Sabado, 16 Feb,2019
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Colombiano en la ‘onda’ de contar especies vivientes

“Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”, Mahatma Gandhi.

Colombiano en la ‘onda’ de contar especies vivientes

Este niño, quizás hambriento, mira con dolor la cantidad de peces muertos. Los países pobres serán los más afectados por el cambio climático. Tal vez ya es tarde para la sostenibilidad del planeta.

El biólogo Camilo Mora, egresado de la universidad del Valle, tiene un vasto reconocimiento de la comunidad científica en el ámbito de las ciencias naturales en dos disciplinas relacionadas: el estudio del número de especies vivientes que hay en el planeta, y el gran problema de la humanidad: el cambio climático, del que se dice mucho pero no se toman correctivos para ralentizarlo.

En octubre de 2013 publicó en la prestigiosa revista Nature los resultados de la investigación que él dirigió, en la cual daba cuenta del índice de temperaturas que los humanos vamos a experimentar en 2047 en diferentes zonas del planeta, sino se cambia el sistema económico imperante. También en el 2011 fue noticia, cuando otra revista importante, Science, publicó sus indagaciones sobre el número de especies: animales, plantas, hongos, algas, bacterias y protozoarios que habitan en la Tierra.

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Seres vivos y clima están íntimamente ligados, porque los cambios climáticos favorecen o desfavorecen la existencia de todo lo que tenga vida en el planeta: humanos, animales, plantas —incluyendo la agricultura— y toda la amplia clasificación del resto del reino animal: vertebrados, invertebrados. Ni las cucarachas se salvarán si la temperatura continúa su ascenso por culpa del homo sapiens, que se volvió prepotente.

El científico ha manifestado que países que están ubicados en el trópico —como es el caso de Colombia—  deberían tomarse muy en serio el cambio climático. En 2011, según un nuevo censo que él hizo con sus estudiantes, en el planeta hay alrededor de 8,5 millones de especies, de ellas cerca de 1,7 millones están identificadas. Hay muchas especies por descubrir: unas 7 millones.

En agosto del año pasado volvió a ser noticia en los medios, cuando salió la publicación en la revista Nature Climate Change, que firmó con otros 17 investigadores, identificando el umbral más allá del cual la temperatura media del aire y la humedad se vuelven una amenaza mortal para las personas, asimismo, proporciona una de las evaluaciones más completas hasta la fecha, de cómo la humanidad está siendo impactada por la presencia simultánea de múltiples peligros climáticos, fortalecidos por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.


Romper el miedo escénico  es importante

¿Cómo llegó Mora a encumbrarse en el mundo científico? Desde sus estudios en la universidad del Valle, su ascenso se inició cuando al final de su carrera fue patrocinado por la institución para asistir a un congreso en Indonesia para que presentara una investigación. Los organizadores exigían que se hiciese en inglés. Ahí se le presentó el primer escollo, pues no sabía ese idioma, que fue superado cuando su profesor, Fernando Zapata, que le orientó en la investigación, le tradujo el texto y Mora decidió memorizarla. 

Rompiendo el miedo escénico, aspecto que se debe superar en la educación básica, el neófito científico se enfrentó a un auditorio en el que estaban participando biólogos de primer nivel. El colombiano —que por supuesto no podía pronunciar un excelente inglés— masculló su discurso y seguramente más de un asistente no entendió la exposición. Por fortuna para Mora allí estaba Peter Sale, prestigioso ecólogo e investigador de la universidad de Windsor en Ontario, Canadá, quien luego se le acercó y le expresó su admiración por la valentía que había tenido. 

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Además, le manifestó que era la persona que necesitaba para que lo acompañara en un estudio de ecosistemas marinos tanto en México como en Guatemala. Le ofreció una beca y tres meses para que aprendiera el inglés básico. Durante su estadía en Canadá, del 2002 a 2011, hizo el doctorado y el postdoctorado en las universidades de Windsor y Dalhousie, respectivamente, la última ubicada en la ciudad de Halifax. Luego aceptó un puesto de docente en la universidad de Hawái, EE.UU., y desde allí colaboró con Ransom Aldrich Myers —1952-2007—. ¿Cuál es la importancia de sus mentores en el doctorado y postdoctorado?

Peter Sale planteó en agosto de 2015: “La cuenta atrás para los arrecifes ha comenzado”. Agregando: “En el mejor de los pronósticos, cualquier medida que tratemos de hacer para reducir los males que los aqueja ya no será suficiente para salvarlos”. Por su parte, Myers fue un biólogo marino y conservacionista de importancia mundial. El mismo año de su deceso publicó en Nature titulado “Chonicler of declining fish populations”, cuya traducción podría ser: “Descripción de las poblaciones de peces en declive”. 


En Canadá contó con excelentes mentores 

En otro Nature, Myers junto con Boris Worm —de la misma universidad— plantearon el impacto de la pesca industrial de grandes peces, entre otros el bacalao y el atún, por mencionar los más conocidos. Así que, en Canadá, Mora contó con excelentes guías. Pero también, su tutor en la universidad del Valle, Zapata, le aportó los conceptos básicos de la ecología, bases bien fundamentadas para que siguiese su espectacular carrera científica. 

