Domingo, 26 May,2019
La Política / ABR 24 2016 / hace 3 años

¡Complot contra el gobierno del cura!

El maquiavelismo ya existía cuando el filósofo y hombre público dedicó sus reflexiones al “Príncipe”, en Florencia, en la Edad Media, en el siglo XVI.

¡Complot contra el gobierno del cura!

Carlos Eduardo Osorio Buritica, gobernador.

¿Por qué traer a cuento el tema del maquiavelismo? Porque es justo lo que sucede aquí, en el Quindío, bajo una versión retocada, desde el pasado 25 de octubre, cuando los electores decidieron que había que pasar las páginas de los últimos cuatros años de historia. Y porque es preciso, además, que la ciudadanía entienda el fondo de los acontecimientos políticos, para que no asuma ingenuamente lo que sucede,  como hechos fortuitos, aislados, o en el peor de los casos como “papayasos”  del cura,  por la falta de experiencia en el arte de gobernar, conforme se ha insinuado.  

 

La historia castiga a sus héroes y villanos    
Vamos por partes. Lo primero que habría que entender es que el denominado  “proyecto fucsia” no es un dechado de buenas intenciones ni de proyectos meritorios. Cuatro años de ambiciosas ideas personales, de tramoyas, de acoso electoral,  del  sueño con “el dorado” de los recursos públicos,  permitieron comprender que no era  ese el proyecto   que el Quindío requería  para  desenredar el  porvenir. Todo lo contrario. Era lo que había que recoger y tirar al cuarto de San Alejo, como en efecto hizo la gente aquel iluminado  domingo. Esa sabia decisión del poder ciudadano echó a tierra el castillo de naipes pintado con el degradado tinte fucsia.  Y a propósito un dato curioso: alguien, como suele hacerse en la historia postmoderna con cierto tipo de extravagancias,  realizó un estudio desde esta concepción, de los proyectos políticos decididamente maquiavélicos, y constató que todos –sin excepciones–  se vinieron abajo y aplastaron a sus  maquiavélicos   creadores.  La vida, la política y la historia  premian y castigan a sus  héroes y villanos.  

 

El plan de la ex
Hay un evidente plan para desacreditar al gobierno. El complot ha sido tejido meticulosamente y tiene como único objetivo la reconquista del poder, como sea. Una minuciosa revisión de la prensa –paso a paso, punto a punto, desde octubre– permite identificar sin mucho esfuerzo a su autor intelectual: la exgobernadora. Con rabia y nostalgia  teje  la urdimbre desde las sombras de su reino radical. A diferencia de Penélope no deshace la trama  en las noches sino que, más bien, en contraste con la fiel  esposa de Odiseo  aligera el trabajo por la cercanía de las elecciones presidenciales y parlamentarias, donde pretende ser protagonista y recuperar el trono. El plan es sencillo: desprestigiar el Gobierno de Misión Posible; generar oleadas de mala energía contra la administración departamental, para causar el  mayor  daño.  La cadena de hechos  que la inculpan  los reseña la prensa y  valga repetirlos: la negativa a entregar información por los días del empalme, la artimaña de las ordenanzas y la dilación del permiso para contratar, la apropiación de la CRQ,  la transformación de Esaquín en la burocratizada y tambaleante  EPQ, el bullicio por el viaje a Barcelona y el invento del plagio. Agréguese a ese listado el falso regionalismo y la xenofobia. Por supuesto que la  idea de la revocatoria debe también estar en su bitácora, y quién sabe cuántas  más barbaridades. 

    

Gobernantes, políticos y personajes maquiavélicos han existido y seguirán existiendo mientras el poder esté en juego; mientras se busque la ventaja por los medios deshonestos que, precisamente, Maquiavelo le recomendaba a Lorenzo de Medici no emplear, para mantenerse en el poder y sacar a Florencia de sus crisis. Curiosamente, contrario a la imagen que se tiene de él, el humanista no era de pensamiento maquiavélico. Era un hombre inteligente, estudioso de las mañas de los  gobernantes, de los Borgia, de los Medici, de los monarcas europeos,  de donde surgió el Príncipe.

 

La ficción del  plagio.
La mejor definición de Néstor Daniel García, la lanzó al aire  la senadora de la Alianza Verde, Claudia López, por RCN, radio, el 21 de agosto, de 2015 - 7:37 AM., cuando se destapó la crisis interna en ese partido: «Daniel García es un imbécil» –dijo sin tapujos. Decir, hoy, que el Plan de Desarrollo del Quindío es un plagio, es llevar su imbecilidad al extremo. García, es un personaje de escasa credibilidad en la región. Los tres mil  setecientos votos que sacó como candidato a la gobernación y los escándalos que lo anteceden, constituyen su mejor carta de presentación. El señor anda en busca de notoriedad y de puesto, solo que por esa vía únicamente logrará que lo expulsen de Alianza Verde como sucedió  con Orlando Mosquera. El Plan de desarrollo 2016 -2019, se construyó a muchas manos, con la participación de  cientos de personas que aportaron cualquier cantidad de argumentos, de propuestas. La idea que  lo inspira  es el Programa del Gobernador, “En defensa del bien común”, y  en sus veintiséis propuestas no hay plagio. Es un documento original. Tanto que los quindianos lo acogieron y votaron por él. El discurso del desarrollo y  de la planificación es un discurso universal, como para suponer que lo que aquí se dice, nadie más lo ha dicho en cualquier otro lugar del mundo.

La senadora López en reunión con su partido la noche del 15 de abril,  desautorizo a García para presentar esa denuncia. Le dijo que le estaba haciendo el juego a la exgobernadora. El “escándalo” del plagio es semejante al show  de Fernando Vallejo cuando en el 2002, acusó a García Márquez  de haber plagiado el argumento de Cien años de soledad, de una obra de Balzac. Empero las circunstancias eran diferentes. El asunto  no hacía parte de ningún complot político. El Partido Alianza  Verde, del Quindío, también desautorizó a García. «No podemos sumarnos a las fuerzas que le apuestan al fracaso». Puntualizó el Comité Coordinador. Daniel García ha sido otro idiota útil de la ex.

 

¡He ahí la cuestión!
La sociedad debe analizar los hechos para no tragar entero, y  sobre todo para no incurrir en papelones ni dejarse manipular como cuando acosados por la señora,  treinta mil quindianos eligieron al desaparecido senador Varón Cotrino. Tampoco se trata de apoyar al mandatario porque sí, o porque es cura. Claro que no. Los gobiernos requieren de la crítica, del escrutinio de la sociedad civil, del juicioso  examen de la prensa y de la  opinión pública y, por supuesto de la confrontación de la oposición, y del control político, para que no se encierren en los círculos impenetrables del poder a hacer de las suyas. Pero una cosa es una cosa y otra cosa diferente y peligrosa, es el sabotaje-complot que se le montó al gobernante para que su administración colapse, como podría suceder,  si la  sociedad  y las  autoridades no se pronuncian. Porque la región acabará hundiéndose en el lodazal en  que la sumieron los malos gobiernos. Maquiavelo no vive para que instruya a los gobernantes.  El maquiavelismo medieval se quedó en palotes comparado con el  de la ex.   

 

 

Por Eddie Polanía Rodríguez
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