Lunes, 20 May,2019
En profundidad / ABR 07 2019 / hace 1 mes

Con el glifosato se contamina, mata y engaña

Para un sector de la comunidad científica y los grupos ecologistas, el pesticida penetra en el suelo, se filtra en el agua, sus residuos permanecen en los cultivos y llega a nuestros organismos.

Con el glifosato se contamina, mata y engaña

Quienes usan y venden glifosato parecen ignorar el daño que le causa al planeta y a las personas, porque el producto contamina el agua, el aire, la tierra y envenena los alimentos. Foto : Archivo particular

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, Iarc, de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el glifosato como “probablemente carcinogénico para los seres humanos”. Sin embargo, la Asociación de Productores de Glifosato, APG, que representa los intereses de las empresas fabricantes, ha contradicho el análisis de la Iarc, afirmando que tiene “de poca a ninguna relevancia en materia de evaluación de sustancias protectoras de plantas” y asegura que este criterio cambiará.

Esas dos posiciones han generado polémicas y en ellas se apoyan quienes están en contra o a favor. En el mundo se usa en la agricultura, pero en Colombia también se emplea para combatir la “hierba maldita”, que genera grandes ganancias a unos pocos, favorece a los bancos, alimenta la corrupción, degrada la política y el acto de gobernar, nutre la violencia, genera desplazamientos y deja una estela de muertos, sobre todo de personas pobres.

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Por ello, no es casual que en el país que ha sido del “Sagrado Corazón”, donde hay presidente, pero no gobernante, la sociedad esté bombardeada de constantes noticias que la confunden, y peor aún, la enfrenta, sobre todo cuando hay declaraciones de un expresidente que se cree el salvador de la Patria y que sus indebidas presiones al sistema judicial y órganos de control, lo han librado de ser condenado por todos los crímenes en los que ha estado implicado. Pero como dice el dicho popular: “Tanto rueda el cántaro hasta que por fin se rompe”

El glifosato y su uso en Colombia, enfrentan a la Corte Suprema y al presidente Duque, quien piensa con cerebro ajeno y, tal vez, se guía por las ‘investigaciones’ que patrocinan los productores del pesticida, pero no se entera o sabiéndolo de las advertencias de los científicos, hace caso omiso de ello, sin importarle el daño que genera. Y la coca, al ser un gran negocio seguirá cultivándose, mientras haya consumidores. ¿Por qué no ensayar con su legalización?
 

Casi 50 años ‘envenenándonos’

¿Cómo apareció ese producto? El glifosato es el principio activo de numerosos herbicidas comerciales y aunque fue sintetizado por primera vez en los años 50 del siglo pasado, hubo que esperar 20 años hasta cuando John E. Franz, un químico de Monsanto, descubrió sus efectos herbicidas. Con el nombre de Roundup, empezó a comercializarse en 1974, pero su éxito llegó luego de 1994, cuando la misma empresa empezó a comercializar plantas genéticamente modificadas inmunes a este químico. 

Supuestamente esto permitía utilizarlo intensivamente para eliminar la maleza sin afectar el cultivo principal. Años después, su uso despegó en forma exagerada. La última patente comercial terminó en el 2000, lo que fue el inicio del surgimiento de genéricos, haciendo aún más competitivo el uso de estas sustancias. Su aplicación en el mundo ha crecido casi 15 veces desde 1996, cuando aparecieron los cultivos llamados Roundup Ready, genéticamente diseñados para resistir al glifosato. Desde los 1970, ha sido la ‘bobadita’ de 8.600 millones de kilogramos de ese producto que se han esparcido.

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Este pesticida inhibe la ruta de biosíntesis de aminoácidos aromáticos, la vía del shiquimato —del ácido schimico—; y al ser una ruta de las plantas, sustancias de uso común como la cafeína o el paracetamol, presentan índices de toxicidad, incluso mayores que el glifosato. Los daños y la manipulación de la información, conectado a este producto, han estado presente desde décadas.

Por ejemplo, en los años 80 y 90, en algunos laboratorios de EE. UU. como Craven o Biotest, que investigaban haciendo informes para la industria química sobre la seguridad de determinados pesticidas, que incluían al glifosato, falsificaban las evaluaciones de riesgo, de manera tan irresponsable que algunos terminaron en la cárcel. Con esos antecedentes algunos de aquellos estudios siguieron siendo tenidos en cuenta.
 

Cáncer: ¿Culpa también del glifosato?

