El 90% de la caficultura de este departamento eran arábigos, borbones, guameras, cafés reposados. Los abuelos tumbaron el monte para sembrar otro monte, un tipo de café que necesitaba sombra, ese monte. Qué amplitud de economía, abundancia de todo, vacas de leche, huertas caseras, etc.
Control biológico y mejor producción
Las siembras de estos cafetos por hectárea era así: 816 árboles, para una producción de 60 a 70 arrobas. Aclaro, sin costos. ¿Qué sucedía allí? Que los guamos son productores de nitrógeno natural, cero contaminante, que estos guamos pareciera una eterna primavera, hojarasca constante al suelo, formando colchones de hojas, que iban formando humus, que daban el restante abono, natural y automático, adicionalmente, el microsistema biológico era especial, la naturaleza trabajando a tope para producir un café con procesos biológicos.
El café tenía un precio especial (un bono) por su aroma. Era uno de los mejoradores del mundo. Si los caficultores hubieran conservado estos cafetos, se vendería la libra en promedio US10, US15, US20 hoy en día. Aún más, le dije a la dirigencia de hace 15 o 18 años atrás que apoyaran la siembra de 10.000 ha de guamos, arábigos, borbones, y ¿quién paró bolas?, ninguno.
Entre 1976 a 1990 —bajo presión indigna de la FNC— el cambio de los cafetales fue de 100% a variedades Caturra, Colombia, Supremo, Castilla, entre los 2.500 a 10.000 árboles por hectárea, sin sombríos, a libre exposición del sol, y abonos en cantidades alarmantes tanto que se quemó la tierra. Los controles biológicos naturales desaparecieron, las cañadas se secaron, los arietes no se ven, aparecieron los costos, y disminuyeron las utilidades del productor peligrosamente, traduciéndose en menores salarios y ganancias para los obreros en el contrato de recolección.
A través de estos cambios, apareció la roya, la broca y se rompió el Pacto de Cuotas Cafeteras y la Organización Internacional del Café —OIC— en 1990.
Bienvenidos al futuro
El gobierno de César Gaviria Trujillo y su “bienvenidos al futuro”, con Rudolf Hommes García a bordo del ministerio de Hacienda. Fue la apertura económica, el neoliberalismo, la economía salvaje y un odio inmenso y matrero al gremio caficultor colombiano.
La Upac (Unidad de Poder Adquisitivo Constante) nació en 1972 con $100 ¿cómo funciona?, este instrumento bancario es igual a capital + inflación + intereses, veámoslo de corrido: capital que absorbe inflación e intereses que le cobran al capital y a la inflación; en 1972: $100; 1990: $1.000; es decir en 18 años creció 10 veces. ¿Cómo creció tanto?, porque es capital que absorbe inflación y los intereses que le cobran al capital y a la inflación; es decir el capital absorbe la inflación, y los intereses le cobran al capital y a la inflación. Creció a un promedio de 55% anual en 18 años. En esta época la caficultura absorbió también inflación, ejemplo: arroba de café a $1.000, inflación del año 20%; la arroba de café pasaba de $1.000 a $1.200.
Análisis de dos décadas
¿Qué sucedió de 1990 al 2000, con la Upac? Con los desórdenes económicos generados en el gobierno Gaviria, una inflación loca, la Upac pasó de $1.000 en 1990 a $16.600 en 1999; es decir, creció a un promedio de 184%.
Ahora veamos estos efectos de la Upac con respecto al café de 1990 al día de hoy. Tomamos que en 1990 con una arroba de café que valía $10.000 se compraban 3 bultos de abono a $3.000 bulto de abono. La inflación que manejó el gobierno Gaviria y todos los gobiernos de turno hasta hoy, afectaron la caficultura. Si le sumamos la broca, la roya, el rompimiento del Pacto Cafetero y la negación de la inflación al precio anual del café, pues lo que tenemos es que el negocio se reventó, el café perdió totalmente su capacidad adquisitiva. Veamos: 1990 bulto de abono $3.000, hoy 22 años después, bulto de abono $65.000, creció 21 veces y el café que está directamente supeditado al precio internacional y a un dólar manipulado, le negaron la inflación, por eso no pudo recuperar su precio interno. Veámoslo: arroba de café 1990 $10.000, abono bulto a $3.000, o sea 3 bultos de abono por arroba de café; 22 años después arroba de café inestable entre $50.000 y $65.000; bulto de abono $65.000, es decir hoy con la arroba de café se compra un bulto de abono y a veces una arroba y cuarto de café por bulto de abono.
Hoy los 3 bultos de abono valen $195.000, si el café hubiese obtenido la inflación, debería estar por promedio arroba de café a $195.000, como piso mínimo más la fluctuación del precio internacional.
Duma cafetera en el Eje
El tema es largo, álgido, muy profundo en la economía nacional, así que por ahora le pido a la asamblea departamental del Quindío, que convoque a las asambleas del Eje Cafetero para hacer una duma popular en serio con gobernadores y alcaldes a bordo, en el centro de convenciones, para analizar en profundidad el problema. La situación de la caficultura se agrava, puede generar un colapso en la economía regional profunda, no más Federación Nacional de Cafeteros, no más comités departamentales de café.
Deberían de participar en dicha Duma las cooperativas y personas respetuosas, idóneas y serias que entiendan el Tratado de Libre Comercio, que inviten a embajadores de varios países a exponer la industrialización del café, es decir, reingeniería total a la caficultura del Eje Cafetero. Hay que aprovechar el aspecto federalista que nos da la Constitución de 1991, la autonomía regional para tomar decisiones sobre algo tan importante para la región como el cultivo del café.
El tema del café es de fuerza mayor: La agricultura del café no se puede mecanizar, necesita mano de obra, cito a Adam Smith: “Ningún capital puesto en movimiento produce una cantidad mayor de trabajo productivo que el del labrador”. De la época de los abuelos al día de hoy, la grieta es bastante grande y peligrosa. Llegó la hora de actuar.
Por: Mario Ramírez Moncada
Caficultor