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Ciencia y Tecnología / MAR 04 2018 / Hace 9 Meses

Científicas colombianas, destacadas internacionalmente

Aunque han sido discriminadas, han cosechado triunfos en la investigación en diversos campos del conocimiento, superando obstáculos de todo tipo.

Científicas colombianas, destacadas internacionalmente

Pese a la discriminación, las mujeres -incluidas las colombianas- cada vez sobresalen más y aportan significativamente a la ciencia.

El 8 de marzo la ONU lo destaca como el Día Internacional de la Mujer, para rendir homenaje al importante papel que desempeñan en todas las esferas de la sociedad. Así también es una fecha para seguir llamando la atención sobre los atropellos a los que son sometidas: violencia, violaciones y acoso sexual, menos oportunidades laborables y discriminación salarial.

Aunque son varias las que se destacan en distintos campos del saber, además de Adriana Ocampo, quien lleva más de 30 años investigado en la Nasa, se encuentran la caleña Nubia Muñoz, quien ‘bailando’ al ritmo de la investigación médica, recibió —a finales de febrero— el Premio Fundación Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Bbva, Fronteras del Conocimiento, en la categoría de Cooperación, por la vacuna contra el cáncer de cuello de útero; Sandra Milena Sanabria, bacterióloga santandereana la única galardonada con dos premios Travel Award por sus aportes para tratar el cáncer de seno triple negativo y Alexandra Olaya-Castro, física laureada con la Medalla Maxwell, por su trabajo en biología cuántica.

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Ellas han generado un oasis en el espacio de las noticias negativas del país, de todos los días, donde la corrupción, la violencia, el narcotráfico, el abuso a las mujeres y la degradada política, que ha mutado del pensamiento, la reflexión, la crítica y la verdad, al insulto, la mentira y lo peor: a la polarización del país que infortunadamente, hasta reconocidos ‘maestros’ del periodismo están contribuyendo.
 

Muñoz obtuvo una vacuna eficaz 

Como lo destacó N. Ramírez de Castro en el periódico El País de España, en su edición del 27 de febrero, la epidemióloga Muñoz “ha sido premiada por hacer posible una vacuna eficaz contra el cáncer de cuello de útero, una de las primeras vacunas desarrolladas para prevenir la aparición del tumor”.

La búsqueda de la científica viene desde que el alemán Harald Zur Hausen, identificó los primeros tipos del virus del papiloma humano, VPH, y desarrolló tests para detectar la exposición a él. Pero, como afirma Ramírez: “Muñoz continuó con esos estudios más allá del laboratorio y determinó, entre el casi centenar de VPH que existen, cuales eran los realmente cancerígenos. Así identificó a las variantes 16 y 18 del VPH y demostró que eran las mismas en todos los países”.

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Continúa Ramírez: “Esa información fue clave para que las compañías farmacéuticas pudieran desarrollar una vacuna con la que hoy se protege a millones de niños en el mundo. Con ella es posible prevenir el 70 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero, el 60 por ciento de los tumores de vagina, el 40 por ciento de los de vulva y otros tipos de cáncer que también afectan al sexo masculino, como son los de ano, boca y garganta”.

Por su aporte a resolver problemas de la salud pública, el jurado que le concedió el premio Fronteras del Conocimiento, manifestó: “Sus trabajos han sido un verdadero catalizador para el desarrollo de vacunas y su posterior aplicación en todo el mundo, incluidos los países más afectados”.

El nombre de Nubia Muñoz no solo ha aparecido en los medios de comunicación en febrero-marzo de este año, sino también en octubre de 2008, porque la Asociación Internacional de Epidemiología la propuso como candidata al Premio Nobel de Medicina, junto con Hausen, pero el galardón fue solo para él. También en 2010 brilló en las noticias cuando el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor, el máximo galardón que ofrece ese país a quienes tienen los méritos extraordinarios en el ámbito civil o militar.

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Estudió medicina en la universidad del Valle, se especializó en patología y completó su postgrado en la universidad de Johns Hopkins, donde estudió epidemiología y virología. Terminada esta etapa formativa, se trasladó a Lyon, Francia, donde estuvo trabajando por más de 20 años para la Agencia de Investigaciones sobre el Cáncer. En la actualidad es científica visitante del Instituto Catalán de Oncología y catedrática emérita del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia. 

 

Sanabria y sus dos premios Travel Award

Por su parte, Sanabria con sus 36 años cosecha triunfos como científica, investigando en Colombia, e igual que Muñoz, desafía al cáncer, pero es el del seno triple negativo. Ella es orgullo de San Gil, la universidad Industrial de Santander, UIS, y la universidad del Valle, porque la Society for Free Radical Biology, le ha otorgado dos veces el premio “Travel Award”, que la acredita como una de las mejores científicas del mundo.

El premio lo recibió por sus investigaciones de una patología que hasta el momento no puede ser tratada de manera eficiente por la forma de propagarse por las células sanas de los pacientes. Este es el tipo de cáncer de mama más agresivo en el mundo y la estadística revela que el 20% de las mujeres que padecen de cáncer de seno, son de tipo triple negativo, muriendo la mayoría pocos años después del diagnóstico.

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La complejidad del tratamiento lo explica afirmando: “Para que una célula de cáncer se replique, necesita de unos receptores sobre-expresados. Lo que se hace con los tratamientos es inhibirlos para que el tumor no crezca. Pero en este caso se propagan solos porque el cáncer no tiene tales receptores. Lo que hace que las terapias que actualmente existen no funcionen en cáncer de seno triple negativo”.

Hizo su pregrado en la UIS, en bacteriología y laboratorio clínico. Reemplazó el trabajo de grado, por una pasantía, lo cual no fue obstáculo para que siguiese la ruta de la investigación.  Realizó   su especialización médica en la universidad Nacional de Singapur y su doctorado en la universidad del Valle.  En la actualidad es la directora técnico-científica del Banco de Tejidos de la Fundación Cardiovascular de Colombia.
 

Olaya-Castro y su Medalla Maxwell 

Finalmente, Alexandra Olaya-Castro ha sido la primera latinoamericana en recibir la Medalla Maxwell, premio que otorga el Instituto de Física de Londres, por su investigación en biología cuántica. Para resaltar este reconocimiento, hay que decir que la han recibido personalidades como el Premio Nobel de Física 1979, Mohammad Abdus Salam (1926-1996), el popular físico teórico y divulgador de la ciencia, Stephen Hawking y el experto en criptografía cuántica Artur Ekert, entre otros.

La Medalla se concede a físicos que no lleven más de 12 años de su carrera y que en ese tiempo hubiesen realizado contribuciones importantes a la física teórica. La galardonada lo recibió en julio de 2016 por sus aportes en el estudio de los efectos cuánticos en la función de las biomoléculas. Ha sido pionera en el entendimiento de los efectos cuánticos de la fotosíntesis.

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Esta bogotana hizo su pregrado en física en la universidad Distrital, graduándose en 1995; la maestría en la universidad de Los Andes y el doctorado en la universidad de Oxford. Desde 2011 es profesora en el University College London de Inglaterra.
 

El esfuerzo da frutos

Estas tres mujeres no nacieron en una cuna de miel y leche, pero el deseo de superarse, aportarle a la sociedad y a la ciencia, las han llevado a escalar posiciones destacadas. Muñoz tuvo como padre a un agricultor que murió de difteria cuando ella tenía seis años y el empuje de su madre permitió que se educara y además sacara adelante a los otros hermanos. Con notas excelentes terminó su carrera en la facultad de Medicina y su mentor, Pelayo Correa, le sugirió que se dedicase a la epidemiología.

Igualmente, Sanabria nació en el seno de una familia humilde, siendo la segunda hija de tres hermanos y la primera de la familia en graduarse como profesional. Aunque ha recibido duros golpes familiares como la muerte de su hermano mayor y luego los padecimientos de su padre, quien después de un accidente quedó como paciente siquiátrico, muriendo más tarde tras padecer de cáncer de próstata.

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Por su parte, Olaya-Castro, al estudiar el pregrado en la Distrital, posiblemente sea una señal de que sus padres no hayan sido tan pudientes. En la entrevista concedida a la revista Semana dijo entre otras cosas: “(…)  prefería la biblioteca a estar con compañeros que nunca estudiaban. Mi interés principal era aprender para mejorar. Para mejorarme a mí misma y, en la medida de lo posible, también a los otros. No conté con muchas oportunidades en mi juventud, así que para mí ser la primera y así obtenerlas fue muy importante”.


Diego Arias Serna ([email protected] / [email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA


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