Martes, 20 Ago,2019
20 años terremoto de Armenia / ENE 24 2019 / hace 6 meses

Ejemplar, el periódico que narró los milagros del renacimiento después del terremoto

Ramón Pineda, quien fue su editor durante siete meses, cuenta cómo fue la experiencia. 

Ejemplar, el periódico que narró los milagros del renacimiento después del terremoto

Pineda es docente de narrativas urbanas de la universidad de Antioquia y de la universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Foto : Cortesía Ramón Pineda

Aquel fatídico 25 de enero de 1999 marcó un antes y un después para los habitantes del Eje Cafetero y sus alrededores, quienes padecieron las nefastas consecuencias del terremoto. En ese momento no quedó otra opción que enterrar a los muertos y resurgir de las cenizas, como el ave fénix. 

Ramón Pineda, docente de narrativas urbanas de la universidad de Antioquia y de la universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, fue testigo del lento pero esperanzador proceso de reconstrucción del Eje Cafetero. Lo hizo desde el 7 de agosto del 2000, un año y medio después del sismo, cuando comenzó la labor que duró siete meses: ser editor de un periódico llamado Ejemplar

“Yo era el editor, pero también me iba a reportear, entonces escribía croniquitas de un barrio, el perfil de una líder comunal, la historia de un pueblito, de algo que inauguraban porque como era la ya la época en la que se estaban entregando barrios, escuelas nuevas, o sea, lo que volvieron a hacer después del terremoto. Me tocaron muchas historias de lo que estaban inaugurando, de cómo Armenia estaba creciendo”.
 


/ Cortesía Ramón Pineda


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Cada jueves se imprimían 40.000 ejemplares de 16 páginas en formato tabloide inglés —como ¡Vea pues!— para repartir gratis en los municipios afectados por la catástrofe y en los cambuches. “Era un equipo muy grande porque además de hacerlo, se necesitaba imprimirlo y repartirlo”, rememoró el docente universitario. 

El periódico, a diferencia de otros, no estaba divido en secciones. El orden de los temas lo daba la relevancia que tuviera cada historia. La última página siempre tenía comics de una radionovela. Después de la tormenta, en este caso el temblor, surgía un amor con aires de realismo en el que los lectores se encarretaban de principio a fin cuando llegaban al final del periódico.


 

A esa novedosa forma de presentar los hechos también la bautizaron como fotonovela. Además, Ejemplar tenía un editorial redactado por el director, que era Miguel Ángel Rojas Arias. Adriana Rodríguez era la fotógrafa.
 

Después de la tormenta, en este caso el temblor, surgía un amor con aires de realismo en el que los lectores se encarretaban de principio a fin cuando llegaban al final del periódico. 


De la noticia seca a las historias bien contadas 

Pineda quiso imprimirle su estilo a ese medio impreso. Entonces empezó por cambiarle el formato tradicional de la noticia seca y aburrida por un estilo más narrativo, más rico en historias, lleno de detalles y de matices, de escenas que los lectores sentían como propias e imaginaban al pasar sus ojos por cada letra que escribían los cinco periodistas, todos de Armenia, experimentados que el profesor tenía a su cargo. 

Para relatar esas historias de superación y de empuje que algunas veces hacían llorar, pero que llenaban de orgullo a una región tan golpeada, los reporteros tenían que untarse del barro de las nuevas construcciones y seguir los pasos de los líderes y de las comunidades vulnerables que se albergaban en humildes cambuches, luego de perderlo todo.
 


/ Cortesía Ramón Pineda


Después de hacer ese trabajo de inmersión, los reporteros se concentraban en impregnar todo lo vivido, con lujo de detalles, en un periódico que luego sería leído por cientos de habitantes del Eje Cafetero y de personas que tenían volcada su mirada hacia esta zona de Colombia.

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Pineda recuerda que esos narradores agudos, que eran sus pupilos, escribían perfiles, crónicas y reportajes que deleitaban a los lectores ávidos por conocer cómo se llegaba a la culminación de un puente que inauguraban, a nuevas vías, a escuelas que resurgían, a miradores como el de Salento y a los mismos municipios, que paulatinamente pasaron de las ruinas del desastre a la reconstrucción del tejido social y del territorio.

En las páginas de Ejemplar se tejían las historias conforme se pegaban los ladrillos de las obras destruidas, se relataba el paso a paso que llevaba a reinaugurar los barrios que quedaron bajo los escombros, como La Brasilia en Armenia, donde más de 200 residentes murieron. Pero también se hablaba del surgimiento de nuevos barrios que luego fueron habitados por los sobrevivientes.

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La memoria del renacimiento de los municipios

En ese sentido, según Pineda, ese medio se convirtió en la memoria del renacimiento de los municipios quindianos afectados por el terremoto. Si alguien de las nuevas generaciones quiere enterarse de primera mano qué pasó en aquel momento histórico basta con que revise los archivos de Ejemplar, un medio que en palabras del docente: “fue la cara amable de la reconstrucción”. 

“Por eso no se hablaba de muertes, no había crónica roja, solo se contaba sobre lo que iba naciendo, de liderazgos y de talentos, porque así era que se iba reconstruyendo el tejido social. Ejemplar todo el mundo lo esperaba y la gente lo reclamaba y lo leía. Duró hasta que terminó la reconstrucción del Eje Cafetero en 2002”.
 


/ Cortesía Ramón Pineda
 

“Mantuvo informada a la comunidad afectada por el terremoto de lo malo y lo bueno de la reconstrucción. ¿Qué estaba pasado? ¿Qué no funcionaba? ¿Qué faltaba? En el periódico se podían poner quejas. Si había una manifestación contra el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, Forec, porque no funcionaban cosas, entonces se cubría. La ONG Viva la Ciudadanía, contratada por el Estado para liderar los equipos de comunicación durante la reconstrucción,  era de izquierda, entonces no se trataba de hacer un publireportaje a la reconstrucción. Una cosa bonita fue que la gente sintió más la región, se vio identificada en sus páginas” rememoró Pineda.

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Armenia, ciudad milagro 

“Positivo fue que la reconstrucción en los periódicos regionales habría sido noticia de vez en cuando, en cambio todas las semanas salía el periódico y la gente del Quindío se daba cuenta, había un seguimiento permanente, eso fue muy positivo porque se le decía a la comunidad: acá estamos, se está trabajando y Armenia, que es la ciudad milagro, va a volver a renacer”, recordó el profesor universitario.  

Añadió: “positivo que es que a medida que pasaba el tiempo uno veía como la ciudad volvía otra vez a ser la que era antes, pero también había surgido una ciudad nueva porque se levantaban nuevos barrios”.
 


/ Archivo LA CRÓNICA


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“Uno cuando dice Eje Cafetero piensa en Caldas, Risaralda y en Quindío, pero el Eje Cafetero es también el norte del Valle y el sur del Tolima. Hubo una sensación de que de verdad era una región y se trató de integrar mucho todo el Quindío con una zona que no se siente como parte del Eje, que es Pereira, barrios de allí, como Cuba, que se cayeron y de los que se habló también”.

 “Uno veía como la ciudad volvía otra vez a ser la que era antes, pero también había surgido una ciudad nueva porque se levantaban nuevos barrios”


Origen del nombre del periódico 

El nombre de Ejemplar para ese medio de comunicación impreso surgió porque “se tenía muy claro que había que trabajar sobre la reconstrucción del tejido social, porque Armenia y los municipios del Quindío se cayeron con el terremoto, pero no era no solo construir edificios, casas y carreteras, sino que el terremoto descompuso, desordenó los componentes sociales, entonces se temía que hubieran separaciones, que los pelados por el asunto de no tener casa y vivir en cambuches se generara unas violencias, unas delincuencias y que las familias se deterioraran, las relaciones entre vecinos. Entonces la palabra Ejemplar encajaba perfectamente porque se trataba de cómo trabajar para que ese tejido social se recompusiera”, concluyó el docente.
 


/ Cortesía Ramón Pineda
 

El periódico hacía parte de una red de comunicaciones 

Según Ramón Pineda, para darles participación a todos los medios del Eje Cafetero, el periódico Ejemplar se imprimía una semana con La Patria de Manizales, la otra en El País de Cali y hubo un tiempo en el que lo imprimió el periódico La Tarde de Pereira. 

Este medio impreso hacía parte del Proyecto de Comunicación para la Reconstrucción del Eje Cafetero, que contaba con radio, televisión y prensa. El gerente, el hombre se ideó el proyecto conjunto fue Camilo Palacios Ávila. A su vez, ese trabajo era liderado por una ONG llamada Viva La Ciudadanía, cuyo presidente es Pedro Santana. La sede donde funcionaban quedaba en la calle 19 con carrera 14, cerca del centro comercial IBG en Armenia.


Héctor Javier Barrera Palacio
LA CRÓNICA


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