Miércoles, 19 Dic,2018

General / FEB 20 2014 / Hace 4 Años

Opinión: La función reguladora del lenguaje de los padres

Cada vez es más común el motivo de consulta: “mi hijo no se puede estar quieto, no hace caso, no mide el peligro, no atiende en el colegio, tiene mal rendimiento académico”.

Estas quejas tienen que ver con procesos comportamentales o patologías como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, Tdah.

El mecanismo psicofisiológico —función psicológica localizada en una parte del cerebro— que interviene en el proceso de comportamiento es el de programación y control, este mecanismo se localiza en las zonas frontales del cerebro y su función es regular la acción, lo que se da desde procesos voluntarios —autorregulación— o involuntarios —regulación externa—. Es importante reflexionar acerca de la función que cumple la voz de los padres en este proceso de regulación ya que el lenguaje constituye en el niño los cimientos de esa casa en construcción y permite otros procesos importantes como la lecto-escritura, lógica y razonamiento.

En el caso de los problemas de conducta o Tdah, los niños que sufren dificultades en la regulación requieren la estructuración de una voz interna que autorregule o permita el reconocimiento de las conductas negativas o reglas. Por esto se debe dibujar muy bien la figura de los padres con la función de su voz, ya que permite que esa voz interna empiece a desarrollarse en el niño.

Para que se dé lo anterior, es necesario que los padres tengan en cuenta el manejo de la voz con autoridad, firmeza y buen tono, esto no tiene que ver con el volumen sino con la entonación, se deben dar reglas claras, mostrar las conductas y las alternativas de elección, ya que en últimas es el niño quien decide cuáles asumir.

Al principio tal vez debemos repetir y repetir mientras la voz interna se desarrolla. Debemos tener en cuenta que en la programación el niño debe reconocer esta voz como su ‘freno’. Para esto se pueden realizar juegos donde las ordenes de los padres activen la conducta como congelado-descongelado en el que se da la voz y el niño actúa de inmediato.

Además el mismo proceso explicado sirve para desarrollar la planeación —función ejecutiva que es una problemática en estos niños—, para esto los padres pueden planear las acciones de sus hijos con su propia voz, por ejemplo: hoy vamos a ir de paseo, primero voy a empacar mi maleta, llevaré un pantalón, dos camisas, nos iremos a las 9:00 a.m., en el paseo jugaré con Juan, etc. Primero se realiza el plan con la voz del padre y se pide al niño que lo repita, se puede acompañar también con dibujos o listas de chequeo cuando los niños ya saben leer.

No olviden siempre regular desde un lenguaje positivo, hablar en todo momento desde la suposición ¡todo saldrá bien! —Tu eres un niño bueno, puedes hacer las cosas bien—, así conseguiremos que la voz interna de nuestros hijos sea a su vez positiva y puedan lograr su desarrollo y por ende los objetivos de su vida.

Por: David Cubillos


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