Para que la Corte Suprema, el presidente Duque y la ciudadanía tengan más elementos para la argumentación y aclarar posiciones, hay que decir que varias investigaciones asocian el glifosato o sus mezclas, a diferentes efectos que van desde el crecimiento de células de cáncer de mama a efectos reproductivos y cambios de conducta en animales de laboratorio, pasando por alteraciones hepáticas y renales, efectos en las mitocondrias, defectos de nacimiento, resistencia a antibióticos, posible reducción de micronutrientes esenciales y alteración en la microbiota intestinal, que puede favorecer microorganismos patógenos.

En EE. UU. algunos estudios lo relacionan con el problema del autismo y otros desórdenes mentales. Asimismo, en Sri Lanka, los científicos lo han asociado, en combinación con otros factores, a una rara enfermedad renal que ha causado la muerte de miles de personas. Para cerrar el círculo del mal que genera esta sustancia, hay que señalar que también afecta los ecosistemas. Diferentes investigaciones insinúan que perturba el equilibrio del suelo fértil, llegando incluso a permitir que los cultivos fuesen más susceptibles a padecer algunas enfermedades, afectando las lombrices de tierra.

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Las investigaciones además extienden los problemas a la disminución de las mariposas monarca en Norteamérica. El uso de herbicidas con glifosato estaría acabando igualmente con las plantas silvestres básicas para la supervivencia de esta especie en su viaje migratorio de miles de kilómetros. Algunas indagaciones las han asociado también a efectos sobre polinizadores, como las abejas, sobre los organismos acuáticos como anélidos, peces e incremento de la mortalidad de los renacuajos de anfibios. Sin embargo, las supuestas investigaciones de los laboratorios citados, afirmaban que el uso del glifosato no tenía toxicidad en animales.

 

Europa también sufre el flagelo 

Este continente no es ajeno a estos problemas, y los gobiernos así como los científicos, tercian con sus posiciones. El 30 de marzo pasado, Adeline Marcos, del Servicio de Información y Noticias Científicas, Sinc, divulgó: “El glifosato, el pesticida que enfrenta los científicos”. La reseña empieza con lo que está pasando en Francia, donde Emmanuel Macron prometió en su campaña electoral que no utilizaría más el glifosato a partir del 2021. Pero allá, —como acá y en casi todos los países— las promesas se desvanecen a medida que pasa su mandato. Macron está afirmando que el país no puede asegurar la sustitución del herbicida al 100%.

Robin Mesnage, toxicólogo del departamento de Genética Médica y Molecular del King’s College London, experto en este compuesto, sustenta la decisión del mandatario francés expresando: “Esta decisión ha sido cancelada porque el glifosato es necesario en los sistemas agrícolas actuales”. En la noticia se expresa que, aunque el glifosato no desaparece —por ahora— de los cultivos franceses, sí lo hace de los jardines. Desde enero de 2019 la justicia francesa prohibió la venta y utilización a los particulares —y no a los agricultores— de una versión de este herbicida, Roundup Pro 360.

Por su parte, Charles Benbrook, investigador en la universidad de Newscastle, Reino Unido, afirmó que es una sustancia con un agente químico surfactante de riesgo alto conocido. Para un sector de la comunidad científica y los grupos ecologistas, el pesticida penetra en el suelo, se filtra en el agua, sus residuos permanecen en los cultivos y llega a nuestros organismos. “Ahora su uso es polémico porque es, de lejos, el pesticida más usado en el mundo y se puede encontrar en casi todas partes: en ti y en mí, y en la mayoría de las personas que conocemos”, alertó Benbrook.

Para justificar y autorizar el empleo del pesticida en la Unión Europea, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, Efsa, realizó el informe científico más completo hasta la fecha sobre la evaluación del riesgo del glifosato, incluyendo el análisis de la Iarc y otros trabajos públicos y de la industria de los últimos 40 años. La conclusión fue que este producto no mostraba “propiedades carcinogénicas ni mutagénicas y que no tenía efecto tóxico sobre la fertilidad, la reproducción o el desarrollo embrionario”, se indica en la noticia.
 

Apoyado en la falsedad, Europa siguió fumigando 

En diciembre de 2017 la Comisión Europea dio luz verde para seguir utilizándolo por cinco años más. Pero la noticia del Sinc pone el “dedo en la llaga” y se pregunta: “¿Cómo un informe tan amplio podía mostrar desacuerdo con el mayor organismo de investigación del cáncer? Ante las sospechas de que la evaluación realizada en parte por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania hubiera sido elaborada por el Glyphosate Task Force —un consorcio de empresas a favor de la renovación del registro europeo del glifosato—, un grupo de parlamentarios con diferentes afiliaciones políticas, solicitó un análisis en detalle del informe de la Efsa.

