Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez
Así lo dio a conocer el Banco de la República, entidad que recibe los datos de las operaciones cambiarias de las firmas dedicadas a la actividad en el país y que hasta abril publicará los resultados del análisis de este fenómeno que afecta directamente a la economía departamental, fundamentada en gran parte en este concepto.
El índice resulta ser el más bajo en cuatro años, cuando se recibió por este concepto la misma cantidad de dinero. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la balanza cambiaria en este periodo haría que el impacto fuera mayor, dada la revaluación de la divisa estadounidense durante el lapso.
Para Fernando Mejía López, consultor de la Fundación para el Desarrollo del Quindío y miembro del equipo que adelanta la conformación de la red de cuentas nacionales para el Eje Cafetero, esta zona será la más afectada por la composición de su economía.
“La última cifra de la que tuve conocimiento señalaba que el Eje Cafetero reunía entre un 60 y un 70 por ciento de los dineros provenientes de remesas originadas por asignaciones salariales de colombianos residentes en el exterior, principalmente en municipios de Risaralda y Quindío, y en este último las localidades que recibían mayores ingresos de esta fuente son Filandia y Montenegro, en donde ya se empiezan a ver los efectos de la situación”, explicó.
Para el consultor, la variación corresponde con una dinámica que se vive actualmente a nivel global, con un incremento en los índices de desempleo de economías que anteriormente no sufrían de este tipo de problemáticas.
“Aunque es un tema que tradicionalmente se toca de modo discreto por parte de los gobiernos, es claro la necesidad de los mercados hegemónicos de regularizar el fenómeno migratorio, por sus implicaciones en la oferta de plazas laborales, sobre todo de mano de obra no calificada. A lo que se apunta en este momento es a que los cupos laborales alcancen para los nacionales y eso ha hecho que, por ejemplo España ofrezca un subsidio para retorno voluntario a los migrantes”.
Señaló, por otra parte, que aunque la administración Obama en Estados Unidos, se ha comprometido a formalizar la situación de esta población —por medio de la expedición de documentos como la ‘green card’— , ya siente la presión de buena parte de la comunidad estadounidense y de los partidos políticos, por lo que sugirió que el volumen de remesas que llegan al país podría continuar esta tendencia.
“El problema es que Colombia no está preparada para afrontar esta situación. Se calcula un volumen de aproximadamente cinco millones de personas habitantes en el exterior, casi un 7 u 8 por ciento del total de la población nacional, que pueden estar enfrentando varios escenarios. Uno es la pérdida de su empleo en una nación extranjera, lo que los obligaría a volver; esto presionaría aún más el mercado laboral al aumentar la oferta de mano de obra. Por otra parte, las familias que derivan su sustento del ingreso recibido por el migrante, ante el hecho de no obtener este recurso, sumarían algunos de sus miembros a la competencia por conseguir un empleo. El problema es que el gobierno aún no encuentra la solución para la demanda actual, y si esta base aumenta el problema lo hará de manera inmediata”.
Cabe recordar que Armenia y Pereira han ocupado, desde que el Dane las incluyó en el estudio sobre mercado laboral, lugares entre las primeras cuatro urbes más golpeadas por el desempleo.
“Sumado a este panorama hay que tener en cuenta el efecto de la volatilidad del dólar, que hace que aunque el migrante envíe la misma suma a sus allegados en el país, en la operación cambiaria estos reciban menos pesos que lo que anteriormente percibían. He conocido casos de familias a las que les llegaban 350 dólares, equivalentes a cerca de 800 mil pesos hace un tiempo y ahora el cambio va por los $650 mil”, concluyó.