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En profundidad / JUL 02 2018 / Hace 4 Meses

Calarcá: desarrollo arquitectónico

La historia reciente de la ciudad no ha transcurrido en vano, ya que desde hace 36 años se realiza la fiesta y reinado nacional del Café.

Calarcá: desarrollo arquitectónico

Antecedentes:

Sí es cierto que cada día y cada época trae su propio afán, esa  es la razón que anima esta publicación, que pretende demostrar que Calarcá no ancló en el pasado y que los habitantes le han aportado importantes cuotas de progreso.

Estos aportes étnicos, sociales, religiosos, artísticos, económicos y políticos han caracterizado una comunidad culta y emprendedora, de hombres y mujeres letrados y cívicos quienes, en ejercicio  de distintas disciplinas, han llevado en alto las insignias de este ‘Meridiano Cultural del Sur-occidente Colombiano’.

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Historia reciente

La historia reciente de la ciudad no ha transcurrido en vano, ya que desde hace 36 años se realiza la fiesta y reinado nacional del Café, el original desfile del yipao, el Encuentro Folclórico Nacional Álvaro Hincapié Palacio, así como desde hace poco más de 25 años lideró la campaña orientada a convertir las haciendas cafeteras en destinos agroturísticos y desde hace diez años, el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales Jaramillo, eventos que catapultaron a esta ‘cuna de poetas’ como primer destino al interior del país.

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Arquitectura del bahareque

Queriendo constituir un asentamiento que permitiera aprovechar los recursos de la zona, los colonizadores emprendieron la construcción de casonas imponentes, de colores cálidos y alegres, con grandes fachadas que han acompañado a la ‘Antena Cultural del Viejo Caldas’ en el transcurso de su historia.

Estas edificaciones hacen parte de los cerca de cien bienes de interés cultural y  patrimonial, así como de la oferta turística de la localidad. Las casas patrimoniales que pertenecen a la ‘arquitectura del bahareque’, como la de la familia Rey construida en 1927, ubicada a pocas cuadras de la plaza principal, conservan en los espacios y mobiliario original la memoria de esta ‘Segunda Ciudad del Departamento’.

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Respecto de la ‘casa de las Téllez’, fue construida en 1926 por Manuel Ignacio Lozano, donde luego vivió el dirigente cafetero José María Patiño Sanz  y hasta hace poco perteneció a don Heraclio Téllez, habiendo sido sus descendientes quienes la vendieron al empresario calarqueño Orlando Niño, respetuoso como el que más de la tradición arquitectónica de esta casona, ejemplo del estilo señorial, con cielorrasos, artesonados, portones y aleros en madera y yeso.

 

Restauración, reconstrucción, remodelación y construcción.

Otros conjuntos de colonización están ubicados en la calle 40, sobre la carrera 23, donde se destaca la reconstrucción de la escuela Uribe Uribe para el palacio de justicia, y ‘Cuatro Esquinas’, donde confluyen la carrera 23 y la calle 38 enmarcadas por casas patrimoniales, a las que se suman las llamadas ‘casas de don Pompilio’ en la carrera 24 y algunas en la carrera 25 entre calles 41 y 42.

El barrio Popular, contiguo al cementerio, al sur de la ciudad, conserva las casas construidas en el primer cuarto del siglo XX.

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Contrastando con lo anterior, Calarcá posee edificaciones altas situadas en el centro de la ciudad destinadas a comercios, oficinas y vivienda por apartamentos, como Panorama, Camino Real, El Boga, Ibiza Plaza, Torres del Prado, edificio Sossa y muchas otras torres medianas ubicadas en distintos sectores de la ciudad.

Mientras los propios habitantes, los visitantes y turistas se recrean conociendo estas viviendas, también pueden hacerse a la imagen de la Calarcá moderna a través de edificaciones ubicadas en diferentes sitios, como la casa de la cultura, el Club de Leones, la sede de la Empresa de Energía del Quindío, Edeq, las sedes bancarias y la plaza de mercado.

Condominios urbanos como Zaguanes, La Grecia, Firenze y rurales en el sector de La Bella, más construcciones restauradas, edificaciones reconstruidas que conservan modelos arquitectónicos tradicionales y nuevos estilos, constituyen la actual Calarcá.

Edificaciones nuevas en el centro de la ciudad le han dado un renovado aspecto de modernidad a algunas de las calles céntricas, como lo observado en la carrera 25, calles 37 y 38.

El centro comercial Palosanto reemplazó construcciones que amenazaban ruina y las instituciones educativas, sede de Bomberos, cuartel e inspecciones de Policía y centros de salud completan la gama de edificaciones dignas de mostrar.

Los calarqueños nos asomamos sin timidez al porvenir tras nuevas conquistas a través de la inteligencia, con la convicción de que el pasado tiene sentido si fundamenta el presente y permite proyectar el futuro. 

Abriéndole paso a la modernidad, Calarcá tendrá un nuevo ícono en el ordenador helicoidal de Versalles, paralelo a la efigie del Cacique.


Uriel Salazar Ceballos
Especial para LA CRÓNICA


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