Viernes, 23 Ago,2019
En profundidad / ENE 26 2019 / hace 6 meses

“Blanca”, un rescate literario

Rasgo común del romanticismo criollo es la idealización del pretérito y su confrontación con los aciagos, amenazadores, presente y porvenir. En Blanca, no obstante haber vivido apenas parte del siglo XX, el de las drásticas transformaciones tecnológicas, científicas y sociales, ese conflicto es recurrente.

“Blanca”, un rescate literario

Proclive desde siempre al encanto de lo genuinamente romántico en la literatura regional del siglo anterior, el volumen de reciente edición, con textos escogidos de una notable poeta, cuentista y cronista caldense, es para este inconstante lector fausto hallazgo

Nativa de Abejorral, Antioquia —1898—, pero residente desde la infancia en Manizales hasta su deceso en 1967, esposa de un reconocido hombre de letras con quien además del rol de compañera afectiva cumplió un fecundo colegaje literario e intelectual, Blanca Isaza de Jaramillo Mesa, como gustaba ser nombrada y ha sido usual citarla, encarna un caso de excepción en el mundillo literario de la comarca, y por particulares caracteres de su perfil, del país.

Vea también: José Fernando Ramírez, el revolucionario democrático

Llegada al mundo en la agonía del siglo XIX, en un hogar con raigambre antioqueña, hija de un magistrado, testigo ella desde el solar manizalita de drásticos cambios locales y orbitales en gran parte del XX. Protagonista de una lograda historia de amor con origen y trascurso entre libros, publicaciones periódicas, cercanías intelectuales, autora de seis libros de poesía y prosa, cientos de artículos y textos varios insertos en diarios y revistas recopilados póstumamente. Editora, conferencista, gestora cultural y de causas solidarias, defensora del derecho al trabajo femenino, madre de trece hijos, Blanca Isaza acumula en su haber rasgos y realizaciones que la ubican en plano prominente entre sus contemporáneos

De Juan Bautista Jaramillo Mesa, su connotado cónyuge, al igual que ella escritor abundante y versátil —sus biógrafos le atribuyen 16 libros entre poemarios, crónicas, cuentos y ensayos—, recuerdo haber leído décadas atrás una concesiva biografía, acompañada de célebres poemas, del errante y atormentado Porfirio Barba Jacob. Si la memoria aún obra, fue en Cuba o en Centroamérica donde sus peregrinajes se cruzaron, dando inicio a una amistad perdurable con vivencias compartidas en diversos escenarios. Evento quizás juzgado hoy trivial, pero en la época aún usual como máximo reconocimiento a poetas excelsos, fue la coronación de la pareja IsazaJaramillo Mesa —1951—, en solemne acto, con ocasión del primer centenario de Manizales, a instancia de colegas intelectuales antioqueños.

Lea también: El álbum fotográfico de familia, un historial de vida

De hecho, en fotografía que ilustra la wikipédica biografía de la autora aparecen los esposos en compañía del igualmente laureado en posterior momento con similar distinción, Baudilio Montoya. En años recientes, durante visita y tertulia en Puerto Escondido, lugar edénico de la poeta quindiana, Esperanza Jaramillo, nieta de los nombrados y heredera del talento, conocí detalles acerca de sus antepasados, que despertaron curiosidad, ahora estimulada, hacia su obra.  

El tomo objeto de reseña, por cierto de bella factura y diseño editorial —272 páginas—, cuya portada y lomo reproducen el nombre de Blanca en su propia grafía ampliada, contiene, además de 21 crónicas, 7 cuentos y 17 poemas, separados en secciones con diferente papel de impresión, fotografías y collages sobriamente dispuestos, un prólogo de Nicolás Duque Buitrago con información pertinente acerca de la autora, el contexto espacial, histórico y humano en el cual transcurrió su medio siglo de vida intelectual, una bien lograda semblanza, anécdotas incluidas, y notas acríticas, más bien encomiásticas, como lo imponía el propósito de la edición.