Para destacar la importancia del censo de población de especies vivientes, hay que repetir con él, las declaraciones que concedió a Alejandra Martins de la BBC Mundo, en agosto de 2011: “Es un avance grandísimo. Llevamos 250 años tratando de contestar la pregunta de cuántas especies existen y nuestra ignorancia era tal que pensábamos que la cifra podía estar entre 3 y 100 millones”. Pero ya se sabe con certeza que a día de hoy —agosto de 2011—, están descritas 1,7 millones de especies de seres vivos, es decir, animales, plantas, hongos, bacterias y seres unicelulares.

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Sin contar a las bacterias, serían 1,2 millones de especies. Esa cifra se refiere a las que tienen nombre y apellido, es decir, las que están descritas con sus características únicas y también comunes a otros seres vivos. Mora explicó: “Quiero dejar claro que ese 1,7 se refiere a la variedad y no a la cantidad total de seres vivos”. Como dato curioso, el experto cuenta que estamos rodeados de insectos, ya que los artrópodos forman casi 1,1 millones y de ese total, casi 1 millón son insectos. 

En la parte metodológica del censo, Mora y su grupo también hicieron aportes, como lo realza Martinz: “Los científicos utilizaron un nuevo método que toma en cuenta la relación numérica entre los diferentes niveles en la clasificación de especies o taxonomía. En 1758 el biólogo sueco Carl Linnaeus creó el sistema taxonómico de clasificación que, con modificaciones, se sigue utilizando hoy en día”. 

Con ese ambiente de formación que tuvo, al científico colombiano le fue fácil conectarse con lo del medioambiente.


Algunas especies se han reducido hasta en un 90%

Así lo expresó Martinz: “El estudio representa para el experto una “llamada de atención muy grande para la raza humana. Nuestro desarrollo depende casi exclusivamente de especies, la comida que nos comemos, el aire que respiramos, el agua que tomamos. Imagínense lo que es descubrir que todos estos servicios se obtienen del 10% de las especies que conocemos, el 90% está por descubrir. La potencialidad de encontrar especies que pueden ayudar a los seres humanos es increíble.” 

El científico agregó: “Tenemos un desconocimiento completo del sistema de nuestro soporte de vida como especie”. Es especialmente importante conocer la cantidad de especies ahora porque la actividad humana y su influencia tienen un impacto en la aceleración de la extinción, comentó Mora. Los investigadores advierten que muchas de las especies desaparecerán antes de ser identificadas. Descubrir y clasificar a los 8,7 millones de ellas llevaría más de 1.000 años, aunque técnicas novedosas como el uso de códigos de barras para el ADN podrían acelerar el proceso.

En un artículo de Pablo Correa, publicado en El Espectador el 14 de diciembre de 2013, expresó: “Camilo le recordó a países como Colombia, ubicados en el trópico, por qué el cambio climático debería tomarse en serio. El trópico será la primera zona que experimentará climas sin precedentes en la próxima década”. Y explicó que esos efectos se verán a través de distintos mecanismos. Uno ante el que nadie se podrá hacer el de la vista gorda, es la agricultura: “La agricultura va a perder la capacidad de desarrollarse en algunas áreas por temperaturas o pérdida de agua”.

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Continuó Correa citando a Mora: “Es increíble que los humanos ahora tengamos la capacidad de moldear patrones de biodiversidad que han evolucionado a lo largo de millones de años”. Y citó de memoria algunas cifras que dan miedo: “Hemos reducido el tamaño de algunas especies hasta en un 90%. Los arrecifes de coral se redujeron 80% en tres décadas. Cada año desaparecen más de seis millones de hectáreas de bosque. Necesitamos que la gente se ponga seria con este problema que es gravísimo. Si este planeta pierde la capacidad de generar alimentos a dónde diablos nos vamos”. Buena pregunta para la clase política, empresarios y terratenientes de Colombia. 


El cambio climático afectará más al trópico

En entrevista con El Tiempo de enero de 2014, concedida a Javier Silva, Mora entrega más detalles del estudio que realizó con el apoyo de 21 centros climáticos de 12 países —con los cuales efectuaron 39 modelos teóricos— en el que participaron estudiantes de doctorado para analizar cifras entre 1860 y el 2005 que incluye más datos desconocidos para la mayoría

Así le expresó a Silva: “El cambio climático afectará más a los trópicos que a los polos porque las especies tropicales no están acostumbradas a la variabilidad del clima y son más vulnerables a los cambios, incluso a los cambios pequeños. En los polos hay cambios drásticos en la temperatura, siempre han existido, y las especies ya se han adaptado a ellos. No ocurre lo mismo en las zonas tropicales”. Agregó: “Calculamos que el 75% de las especies actuales podrían extinguirse para la próxima centuria, entre los años 2100 y 2200”.

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¿Desde qué momento cambiará el clima en la ciudad de Bogotá, por ejemplo? preguntó Silva. Así respondió: “Si las cosas permanecen iguales y no hay esfuerzos radicales por reducir las emisiones, Bogotá comenzará a experimentar temperaturas muy elevadas desde 2047, un clima que alterará la vida”. Manifestó además que habrá problemas sociales porque se pierde la capacidad de la agricultura, aumentarán las migraciones. Más de mil millones de personas viven en zonas donde habrá cambios climáticos extremos antes de 2050. ¿Nuestros gobernantes sí pensarán en esa situación que será en 30 años?


Diego Arias Serna (*)
Madrid, España
*Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]
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