“Es una gran mentira lo que se dice en el artículo, que señala que la mercancía que se comercializa en Armenia es comprada a la guerrilla. Nos han visitado ya de la Dijín, de la Policía Quindío y de la alcaldía de Armenia, y no han hallado inconsistencias frente a la procedencia de nuestros productos”, explicó.
El suceso surgió con base en las palabras del presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, quien en una reciente intervención declaró que tenía conocimiento de que los insurgentes estarían vendiendo animales en pie al Eje Cafetero.
Sus palabras llevaron a que una periodista del mencionado diario escribiera un artículo donde señala que en Armenia y Cartago se expendía esta carne ilegal.
En el artículo ‘Sospechan que las Farc venden carne barata en el Eje Cafetero’, del 31 de enero de este año, se indica cómo un carnicero de nombre James García habría señalado a “una carnicería nueva en el centro, donde venden el kilo de carne, de muy buena calidad, cuatro mil pesos menos de como lo vendo yo”; afirmación que posteriormente reitera con la aseveración “los compradores aseguran que la carne es buena y que los precios serían porque estos sitios podrían ser ‘lavaderos’ de dinero”.
Y aunque no se hace referencia directa al establecimiento, la descripción sí cuadra con la reciente inauguración de Carnecol, a media cuadra de la plaza Bolívar, que se llevó a cabo el pasado 16 de enero, como parte del proceso de expansión de la firma con sede en Girardot y que cuenta con puntos de atención en ciudades como Pereira, Ibagué, Manizales, Popayán, Palmira, Cali, Montería, Barranquilla y Cartagena.
“El argumento de la nota es el supuesto de que ofrecemos los precios más bajos que los de otros expendios, algo que no es cierto. El éxito que hemos tenido con los clientes se debe a la calidad y la variedad, que han llevado a que otros negocios pierdan clientela en el poco tiempo que lleva el establecimiento abierto”.
Incluso señala que las quejas de algunos empresarios que alegan que el punto no debe ser empleado para esta actividad se quedan sin piso al contar con todos los permisos para llevar a cabo la comercialización, tanto por el uso del suelo, como por la reglamentación sanitaria del Invima y el visto bueno del propietario del local que lo tenía destinado para que funcionara allí un supermercado o una destinación similar.
La posición de Carnecol ante la acusación del diario la compartió el gerente de la central de sacrificio Frigocafé, Mario Alberto Rojas.
“La mala intención con la que fue escrito el artículo por parte de esta periodista de Pereira, es clara. No entendemos por ejemplo, por qué se habla de dos de las ciudades más cercanas a Pereira, mientras que de la comercialización en esta última no se hace mención”.
Señaló que transportar carne desde el Caquetá requeriría pasar estrictos puntos de control de las autoridades en al menos cuatro departamentos: el mismo Caquetá, Huila, Tolima y Quindío, por lo que si el producto se generara en un marco de producción ilegal, la llegada al departamento se haría en complicidad con un gran número de funcionarios y miembros de las fuerzas militares.
“Es totalmente improbable además porque toda la carne que se vende en Carnecol se sacrifica en esta central de sacrificio y para esto se exige la presentación tanto del certificado de movilización como del registro como hato productor del ICA, documentos que han sido presentados siempre, dando fe que la carne proviene del Magdalena Medio, Cundinamarca, el mismo Quindío e incluso de Santander”.
Cabe anotar que La Crónica del Quindío cuenta con copias de estos documentos que certifican la legalidad del proceso.
Rojas declaró que de presentarse precios bajos en este negocio se podría deber a su vinculación con una gran cadena, modelo que permite economías de escala que logran un ahorro en la compra de animales en pie y que después son trasladados al consumidor final.
“Sin embargo luego de salir publicada la nota en este medio de comunicación hicimos personalmente la indagación en diferentes locales dedicados a la venta de carne, hallando que aunque Carnecol vende barato son precios normales y no representan sospecha alguna”.
Por lo pronto Morales Esguerra afirmó que desde ya se plantean acciones legales en contra del periódico que, con un sesgo tangible en el momento de presentar la información, terminó afectando a una empresa que llegó al Quindío para generar 50 plazas directas de empleo, sin esperar una competencia tan sucia por parte de inescrupulosos y ‘mafias’ compuestas por malos perdedores del mercado local.
Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez