Viernes, 21 Sep,2018

La Salida / AGO 29 2018 / Hace 23 Dias

Buen vivir, concepto de urbe de un indígena que reside en el Quindío

Yeison Nicolás Palchucán Ceballos, con su obra Sumak kusat ganó el primer lugar en el salón Quindío sí crea. 

Buen vivir, concepto de urbe de un indígena que reside en el Quindío

El artista nació en Sibundoy, Putumayo y estudió artes en la universidad Distrital. Su obra se encuentra expuesta en la sala Roberto Henao Buriticá junto a 24 más.

Yeison Nicolás Palchucán Ceballos es un artista plástico que nació hace 27 años en Sibundoy, Putumayo. Llegó al Quindío hace 2 décadas, egresado de la universidad Distrital de la facultad de artes visuales. Ocupó este año el primer lugar en el salón Quindío sí crea con su obra Sumak Kusat, que significa buen vivir.

¿Desde hace cuánto se encontró con el arte y decidió convertirlo en su profesión?

Es una pregunta muy compleja, porque considero que uno no se crea como un artista, el hecho de que uno vaya a una institución y se eduque, no quiere decir que sea artista porque hay varias personas por fuera que tienen mucho conocimiento y eso no las excluye como artistas así no sean validadas por una institución.

En mi caso, mi familia es de músicos, tejedoras y todas estas relaciones con el arte y tradición indígena. Siempre estuve inmerso en ese ámbito cultural y artístico. Cuando salí del colegio, en 2007, ingresé al instituto de Bellas Artes, pero como algo más inocente sin saber cómo vivir del arte. En 2010 fui a Bogotá decidí estudiarlo.

Recomendado: Laura Daniela Cáceres, ganadora del reconocimiento Somos Jóvenes en Calarcá

¿Cómo fue esa experiencia académica?

Son visiones diferentes, cuando yo fui tenía una actitud como bohemia, inocente de lo que realmente es el arte, porque actualmente un artista tiene que ser un gestor, porque no es solo presentar su trabajo o proyecto, uno tiene que promoverlo y buscar los espacios. Tener conocimientos del asunto como la historia, escribir y todas las cuestiones que se cruzan en el arte.

Cuando llegué a Bogotá fue un choque cultural muy grande, porque nací en el Putumayo, de allá me vine para Armenia y luego a la capital colombiana, un cambio muy drástico para mí. Hubo muchas cosas positivas y negativas, estar lejos de la familia en una ciudad que es muy grande y caótica, uno no está acostumbrado a ese ritmo. En la parte académica, el arte en la universidad busca que el artista esté todo el tiempo informado, para a partir de eso empezar a crear su identidad dentro de la obra.

¿Cuál fue la identidad que se creó como artista?

Siempre he tenido esa inquietud. Mi padre es indígena del Putumayo, yo pertenezco a la comunidad Pastos asentada acá en Armenia. Mi madre no es indígena, pero nació en el Putumayo, entonces siempre tuve esos cruces generacionales, mis rasgos tampoco son indígenas. En el colegio, tuve discriminación por mi apellido. Siempre surgió esa pregunta, como que yo qué soy realmente y cómo encuentro mi espacio en otra ciudad. 

Tuve la fortuna de que mis padres siempre me impartieron esa educación enfocada hacia lo indígena, a que valore, rescate y esté orgulloso de mis raíces. Mi trabajo parte de construir una identidad indígena a partir de imaginarios míos de lo que fue en mi época y lo que es hoy en día mi pueblo.

Vea también: 10 jóvenes sobresalientes fueron exaltados por su liderazgo

Respecto a las culturas de cada región ¿qué puede rescatar de estas dinámicas en el Quindío frente a las del Putumayo?

Digamos que cada región, independiente de si es indígena o no, tiene identidades culturales muy arraigadas, acá se ven muchas muy marcadas. Las festividades por ejemplo, en el Putumayo son muy musicales, llenas de vestimenta y color, algo que acá en el Quindío también se puede ver. La relación que yo haría es que la sociedad se caracteriza por estar buscando siempre esas manifestaciones culturales que se definen por su territorio.

Fue el ganador del primer puesto del salón Quindío sí crea, ¿con qué obra lo logró?

La obra que presenté se llama Sumak kusat, que  traduce en lengua quichua de la cultura Pastos, buen vivir. La llamé así porque vi la oportunidad en esta convocatoria que lanzó la curadora Martha González, con la temática Ciudad, urbe y territorio, encontré un espacio para cuñar mi estudio y presentarlo. Dentro de las culturas indígenas es la inclusión social. Un buen vivir satisfactorio dentro de su cosmogonía, se refiere a compartir, a no perder sus tradiciones.

¿Qué significó para usted el reconocimiento?

Uno como artista, y en mi caso que estoy recién graduado, significó mucho. Las pocas veces que me he presentado en convocatorias acá en el Quindío he visto que mi trabajo tiene una buena acogida, por las propuestas que hago, por mi condición como indígena y porque siempre trato de comunicar lo que siento. Considero que abre muchas puertas, y hay que aprovechar. Hay que involucrarse más conscientemente en toda la parte cultural en la región.

Le puede interesar: 152 estudiantes del Quindío integran red de liderazgo juvenil

¿En qué otros proyectos está trabajando?

En estos momentos estoy comenzando con mi taller de arte de grabados para tener un espacio más idóneo y producir más profesionalmente. Continuar estudiando, me gustaría seguir con la maestría o especialización, estoy en el proceso de buscar una beca. Estudiar y producir, el artista debe estar siempre en este ejercicio.


Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net