De cumplirse con esta meta se alcanzaría un total de cinco mil hectáreas con cafetales nuevos, componente primordial para la productividad del sector y que le mereció al ente territorial quedar ubicado como el segundo departamento más exitoso en el programa, por debajo solo de Cauca, que lo superó en apenas un punto porcentual.
El director ejecutivo de la entidad gremial, Guillermo Zuluaga Álvarez, explicó que la labor llevada a cabo durante la vigencia anterior permitió intervenir un 50% más superficie que la que tradicionalmente se ha hecho, reportando en especies resistentes a la roya tres mil 200 hectáreas y mil 341 más de plantas no resistentes.
“El ciclo de vida de las plantas sugiere que para ser completamente productivas se debe esperar un periodo de dos años desde su siembra, por lo que estimamos que con la cantidad de árboles nuevos sembrados en 2011, se generen ingresos en 2013 por aproximadamente 80 mil millones de pesos ‘frescos’ que entrarían a la economía regional”.
De acuerdo con las estadísticas de la institución, La Tebaida fue el municipio con mayor área renovada en la vigencia anterior, seguida de localidades como Montenegro —“donde se vive una dinámica muy interesante tanto en renovación como en nuevas siembras”, manifestó—, Quimbaya y Buenavista.
Y aunque indicó que en el momento se define el presupuesto con el que se financiarán las acciones enfocadas a continuar con este programa, se espera que en menos de ocho días ya se hayan establecido las partidas orientadas al plan de ejecución, el cual podría ser muy similar al desarrollado en 2011.
Otra de las grandes expectativas del Comité de Cafeteros es la optimización de la productividad de los predios cafeteros, la cual podría compensar la pérdida de área cultivada frente a otros departamentos que han ampliado su frontera.
“El año pasado llevamos a cabo un estudio juicioso en campo para ajustar las cifras, y hallamos que el Quindío habría sufrido una reducción del 30% en su área productiva. Frente a esto confiamos en el perfil productivo de nuestras tierras, que son muy fértiles y cuentan con una excelente oferta ambiental, además del trabajo mancomunado entre los productores y la Federación Nacional de Cafeteros, FNC”.
El dirigente gremial calificó este trabajo como una respuesta a los retos que implica un clima marcado por el incremento de las lluvias derivadas por el fenómeno de La Niña, pero descartó la posibilidad de otorgar ayudas económicas para que los agricultores adquieran pólizas contra los impactos del invierno.
El tema en el que sí reiteró el ejecutivo su sugerencia fue en la precaución que deben tener los interesados en renovar sus cafetales envejecidos para obtener buen material genético.
“Este trabajo se adelanta desde hace varios años pero el año anterior se incrementó, destinando para ello cerca de 70 extensionistas, que suministraron semilla certificada, acompañamiento técnico y asistencia permanente, y que así se pudieran instalar en los predios germinadoras en las cuales producir colinos. Sin embargo sabemos que no es una práctica que a todos les interese adoptar, y la opción de estos es comprar los colinos a productores certificados por el ICA, que trabajan con semilla certificada”, concluyó.
Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez