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Salud / OCT 15 2017 / Hace 8 Meses

Colombia, mal librada por consumo de drogas

Según un estudio internacional, en Colombia se presentan las mayores prevalencias de consumo por parte de jóvenes en casi todas las sustancias ilicitas.

Colombia, mal librada por consumo de drogas

Foto de referencia, Pixabay


Según el último Estudio Andino de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Universitaria 2016 que acabó de divulgar el gobierno nacional, Colombia salió mal parada frente a otros países puesto que el fácil acceso a las drogas por parte de jóvenes, se constituye no solo en un factor de riesgo para poblaciones sanas sino para que las cifras de usuarios se incrementen de manera significativa; fenómeno que preocupa si se tiene en cuenta que aquí en nuestro territorio se presentan las mayores prevalencias de consumo en casi todas las sustancias ilícitas, destacándose una tendencia al LSD.

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El LSD es la segunda droga de mayor consumo entre los universitarios y su uso se cuadruplicó entre 2009 y 2016. Uno de cada cuatro estudiantes manifiesta que esta sustancia es de fácil acceso.

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Aldemar Parra Espitia, psicólogo, investigador, especialista en adicciones, magister en psicología clínica, fue nuestro invitado a LA CRÓNICA para abordar aspectos relacionados con esta investigación que entregaron los ministerio de Justicia, Salud y Naciones Unidas.

Se acaba de conocer el Estudio Andino de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Universitaria 2016 y se revela que Colombia presenta un incremento en los índices de consumo. ¿A qué atribuye este incremento?

Colombia viene mostrando una tendencia al aumento global del consumo de sustancias psicoactivas, este estudio corrobora una vez más esta tendencia. Ahora bien, considero que ningún estudio epidemiológico en esencia de corte cuantitativo podría dar cuenta sin caer en imprecisiones, de las causas concretas que explican el fenómeno del consumo, dada la complejidad del mismo y su carácter multicausal, sin embargo, dos aspectos que resultan de todo el interés tanto para la academia como para el Estado, por una parte está la percepción de riesgo, variable que autores como García del Castillo (2012) del Instituto de Investigación de Drogodependencias, ha considerado que “puede llegar a ejercer una influencia capital a la hora de que una persona se plantee probar una nueva sustancia o empezar a consumir cualquier cosa susceptible de generar adicción”, en este sentido entonces, el estudio identificó que los estudiantes colombianos en comparación con los estudiantes de los demás países participantes, con respecto al consumo de marihuana, tienen una menor percepción de gran riesgo frente al uso de esta sustancia y la mayor prevalencia de consumo de esta sustancia. Esta conclusión es bastante diciente.

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La otra variable, tiene que ver con la oferta de sustancias y la facilidad de acceso a las mismas. Se identificó en la población de estudiantes colombianos (en proporción significativa) que es fácil conseguirlas, condición que no es comparable con lo reportado por los demás países estudiados. En Colombia, según lo reportado en este y en otros estudios similares, es mucho más fácil el acceso a las drogas ilícitas, porque hay mayor disponibilidad y oferta.

Al respecto, vale la pena señalar que se ha demostrado que el acceso fácil a las drogas se constituye en un factor de riesgo tanto para el inicio como para el mantenimiento del consumo y por ende las cifras de consumo tienden a ser mayores. (Universidad de Deusto, 2004). Estos dos elementos contribuyen a explicar el aumento del consumo de drogas en el país, sin embargo, se requieren análisis a mayor profundidad de la base de datos del estudio que permitan establecer correlaciones con otras variables, tales como la calidad del vínculo parental, para determinar posibles determinantes de corte psicológico y emocional, que pueden aportar a comprender el fenómeno más integralmente.

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¿Existe alguna ciudad en el país donde se haya identificado que los universitarios son mayores consumidores frente a otras ciudades?

Es importante tener presente que este esfuerzo que ha sido continuado desde el año 2009, ha concentrado su interés en conocer el comportamiento del consumo de drogas en universitarios, entre otras cosas, porque es población cautiva lo que facilita intervenir el problema, pero para ello, primero se debe conocer la magnitud del mismo. Es pertinente señalar que el informe da cuenta de prevalencias globales por sustancia y por país, sin diseminar a nivel intra país, pues no era el objetivo del estudio. Sin embargo, dada las características de la muestra, es clave tener presente que los que participaron en el estudio representaban instituciones de carácter público y privado ubicadas en ciudades con población igual o superior a 300.000 habitantes.

Al realizar el análisis del comportamiento de las diferentes sustancias estudiadas se evidencia que Colombia es el país que presenta las mayores prevalencias de consumo en casi todas sustancias ilícitas.

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El estudio revela que además de la marihuana y el LSD, han aparecido siete sustancias o moléculas NBOMe que se comercializan como si fuera LSD. ¿Puede indicarnos cuáles son los componentes y efectos?

En general en Colombia el consumo de LSD ha tenido un comportamiento estable y con bajas prevalencias, aunque los últimos estudios han mostrado una tendencia al alza. Se le llama así por ser las abreviaturas de la dietilamida de ácido lisérgico, una droga que fue sintetizada por primera vez finalizando la década del 30 (Hoffman, A. 1938) y cuyos efectos son de carácter alucinógenos.

