Viernes, 21 Sep,2018

Región / DIC 27 2017 / Hace 8 Meses

Coincidencias en la paz y la guerra de dos hijos de Génova

La guerrilla de ‘Tirofijo’ entabló diálogo con Henry Acosta Patiño para la paz de Colombia partiendo de una gran coincidencia, los dos en años diferentes vieron la primera luz en Génova.

Coincidencias en la paz y la guerra de dos hijos de Génova

Cuando avanza a trompicones el proceso de paz suscrito entre el gobierno y las Farc, es importante hacer acotaciones sobre dos personajes, ambos nacidos en Génova, y quienes han tenido notoria incumbencia en el referido evento.

Pedro Antonio Marín, nacido en 1930, quien viviera los sucesos del 9 de abril y subsiguientes en el corregimiento de Ceilán, en el Valle de Cauca, recibió una marcada influencia político-social a raíz de este evento.

Retornando a Génova, surge en él y otros familiares la motivación para vincularse a la “chusma de Modesto” operante en el norte del Tolima.

Cuando Pedro Antonio marchaba hacia el monte, en su misma tierra nacía Henry Acosta Patiño, hijo de Jorge Enrique Acosta Camacho y Rubiela Patiño Escobar, conservando la tradición colonizadora de sus abuelos Víctor Manuel y Carmen, el primero con amplio parentesco con el fundador Segundo Henao Patiño, y quien recibiera las aguas bautismales a manos del sacerdote Ramón Echeverri.

Transcurrieron muchos años, y mientras Marín, ya conocido como ‘Tirofijo’ o ‘Manuel Marulanda Vélez’, se convertía en el más reconocido jefe guerrillero, Acosta Patiño se entregaba al estudio y a la pasión cooperativista.

En las vueltas de la vida, Acosta Patiño, en una sus correrías por las montañas del Valle fue abordado por uno de los comandos farianos, y gracias a su conocimiento e interlocución, no fue presa del secuestro, sino que por el contrario se erigió en un corresponsal de los deseos de paz esbozados por los insurgentes, y anhelo de los gobiernos.

Los primeros contactos gobierno-guerrilla, sin mucha fructificación, se dieron bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Tiempo después, los diálogos, las menciones, los mensajes, fueron encontrando cabida en la administración de Juan Manuel Santos, para encontrar acercamientos y puntos de acuerdo, lo que a pesar del cambio de mando en la insurgencia después de la muerte de su líder y fundador Marulanda Vélez, se fueron consolidando, hasta llegar a lo que hoy se tiene en materia de acuerdos.

El gestor de la guerra, ‘Tirofijo’ y a la par el promotor de la paz, Acosta Patiño, oriundos de Génova, con más de 18 años de diferencia en su llegada a la vida, fortalecen de manera coincidencial un interés comunitario como es el logro de la tranquilidad para los colombianos.

Las huestes del guerrillero Pedro Antonio Marín, manteniendo su tradición, pero conscientes del momento histórico, acogen las voces primaria del profesional Henry Acosta Patiño, para proceder a las conversaciones que hoy generan un nuevo ambiente en el panorama de Colombia.

Los dos con una mención común, nacidos en Génova, y Marín, ya fallecido, sigue en la historia de su grupo como el máximo cabecilla, mientras Acosta Patiño, con un bajo perfil, deberá sentirse orgulloso de haber propiciado las conversaciones y contribuido a un bienestar de Colombia.

Coincidencias en la paz y la guerra, dos personas del mismo terruño, en posiciones encontradas alcanzan para el gobierno y para los seguidores de las armas, un avance especial y fundamental en la reconciliación.


Luis Fernando Franco Ceballos
LA CRÓNICA 


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