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General / MAY 26 2013 / Hace 5 Años

Braulio Botero Londoño: supe que nací masón (II)

Su penúltima detención se le acusa de complicidad con un espiritista, hace pensar porque se le dio su nueva distinción de grado 33 de la masonería colombiana.
Braulio Botero Londoño: supe que nací masón (II)

En contra del alcalde de Circasia y de su concejo, Braulio Botero decidió construir un cementerio en unos terrenos que le obsequio su padre.

La historia del espiritista se desarrolla en Circasia a finales de la década de los años veinte y dejando huellas para siempre en la vida Braulio Botero. Muere Velorio Londoño, el espiritista de la vereda La Concha, reconocido hombre que todo lo que hizo en la vida fue ayudar a los demás.

Fueron a enterrarlo y el párroco negó su entierro, abrieron sus familiares un hueco en la finca La Cocha y le dieron sepultura. El sacerdote al no sentirse complacido con los sucesos, a los pocos días habló con las autoridades y acusó a la esposa y a los hijos de estar contaminando con el cadáver las aguas de una quebrada cercana y fueron sacados de su casa y llevados presos. Braulio al ver semejante atropello se salió de quicio, protestó hasta que termina detenido por cómplice.

“Cuando vi los principios de la masonería supe que yo nací masón, los arranque de las entrañas de mi madre, yo no necesito estudiar masonería porque yo soy masón. Nací libre pensador. El día que el médico diga que mi corazón se plantó del todo no se va para ninguna parte porque este esqueleto se queda definitivamente ahí. No hay más, esa idea la tengo desde que tenía cuatro años y la he seguido conservando.

La primera Logia que se estableció en el departamento de Caldas fue la Logia número 17 de Pereira fundada en 1917 con Santiago Londoño, un hermano de mi madre, médico muy ilustre y otros de mucha importancia, un pariente de Euclides Jaramillo era también miembro de esa Logia, con Jesús Antonio Cardona. Allá fue donde se originó la masonería del occidente, de ella dependen los tres departamentos del antiguo Caldas y de los departamentos del sur y tiene la masonería una sede principal que es Bogotá, es decir de acuerdo con las técnicas masónicas en cada país no pueden haber sino una sola institución que es la que rige la masonería en el país, a excepción de Estados Unidos que es el único país que arbitrariamente tiene dos sedes masónicas una en el norte y otra en el sur. De resto en todos los países de Europa, África y Asia en cada país no hay sino una y de ella depende muchas ramificaciones”



Entender la libertad como algo digno
“…el grupo humano encabezado por Braulio Botero, para dedicarse a confrontar tradiciones, decálogos y sermones. Disentir en un momento en que lo establecido parece lo adecuado, requiere calidad humana especial, de la cual me siento orgullosa de participar, por lazos familiares” María Ladi Londoño, 1983

La última detención contra el ciudadano Braulio Botero se le acusaba de adelantar obras civiles sin el permiso respectivo. En contra del señor alcalde de Circasia y de su concejo, Braulio Botero decidió construir un cementerio en unos terrenos que le obsequio su padre Miguel Botero, el 28 de agosto de 1932, fundó el Cementerio Libre de Circasia, orgullo del Quindío para latinoamérica.

“La logia que hay actualmente en Armenia tiene dependencia de Cali y Cali depende de Bogotá como todas las otras. La logia actual, la número 15, fue establecida nuevamente en el año de 1972. Resulta que en el año 37 se fundó otra logia: la número 7 y se clausuró posteriormente. Como 10 años vino una revuelta terrible después del asesinato de Gaitán y todo eso hizo que desapareciera, porque el fanatismo religioso ha combatido mucho la masonería, aunque últimamente ha habido cierto entendimiento y tolerancia. Actualmente la masonería se preocupa por la obligación que critiquémonos a nosotros mismos, preocupémonos nosotros por portarnos correctamente, ser honestos en todo sentido puliéndonos todos los días. Entender la libertad como algo digno para ser dignos nosotros, para ser libres”.

Seis años después de realizarle la entrevista, el 11 de abril de 1994 a los 89 años de edad, murió don Braulio Botero, discípulo de Voltaire, un año antes las Logias masónicas del país le rindieron un homenaje en el Cementerio Libre de Circasia. Allí estuve presente viendo como un fuerte viento intentaba arrebatarle las hojas de su discurso, y que él sostenía con sus manos, atrapándolas con fuerzas para que su voz nos volviera a repetir una vez más que hay que luchar para buscar la libertad. En 1933 fue nombrado Secretario de Hacienda de Caldas, como político ocupó todos los cargos: concejal, diputado, representante a la Cámara, alcalde de Armenia, suplente de Alfonso López Pumarejo en el Senado. Ocupo la gerencia de la sede de Bavaría en Armenia, además fue hacendado, fundó emisoras, comerciante y exportador. Un hombre aglutinador de voluntades para buscar el rumbo de la tolerancia y la inclusión entre los hombres.

“Siempre he preferido conseguir un grano de amor que una tonelada de  oro” Braulio Botero Londoño
“Yo me quedo con el cementerio mismo y su paisaje de suaves y dilatados horizontes y hondonadas arbóreas. Con la trencilla verde y pulida de sus prados y la perenne fidelidad del sol que amanece rubio claro más allá de los techos poblanos, y se entona en amarillo naranja cuando supera los tejados blanco y ocre de Montenegro, y se pierde, tras la franja agraria de Puelotapao allá lejos, en la más lejana lejanía”
Adel López Gómez

El Cementerio Libre de Circasia fue destruido en los años cincuenta por la ideología conservadora, con el clero como su aliado incondicional, para luchar por las libertades del pensamiento e ideas religiosas. En 1993 se realiza una remodelación del cementerio. En los años 1940 y 1946 aparecen las fotos de Jorge Eliécer Gaitán y otros grandes liberales visitaron el Cementerio Libre de Circasia.

“A mí se me ocurre que la masonería está en una época de progreso, no solo en Colombia que es donde menos masonería existe. Aquí la masonería no ha progresado en la forma que yo creo que debe progresar, ha tenido sus altos y sus bajos, sus dificultades como toda institución pública, aunque es relativamente privada, es privada en sus actuaciones pero su orientación filosófica no tiene nada de privado porque la masonería tiene una bases que son elementales, son bases que cualquier madre de familia las escoge: la libertad como base fundamental, la justicia, sobre todo la justicia social que es el amor. Son bases elementales que pretende el bien del hombre”

En el plegable El lenguaje de los árboles, publicamos una parte del reportaje en 1988. Allí retomábamos un fragmento de la introducción realizada por Adel López Gómez, para una publicación llamada Cementerio Libre Circasia: Monumento a la Libertad, la Tolerancia y el Amor (1983). “Yo diría­ —sin temor de exagerar demasiado— que aquel crepúsculo quindiano tarda diez minutos más de lo corriente y establecido, por dar un último vistazo al Cementerio Libre antes de la noche que llega sin voces ni fantasmas. Para vagar entre tumbas con sus pies sin densidad ni forma y visitar en silencio a la buena gente que allí reposa…”, termina Adel López “Yo sólo escribo por encargo específico de las mañanas rubias y los atardeceres variopintos de mi tierra, que adoran el paisaje y se detienen a conversar sin palabras con los interlocutores dormidos”


Por Jorge Hernando Delgado Cáceres


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