Se han identificado algunos indicios que hacen sospechar que lo que se oferta como LSD en el contexto colombiano es 25I-NBOME (2C-I-NBOME, Cimbi-5), una sustancia perteneciente a las feniletilaminas y cuyos efectos suelen ser de mediana duración, dependiendo de la dosificación, contrario a los del LSD que suelen ser de más larga duración.

Los efectos por tratarse de una sustancia alucinógena pasan por la sensación de euforia, el incremento de las habilidades empáticas, mayor capacidad asociativa cognitivamente y a nivel fisiológico; enrojecimiento facial, dilatación pupilar, aumento de la frecuencia cardíaca y bruxismo, entre otros. Sumado a lo anterior, la estimulación física y mental.

Dependiendo de ciertas condiciones individuales del consumidor, puede llegar a experimentarse episodios psicóticos, ataques de pánico y episodios convulsivos, lo cual, coloca en grave riesgo a la persona de auto agredirse o agredir a otros.

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¿Si se habla de siete sustancias, podemos interpretar que cada una tiene su nombre?

La feniletamida está químicamente compuesta por una estructura simple presente en una gran variedad de moléculas biológicamente activas y de origen natural como los neurotransmisores y los alucinógenos, estos últimos causantes de los efectos ya señalados, algunos de ellos además del LSD son; la dimetiltriptamina (DMT), la psilocibina, la mescalina, la tenamfetamina, entre otros. 

¿Qué tan adictivas son estas sustancias nuevas?

El consumo del LSD y las otras sustancias mencionadas ocasiona diversos inconvenientes tales como la rápida tolerancia para los efectos subjetivos y las alucinaciones de tipo visual. Dentro del conjunto de consecuencias adversas que generan este tipo de sustancias a nivel clínico se encuentra el aumento de la probabilidad de padecer trastornos de ansiedad, del estado de ánimo, trastornos de la percepción y los episodios psicóticos, como ya se había señalado. 

Más allá de si se produce dependencia por el uso de este tipo de drogas, es importante resaltar lo que la evidencia clínica ha mostrado en el sentido de advertir que el consumo de LSD y de otros sustitutos alucinógenos no está exento de potencial daño a nivel físico y mental, daños que deben y pueden ser prevenidos y tratados adecuadamente.

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¿Cómo acceden los consumidores a esas drogas? ¿En farmacias para combinarlas o con las distribuidores de las organizaciones del microtráfico?

Se sabe por reportes obtenidos en centros de tratamiento y por algunas investigaciones académicas que en Colombia estas sustancias y particularmente el llamado popularmente como “2C-B” se comercializan en forma de polvos de colores. Los lugares más comunes donde se suelen consumir estas son las calles o los parques, así como en las discotecas y sitios de ocio y rumba.

Es importante resaltar tal como lo ha venido mostrando el estudio desde el año 2009, que en la población de universitarios existe un consumo de estas sustancias al cual se le debe prestar mucha importancia dado las consecuencias que ya se han mencionado, además porque en el país se han venido dando recurrentes incautaciones de esta droga, lo que da cuenta de la existencia de un mercado ilegal posiblemente consolidado. 

¿Se tiene conocimiento si los niños y menores de edad son consumidores de estas drogas?

En Colombia no se han realizado estudios específicos sobre el consumo de este tipo de sustancias que permitan responder de manera concreta si hay población menor de edad involucrada en el consumo de estas sustancias, sin embargo, el estudio al que hemos hecho referencia señala como edad de inicio del consumo de LSD para Colombia una mediana y un promedio de 19 años.

Es necesario por ende avanzar en procesos de investigación más específicos que además de dar cuenta de la edad de inicio, permitan identificar factores de riesgo y vulnerabilidades para el inicio en este tipo de sustancias.

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¿Qué recomendaciones hace a los directivos de las universidades frente a este panorama que revela el estudio?

El país ha venido avanzando en la identificación de la magnitud del problema en el contexto universitario, ahora se tiene la obligación ética y la responsabilidad social de definir respuestas, la salud pública nos entrega herramientas prácticas y de gran potencial de las cuales pueden hacer uso las universidades, entre ellas, instrumentos de tamizaje para drogas y herramientas de intervención breve, que pueden ser aplicadas por los profesionales responsables de las oficinas de bienestar estudiantil, por citar un ejemplo de lo que pueden y deben hacer este tipo de instituciones. 

Incluso, se puede ir mucho más lejos, hay experiencias muy valiosas que han apostado por una universidad saludable, experiencias que han incorporado una visión positiva de la salud, un enfoque más integral para desarrollar en toda la comunidad educativa, estilos de vida saludable, donde si bien, se tiene en cuenta el riesgo, para ser gestionado por los diferentes actores que en este contexto interactúan permanentemente, también se apuesta por una visión no fragmentada del ser humano. Esas experiencias se pueden adoptar y adaptar en cada universidad del país, se requiere voluntad y decisión, ese es mi llamado.
 

René Rojas - [email protected]
Director Agencia de Noticias e Información para la Prevención de Adicciones-ANIPRA-

Especial para LA CRÓNICA 


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