Domingo, 22 Sep,2019
Publireportaje / JUL 20 2011 / hace 8 años

20 de julio, día del Grito de Independencia

Hoy más que nunca la Octava Brigada está dispuesta a luchar por el Eje Cafetero desde la agreste geografía de Caldas, el verde Risaralda, y el paradisíaco Quindío. En las carreteras, montañas y ciudades se encuentran nuestros soldados vigilantes para seguir brindando paz y seguridad. La tarea no es fácil, pero con su ayuda lo lograremos.
20 de julio, día del Grito de Independencia

Historia de las armas militares

En el Ejército de Colombia como en todas las naciones del mundo, las unidades militares corresponden a las armas creadas desde sus orígenes, o bien, formadas posteriormente de acuerdo con las exigencias propias en el cumplimiento de su misisón.

En el fragor de los sucesos surgidos ese 20 de julio y en los días y meses subsiguientes a la proclamación de la independencia se formaron las armas básicas: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros.

En cuanto a la aviación, inteligencia militar y comunicaciones, las de más reciente activación, su formación obedece, como ya se señaló, a las necesidades propias de la fuerza en cada momento histórico.

El hecho de la formación de las armas y las especialidades lleva implícito un profundo proceso interno de profesionalización del Ejército Nacional.

En un día como hoy hace 201 años, la plaza principal del reino de la Nueva Granada se encontraba colmada por un gran número de personas de todas las razas y clases sociales de la capital.

Poco antes de las 12 del día se formó una trifulca en frente del almacén de Llorente por la negativa de este del préstamo de un florero para adornar la mesa principal para un banquete de un señor de apellido Villavicencio. El dueño de la pieza se negó a prestarlo explicando el mal estado del mismo.

Entre el cruce de palabras intervino Caldas quien pasó por el frente del almacén y saludó a Llorente, lo que permitió a don Antonio Morales, como estaba acordado, tomar la iniciativa y formular duras críticas hacia el dueño del florero. Morales y sus compañeros comenzaron entonces a gritar que el comerciante español había dicho a Rubio, encargado de pedir el préstamo del florero, malas palabras contra Villavicencio y los americanos, afirmación que Llorente negó categóricamente.

Mientras tanto los principales conjurados se dispersaron por la plaza gritando: ¡Están insultando a los americanos! ¡Queremos junta! ¡Viva el cabildo! ¡Abajo el mal gobierno! ¡Mueran los bonapartistas! La ira se tomó el sentir del pueblo.

Indios, blancos, patricios, plebeyos, ricos y pobres empezaron a romper a pedradas las vidrieras y a forzar las puertas. El virrey don Antonio Amar y Borbón desde su palacio, observaba con alarma la situación que se escapaba de sus manos; la guardia que era por cierto muy escasa, estaba al mando de Baraya, quien rápidamente puso las tropas al servicio de la revolución, a tal punto que los cañones se enfilaron hacia el palacio del virrey.

El virrey muy asustado aceptó reunir un cabildo extraordinario presidido por él, los oidores y los miembros del Cabildo de Santa Fe. Al final de la tarde se impuso dicha reunión, se procedió a la elección de los vocales y de los voceros, que se fue haciendo por admiración. Desde el balcón de la casa se iban proponiendo los nombres de todos los próceres y el pueblo los iba aclamando: Camilo Torres, Luis Caicedo y Flores, Joaquín Gutiérrez, José Miguel Pey, Frutus Joaquín Gutiérrez, Sinforoso Mutis, Miguel Pombo, Luis Fernando Azuola Pedro Groot, Andrés Rosillo, Antonio y Francisco Morales, Antonio Baraya.

Una vez instalada la Junta Suprema, durante las horas finales de la tarde, la noche del 20 de julio y el amanecer del 21 de julio, se redactó el acta que se conoce con el nombre de Acta de Independencia donde se reconoce a Fernando VII pero de manera teórica, porque en la práctica se da un gobierno, la voluntad de convocar un congreso, de hacer una constitución, de sentar una patria, y de una vez adoptar una forma federal.

Los acontecimientos continuaron en una forma precipitada y se sigue la propia dinámica de una revolución. Don José María Carbonell y otros próceres muy exaltados, se mantenían durante esos días recorriendo las calles agitando las masas, para mantener viva esa llama. El 29 de julio la Junta Suprema convoca ‘El Congreso General del Reino’, que tendría la misión de darle al territorio emancipado su primera Constitución.

Es por eso que hoy celebramos con orgullo todos los colombianos en innumerables actos conmemorativos una libertad ganada con trabajo, fuerza y valentía de manos de próceres y héroes que defendieron los derechos de los más desprotegidos y nos heredaron el amor y el tesón para luchar sin descanso por mantener ese gran legado. ¡La Independencia de Colombia!

“Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de 12 horas, seréis tratados como los insurgentes, ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan”.
José Acevedo y Gómez.

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net