y no jugar, de ir y de no ir, de aspirar y luego no aspirar, sea un filtro o quizás un proceso necesario que decante la parrilla de aspirantes a ocupar los cargos de la máxima dignidad democrática local.

Lo cierto es que el panorama del Quindío y su capital obliga como nunca que los alineamientos políticos sean fundamentados en el peso y valor ético de las promesas programáticas, y no en los cálculos electoreros que suelen alimentar las sartenes de mermelada y las tortas burocráticas y contratocráticas. Que las renuncias para adherir tengan por fundamento la agenda fundamental de gobierno y no la vulgar negociación de votos por plata, puestos y contratos.

A lo mejor, algunos de los que renuncien proclamarán en tono recio que adhieren a alguien igual o mejor que ellos y que su ‘sacrifico’ lo hacen por el Quindío o por la particularidad de Armenia. Los acuerdos programáticos aflorarán y lo real es que debe haber una lupa para que ese hecho de intencionalidad política y de contenidos sea real y no un artificio electoral a los que nos tienen acostumbrados por tantas veces.

Que los que crean que no tienen opción o que les iría mejor a ellos y sobre todo a la comunidad estando en otro tipo de aspiración y candidatura, pues que renuncien, pero que por lo menos se atrevan a conservar como tesoro de apoyo y complemento sus principios y valores y esa vocería ética y moral que tantos y tantos ciudadanos les habían confiado.

Que se desgrane la mazorca electoral y política y que queden en grano vivo los que realmente defenderán la coherencia como impronta moral de sus promesas de valor político y ético.

Que se desgrane la mazorca... ¿Quién sigue?

 

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