A temprana edad ya saben encender y apagar el aparato, usar hábilmente los juegos y manejar un lenguaje técnico para referirse a los servicios y procedimientos para usar este sistema.
Lo cierto es que cada vez navegar en internet resulta más apasionante para la mayoría y esto se traduce en la gran cantidad de tiempo que le dedican a explorar, jugar, hacer tareas y encontrar amigos. Sin embargo, los padres aún vemos con asombro este avance vertiginoso y muchas veces nos sentimos rezagados de los hijos en este tema. Muchos aún no están preparados para asumir los beneficios de estas nuevas fuentes de conocimiento y diversión, pero tampoco para establecer los límites que deben establecerse para que los niños y jóvenes hagan uso adecuado de ella.
Ante esta situación y con justa razón muchos padres se preocupan por saber cómo enfrentar el mundo del internet, cómo evitar que se convierta en un problema y sobre todo cómo competir con él para poder compartir tiempo con sus hijos. De una u otra forma, lo cierto es que es imposible aislarlos del impacto que estas nuevas maneras de comunicación tienen sobre su visión del mundo, su forma de relacionarse o el uso que hacen de su tiempo.
La discusión sobre lo malo o bueno que puede ser para el desarrollo de los niños depende de muchos factores que tienen que ver con la manera como esta se integra a la vida de los muchachos. Además, el asunto podría estar más bien en reconocer las bondades y prever las amenazas que puede traer el uso inadecuado de esta, que en determinar lo uno o lo otro.
Algunas acciones emprendidas de manera amorosa y respetuosa pero firme y decidida por parte de los padres y adultos responsables, permiten hacer un uso productivo y racional de internet. Seleccionar los contenidos, establecer acuerdos para determinar qué juegos son o no convenientes para su edad, limitar el tiempo que permanecen al frente del computador, usar los dispositivos técnicos que pueden bloquear el acceso a determinada información, orientar a los niños sobre la importancia de consultar un tema específico y compartir con ellos la navegación por internet, son algunas de ellas.
Lo que aporta
* Amplía el horizonte de información y muestra que el conocimiento no tiene fronteras.
* Facilita el acceso a datos no solamente locales sino universales
Proporciona diversión y esparcimiento.
* Permite conocer diferentes culturas, sus costumbres y valores, la actualidad del país o los adelantos científicos.
* Despierta la curiosidad y el interés, facilita el aprendizaje sencillo y práctico.
Estimula la imaginación y amplía el vocabulario.
* Ayuda a desarrollar habilidades visuales, auditivas y destrezas intelectuales como la reflexión rápida, el razonamiento espacial, la lógica y la memoria.
En contra
* Puede saturar al niño de información especialmente si está pequeño, porque aún no tiene la capacidad para discriminar o establecer prioridades con respecto a los contenidos a los cuales va a acceder
* Si se usa sin control puede alterar los horarios y las rutinas; estimular la adopción de hábitos inadecuados como el sedentarismo, la ingesta de alimentos “chatarra” y el aislamiento.
* Actuar como un modelo de conductas inadecuadas como la agresividad y la violencia, que los niños tiendan imitar.
* Especialmente en niños y jóvenes tímidos puede constituirse en la única forma de relacionarse con los demás y estimularlos para que rechacen experiencias compartidas.
* Puede generar adicción y llevar al niño o al joven a tener conflicto con su entorno familiar y escolar.
* Al igual que la televisión, el internet puede volverse problemático cuando los jóvenes dejan todas las actividades para dedicarse única y exclusivamente a esta actividad. Por ejemplo, alejarlos del deporte, la interacción con sus pares o los juegos no virtuales.
Por: María Elena López Jordán
Psicóloga de Familia
inteligenciafamiliar@gmail.com