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General / JUN 26 2016 / hace 3 años

La Unión Europea y la investigación científica

“¡Llegará aquel día en el que las armas se os caigan de los brazos, a vosotros también! Un día vendrá en el que la guerra parecerá también absurda (…)”.

La Unión Europea y la investigación científica

Mientras muchos ingleses celebran la salida de la Unión Europea; en los demás países que la integran hay una creciente preocupación e incertidumbre por las repercusiones futuras.

 La anterior expresión podría ser pronunciada por algunos de los negociadores de la guerrilla y el gobierno de Santos en La Habana, pero no, fue declamada el 21 de agosto de 1849 por el escritor Víctor Hugo, en su  discurso de apertura del Congreso para la Paz en París.

Dijo también: “Un día vendrá en el que vosotras, Francia, Rusia, Italia, Inglaterra, Alemania, todas vosotras, naciones del continente, sin perder vuestras cualidades distintivas y vuestra gloria individual, os fundiréis estrechamente en una unidad superior y constituiréis la fraternidad europea. (…). Un día vendrá en el que se mostrará un cañón en los museos como ahora se muestra un instrumento de tortura, ¡asombrándonos de que eso haya existido! (…).” 

En ese discurso esperanzador estaba la simiente de la Unión Europea (UE). Idea excelente y que ha mostrado aspectos interesantes, como una moneda única, el derrumbe de las fronteras entre los países miembros -28 en total-, la facilidad del intercambio académico, el apoyo a la investigación entre los países, la posibilidad para trabajar en cualquier país miembro, un comercio sin aranceles, etc.

Pero lo que se inició como un idilio presenta visos de fraccionamiento.  Hoy,  Inglaterra sale de la UE, apoyada en un referendo y lo más seguro es que mañana otro u otros países intentarán lo mismo. ¿Por qué una idea excelente encuentra enemigos que desean destruirla?

 

La UE ha dado énfasis a la comunidad económica
Algunos expertos, como Manuel Ortuño, responden diciendo que esa unión debió gravitar en tres aspectos: La comunidad económica, la comunidad política y la comunidad social, pero se dio énfasis a la comunidad económica, favoreciéndose países como Alemania, que es la locomotora de la UE. 

El PIB alemán depende casi un 50% de su comercio exterior y la mayoría de los países de la eurozona compran sus productos. Una industria especializada, además su tecnología y maquinaria de calidad, se reflejaron en el aumento de las exportaciones cuando apareció el euro como moneda común. 

Para mantener la competitividad, Alemania hizo una serie de reformas que luego la adoptan otros países: Recorte del gasto público, disminución de las ayudas sociales y reforma del mercado laboral pauperizando los salarios. 

Sin embargo, con esas medidas la comunidad social se precarizó y la comunidad política se ha fraccionado, siendo una de sus manifestaciones  la aparición de grupos de ultraderecha y nacionalistas con posibilidades de llegar al gobierno en varios países, mientras que la ‘comunidad’ económica se ha fortalecido.   


Salud, salario y refugiados, los afectados
Los poderes económicos marcaron el derrotero de la UE, pasando por encima del derecho a la salud, al empleo digno y al salario justo. Todo se ha dado sin control de los políticos y gobernantes, quienes se han preocupado más por avalar la corrupción a cuatro manos, sobre todo de aquellos países más débiles económicamente, como es el caso de España.   

Otro gran problema de la UE es el de los refugiados, fenómeno frente al cual pareciera que los gobernantes mirasen para otro lado. Peor aún es la actitud ante los cientos de miles de personas que desesperadamente tratan de cruzar el Mediterráneo y mueren. Ese mar se está convirtiendo en un “campo de concentración” de niños, jóvenes y adultos y pasará a la historia como el exterminio Nazi. 

 

El Tratado de Roma y la Agenda Atómica
Por otra parte, la ciencia y la tecnología han sido protagonistas en ese intento de integración de países que se enfrentaron en las dos guerras mundiales. En 1957 se firmó el Tratado de Roma y se formaron tanto la Comisión Económica Europea como la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Tratado que firmaron Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

La Comisión implementó una agenda de investigación común entre los países miembros en las áreas de energía atómica, en especial lo que tiene que ver con la fusión y la fisión nuclear.

Esta política no ha sido fácil de implementar y en sus comienzos hubo divergencias entre Francia y Alemania.

Luego, a partir de las décadas de los 70 y 80, hubo un repunte y se elaboraron los programas marco para la Investigación más Desarrollo- I+D y a mediados de los 90 hubo un cambio en el enfoque de la acción pública de apoyo a la  I+D, prevaleciendo las políticas de innovación e inclinando la balanza hacia la gestión de la propiedad intelectual, la formación de recursos humanos calificados para la investigación, el cambio organizacional de las empresas, etc.

 

Estrategia de Lisboa, ¿intento fallido? 

La evolución de las políticas en I+D culmina en la Estrategia de Lisboa, aprobada por la Comisión Europea en 2000 y que tuvo como objetivo principal la transformación de la UE en la economía más competitiva a nivel mundial, que estuviese basada en la excelencia tecnológica con pleno empleo para el año 2010.  

Se pretendía articular tres líneas de acción prioritaria:

1- Transición hacia una economía basada en el conocimiento, con énfasis en las tecnologías de la información y comunicación y en la expansión del gasto en I+D.

2- Modernización del modelo social europeo, dándole prioridad a la inversión en capital humano e inclusión social.

3- Un crecimiento sostenible respetando el medio ambiente y disminuyendo la dependencia de los recursos naturales.
Esta política identificaba la investigación, la educación y la innovación con el triángulo del crecimiento necesario para sostener el modelo económico y social de la UE.

Posteriormente, con el Séptimo Programa Marco para la Investigación 2007-2013, se establece que el incremento de la inversión en I+D debería llegar al 3% del PIB en 2013.

Sin embargo, con la crisis que se inicia en 2007, se presenta un recorte en I+D, el tejido social se afecta al aumentar el número de desempleados y la inversión en el desarrollo de energías alternativas se reduce.

Pero en 2014 la UE puso en marcha su último programa de investigación de siete años de duración, Horizonte 2020, dotado con cerca de 80.000 millones de euros.

Ese Programa busca consolidar a la UE en la ciencia básica, en innovación industrial y abordar las grandes preocupaciones sociales relacionadas con el cambio climático, el transporte sostenible, la seguridad alimentaria, las energías renovables y el envejecimiento de la población. El tiempo será el juez de los beneficios para la población que podría evitar el desplome de la UE. 

 

Por Diego Arias Serna

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