Le puede interesar: Los dos Leonardo Espinosa

Al lector inquisitivo, sin embargo, le podrían interesar aspectos no abordados en el introductorio: formación escolar y académica de la escritora, origen y proceso de su inclinación literaria, relación con el ambiente religioso, clerical, patriarcal, dominante en época y lugar; sus afinidades político-ideológicas en un entorno golpeado entonces por factores de violencia, la interacción con su ciudad, castigada en las primeras décadas del siglo anterior con sucesivos terremotos e incendios, y con el siguiente proceso reconstructivo, entre otros; aunque bien vistas las omisiones, son acicates para una lectura más completa de Blanca Isaza. Duque Buitrago y Juan Camilo Jaramillo Acevedo asumieron la coordinación editorial, según los créditos impresos en la página legal del libro. Este último, en conjunto con Alba Mery Botero y Fernando León González, compilaron los textos, Estratósfera Colectivo de Diseño cumplió la tarea de diagramación y diseño gráfico, y Matiz Taller Editorial, la impresión. No es clara la procedencia de cada uno de los textos, aunque se citan de forma general libros publicados y la Revista Manizales, publicación de sus jamás menguados desvelos, canal natural de expresión de la pareja, gestora y realizadora de la misma.

Por entero ajeno al propósito de esfuerzos editoriales de iniciativa académica como la Biblioteca de Autores Quindianos, liderado por la Uniquindío, con más de 30 títulos en su haber, o publicaciones no seriadas de la UTP o de Unicaldas, de similar enfoque, que persiguen el rescate y divulgación crítica del canon literario regional, Blanca, por gracia, aporta al mismo empeño.

Recomendado: Memorias de Enrique Santos Calderón

Quien lo sume a sus lecturas, degustará una poesía merecedora de valoración, por momentos apegada a la métrica, libre en la forma en otros sin imposturas ni cosméticos, fluida y propia, eficaz en el motivo, surtida y musical en el lenguaje. En lo ficcional, pero con acento en sus crónicas, Blanca alcanzaba tonos narrativos ajenos a la truculencia, atenta al detalle, a la descripción, a la semblanza, por momentos con desbordes emotivos o retóricos, como en páginas dedicadas a Jorge Eliécer Gaitán… “Esa voz era como un juego de metales. Unas veces el golpe estaba asordinado como si se diera sobre un acero forrado con seda; otras, era seco y ardiente como una clarinada en el tope del alma guerrera. Aquel acento era como un chocar de espadas o un galope de potros conquistadores por las escalinatas de piedra de la historia”. 

No destacada por la autora fue la coincidencia entre el hecho que llevó a Gaitán a la capital de Caldas en la ocasión aludida en su crónica, esto es, la fallida defensa ante los tribunales de Belisario Rodríguez, homicida pasional, asumida por el gran tribuno inmolado el 9 de abril de 1948, pese a la dialéctica desplegada en las audiencias, la cual no logró convencer a los jurados, y el sí logrado éxito la noche anterior a su asesinato, en Bogotá, a favor de otro de sus defendidos, teniente del Ejército, Jesús Cortés Poveda, acusado por el asesinato, en Manizales, diez años antes, del periodista Eudoro Galarza Ossa.

Un aparte de otra de sus crónicas llama asimismo la atención, por el inexplicable hecho narrado —macondiano, sin duda— y por la manera prolija, al unísono poética, como Blanca lo relata: “…sobre una mesa vi los pájaros muertos… Los había de todas clases y colores; precioso aquello; aves de todos los climas y de las más diversas especies… La noche del suceso fue serena, clara, sin lluvia, sin ráfagas de invierno. Algunos de aquellos pájaros muertos fueron llevados a Bogotá para su estudio, para indagar las causas que los arrancaron de sus nidos y los hicieron caer como una insólita lluvia sobre la ciudad”… Rasgo común del romanticismo criollo es la idealización del pretérito y su confrontación con los aciagos, amenazadores, presente y porvenir. En Blanca, no obstante haber vivido apenas parte del siglo XX, el de las drásticas transformaciones tecnológicas, científicas y sociales, ese conflicto es recurrente. Nada como el bucólico pasado, frente a la agresión de un hoy complicado, indescifrable.


Hugo Hernán Aparicio Reyes
LA CRÓNICA


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net