Pero el plagio no solo se da en la universidad, en cosas tan serias como son los informes sobre asuntos relacionados con la vida, también se filtra. La noticia resalta que Stephan Weber, experto en plagios, escritor y profesor de la universidad de Viena, Austria, y Helmut Burtscher-Schaden, bioquímico, experto en el Comité Pest y miembro de la organización Global 2000 en Austria, se responsabilizaron de evaluar la indagación de Efsa”. La conclusión presentada el pasado mes de enero, fue que gran parte del trabajo era fruto de plagio o de corta-pega.

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Según los autores, ese hecho se descubrió exclusivamente en los capítulos que trataban la evaluación de estudios publicados sobre los riesgos para la salud relacionados con el glifosato. Allí, el 50,1% del contenido se identificó como plagio, incluyendo párrafos enteros y páginas completas de texto, mientras que el 22,7% fue una corta-pega. En total, el plagio representa el 72,8%.  A pesar de las controversias sobre el documento que permitió la renovación del uso del glifosato en Europa, los científicos dudan de que este informe se pueda reconsiderar. “Nada es seguro aún”, confiesa Mesnage a Sinc.

Lo indiscutible es que su uso no deja de aumentar. Para Benbrook, conocer estos datos es de gran utilidad para estudiar su impacto en el medioambiente y en la salud. Según un estudio publicado en 2016 en Environmental Sciences Europe, en EE. UU. se han aplicado más de 1.600 millones de kilogramos del ingrediente activo en 30 años, lo que representa el 19% de su uso mundial, estimado en más de 8.600 millones de kilogramos. Dos tercios del volumen total utilizado en EE. UU. y el 72% del volumen mundial, se han esparcido en los últimos 10 años, recalcó el trabajo.
 

Hay muchas evidencias en contra del glifosato

Además del informe de Efsa, en 2016 la revista Environmental Health publicó las preocupaciones de un grupo de científicos sobre el uso intensivo del glifosato. También un equipo de investigadores estadounidenses, canadienses y británicos, afirmó que contamina las fuentes de agua potable, las precipitaciones y el aire, especialmente en las regiones agrícolas. Además, la vida media del glifosato en el agua y el suelo es más larga que la reconocida anteriormente.  Los investigadores afirmaron de igual manera, que las exposiciones humanas están aumentando y que las estimaciones reglamentarias de las ingestas diarias tolerables en EE.UU. y la Unión Europea, se basan en datos obsoletos. Asimismo, se destaca en la noticia del Sinc que varios estudios han intentado mostrar cómo las formulaciones comerciales de glifosato podrían estar implicadas en el desarrollo de linfomas no Hodgkin, un cáncer del tejido linfático, o en el mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea. Uno de estos trabajos, publicado en la revista Critical Reviews in Toxicology, revisó 11 estudios sobre ambos tipos de cáncer.

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La investigación “no encontró evidencia de asociación entre glifosato y linfomas no Hodgkin”, señalaron los autores, liderados por la universidad de New Mexico en EE.UU. En el caso del mieloma múltiple, “los datos fueron demasiado escasos para permitir un juicio causal informado”, añaden los científicos, que no encontraron apoyo en la literatura epidemiológica para una asociación causal entre glifosato y estos cánceres. Pero, una investigación realizada en Alemania indicó que estaba presente en todas las cervezas analizadas. Otra, en el Reino Unido, mostró que aparecía en dos de cada tres muestras de pan integral analizadas. Se evidencia también la presencia en el agua.

El 11 de agosto de 2018, BBC News Mundo reveló el fallo a favor del jardinero de California Dewayne Johnson, fruto de una demanda en la que se demostró la relación entre su cáncer y el glifosato. El tribunal le ordenó a Monsanto indemnizarlo con US$289 millones. Conociéndose que los productores manipulan las investigaciones, lo pertinente es la prudencia en su utilización y seguir la normativa europea que establece el uso alternativo de no químicos como prioridad, directriz que no se cumple, porque hay influencia de esa industria. ¿Será capaz el presidente Duque de reflexionar y superar esa postura que le señala su jefe?


Diego Arias Serna ([email protected] / [email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA


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