Sin embargo, al cierre de esta edición no se descartaba que se pase a emergencia roja debido a los constantes y fuertes movimientos telúricos y la presencia de columnas de humo que han afectado las zonas cercanas.
“Después del evento eruptivo y el posterior notorio incremento de la sismicidad, la actividad sísmica ha mostrado un descenso gradual tanto en ocurrencia como en energía liberada. Los temblores registrados se asocian principalmente a procesos de liberación aunque también se registran otros relacionados con fracturamiento de material cortical. La sismicidad ocurre en niveles superficiales”, aseguraron desde el Ingeominas.
Las mediciones de Dióxido de Azufre, SO2, mostraron valores entre bajos a moderados —valor máximo de 700 toneladas por día—, explicables a partir de una apertura del sistema como consecuencia del evento eruptivo.
Se consideró que el proceso volcánico de Galeras se mantiene inestable, con presencia de material magmático en niveles superficiales. El seguimiento del volcán ha mostrado que en lapsos de tiempo relativamente cortos se pueden generar eventos consecutivos.
Los habitantes de las zonas aledañas a dicha montaña han sido trasladados a albergues temporales para evitar cualquier tipo de tragedia hasta nueva orden.
Estado de otros relieves
De otro lado, el volcán nevado del Huila que hace poco también despertó las alarmas por su actividad se encuentra en alerta naranja II relacionado con posible explosión en los próximos días.
Por el momento no se han registrado personas muertas en estos días, no obstante se mantienen los operativos especiales de incrementarse la actividad interna.
Por los lados del cerro volcán El Machín continua el nivel amarillo III concerniente a cambios en el comportamiento interno del relieve y se mantienen los estudios en la zona relacionados con el fracturamiento de roca y los efectos que traería su explosión incluido en el Quindío.