La misma quedó conformada por Santiago Morales Arcila, presidente; Guillermo Flórez, primer vicepresidente; Juan José Correa, segundo vicepresidente y Eliana Rodríguez Vera, secretaria técnica.
Según el presidente del grupo, la reforma que se le hizo a la ley 375 del 77 —ley de Juventud— permitirá que los CMJ, no se vuelvan a elegir por cada municipio como se hacía anteriormente sino desde el orden nacional.
“Eso nos tiene muy contentos porque las juventudes van a ser más representativas y por eso queremos cerrar con broche de oro este periodo”, aseguró.
Por eso se crearon dos comisiones, una de planeación y la otra de ejecución desde las que se pretende adelantar y presentar una serie de proyectos de impacto social ante la administración municipal, para dinamizar el concejo de juventudes y por ende mostrar resultados, indicó Morales Arcila.
Lo que se quiere es mitigar las problemáticas que hoy en día presentan los jóvenes de los sectores más vulnerables de la capital del Quindío. “En diagnóstico realizado con los concejales de Armenia, se pudo evidenciar que las juventudes están inmersas en un mundo de microtráfico —venta y consumo de alucinógenos—, prostitución y violencia al interior de los colegios”, señaló.
Por consiguiente: “Vamos a crear mesas de diálogo en cada una de las instituciones educativas de la ciudad para ayudar con el conflicto que tiene los jóvenes dentro de las mismas, de igual forma se creará una escuela de formación de dirigentes juveniles, ya que en Armenia el liderazgo por parte de los jóvenes se ha perdido y se ha desvirtuado”, agregó.
El grupo sabe que la tarea es difícil, pero son unos convencidos que con voluntad política se pueden alcanzar los logros proyectados, por ello solicitarán a la alcaldesa, Luz Piedad Valencia Franco, un aumento en las líneas de acción y en presupuesto, ya que los $5 millones de pesos que anualmente se les otorga no son suficientes para tratar ejecutar lo que se han propuesto.
El CMJ seguirá sesionando todos los sábados en las instalaciones del concejo municipal, pues antes los encuentros se hacían en la casa de la juventud en el barrio 7 de Agosto, y allí ningún ciudadano del común se enteraba de los procesos que involucraban a los jóvenes, concluyó Morales.