Martes, 17 Sep,2019
Cine / FEB 03 2019 / hace 7 meses

Cinco grandes ausencias de los Óscar 2019

La historia de los premios más populares del planeta evidencia que no siempre ganan las mejores películas. 

Cinco grandes ausencias de los Óscar 2019

El próximo 24 de febrero en el teatro Dolby de Hollywood, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos realizará la edición 91 de los premios a lo mejor del cine norteamericano. Los reconocimientos más populares del planeta tienen a grandes películas en su ramillete de aspirantes, pero otras, como ya es costumbre, están entre las nominadas gracias al cabildeo ejercido por productores avezados que tienen el presupuesto y el tiempo para influir en la opinión de los respetados miembros del gremio.

Es bien sabido que por la gran cantidad de películas que se postulan, muchos de los que votan ni siquiera tienen el tiempo para verlas, así que existen factores ajenos a la calidad cinematográfica que juegan un papel determinante a la hora de escoger cuáles son nominadas y cuáles son las ganadoras. Hay películas emblemáticas de la historia del séptimo arte que no obtuvieron ningún Óscar, y ni qué decir de los directores de culto que no recibieron la estatuilla. El Ciudadano Kane, Stanley Kubrick y Alfred Hitchcock  son los ejemplos más recordados; y todavía hay un tufillo de vergüenza entre los miembros de la academia cuando se habla, por ejemplo, que Shakespeare Enamorado recibió el Óscar a Mejor Película en 1999.

Es por esta razón que presentamos los cinco ignorados de esta versión, grandes actuaciones, historias impactantes y guiones para analizar durante mucho tiempo.

You were never really here —Mejor Dirección y Mejor Actor—: Un exmilitar que trabaja rescatando a mujeres de la explotación sexual, es contratado para salvar la hija de un senador. Parece el comienzo de una clásica película de acción, pero, en realidad, es un encuentro de la miseria humana con las ganas de morir. La dirección de Lynne Ramsay y la magistral actuación de Joaquín Phoenix hacen de un relato sencillo, una escalofriante pesadilla.

First Man —Mejor Dirección—: Que la historia de Neil Armstrong, el primer hombre que caminó sobre la luna, haya sido ignorada es la prueba de que Hollywood prefiere ver a los grandes héroes norteamericanos, desde la exuberancia y la opulencia del éxito, pero aquí, el gran director Damien Chazelle —Whiplash y La la land— optó por el camino difícil, al narrar toda la hazaña del primer alunizaje a través de la faceta más conmovedora del personaje. El viaje más memorable se convirtió en una visión contemplativa del dolor.

Ethan Hawke —Mejor Actor—: El guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, presentó el año pasado una película incómoda llamada en Latinoamérica El Reverendo, allí Hawke interpreta a un sacerdote de un pequeño pueblo que pone a prueba su fe ante la crueldad humana. Este drama toma mayor fuerza porque no se va a los extremos sino que se matiza entre la esperanza y el vacío. 

Toni Collette —actriz protagónica—: Si hay algo que sostiene la aterradora historia de Hereditary es la genial actuación de esta australiana de 46 años.  A través de ella el espectador comprende el dolor de la pérdida de un hijo y la locura que produce aquello que no tiene explicación.

Bradley Cooper —director—: Si bien se trataba de su ópera prima, A Star is Born tiene escenas emocionantes conseguidas, gracias a una excepcional calidad en el manejo de los primeros planos, la combinación de una iluminación sobria y grandes actuaciones.


Carlos Wílmar López Rodríguez
Especial para LA CRÓNICA


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