La Salida / Agosto 05 de 2016 / Comentarios

Construcción de paz y posacuerdo

Construcción de paz y posacuerdo

Andrei Gómez Suárez es profesor universitario en materias de justicia transicional, investigador asociado a la universidad de Sussex, Oxford en el Reino Unido, además es miembro cofundador de Rodeemos el Diálogo, una organización de la sociedad civil que tiene bases en varios departamentos de Colombia.

¿Cuál ha sido su trayectoria en el Quindío?
He venido a Armenia desde agosto del año pasado, la primera invitación la recibí del centro de investigación de No Violencia Paz y Desarrollo de la universidad del Quindío y de ahí en adelante he tenido la fortuna de acompañar diferentes diplomados que han hecho los centros de desarrollo regionales, que han dictado sobre construcción de paz y gracias a ello pues he visitado Armenia en cinco ocasiones de igual forma he podido ir a diferentes municipios del departamento, también estuve en Salento y en Calarcá apoyando las iniciativas de paz desde la sociedad civil. 


¿Qué temas trató usted en la conferencia?
La conferencia que me pidieron que diera era tratar los logros del proceso de paz en La Habana, Cuba, y los retos del posacuerdo. Lo que hice allí fue tratar de visibilizar algunos de los avances en cada uno de los puntos de los acuerdos de paz, esos que van más allá de las decisiones de las partes y que también comprometen a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas, a la Organización Internacional para las Migraciones, al comité internacional de la Cruz Roja.

Y en la segunda parte hablé de los retos de la construcción de paz. Lo que básicamente hice, fue compartir con los asistentes los retos en el mediano, largo y corto plazo.

 

¿Cuáles son esos retos?
En el largo plazo que son los que yo identifico del año 2026 al 2050 va a ser la consolidación de una cultura de paz y el fortalecimiento de una nueva institucionalidad para responder a las necesidades de diferentes sectores de colombianos.

En el mediano plazo que es lo que va del 2016 al 2026 identifiqué como un gran reto, que el alistamiento de los acuerdos se haga una realidad. Esta es la transformación de todo lo que se ha acordado en La Habana en leyes para que las Farc, la sociedad civil y el gobierno se comprometan en la concreción de estos acuerdos, en el territorio. Para esto tendrá que generarse un mecanismo de implementación que sea independiente y que se le permita hacer monitoreo a esa implementación de los acuerdos. 

A corto plazo va a ser que utilicemos esta coyuntura del plebiscito no para llenarnos de odio entre los colombianos sino para encontrarnos en un abrazo donde reconozcamos que cada uno tiene posturas diferentes pero que al final de cuentas todos tenemos un propósito y es, encontrarle una solución a una guerra que nos ha fragmentado y nos ha dividido. Creo que esta campaña al plebiscito puede ser una gran oportunidad para los que creen que los acuerdos son suficientes reconozcan en la crítica de los opositores los grandes temores que nos han dejado la guerra, pero que podamos no simplemente seguir estigmatizando y ahora cambiando el odio que se puede sentir por las Farc desde ciertos sectores colombianos.

Por los que están a favor del plebiscito creo que esa es la gran oportunidad y ojalá en ese corto plazo podamos reconocer la diferencia y bajarle el tono a la discusión.

 

¿Cómo puede la ciudadanía vincularse a la construcción de paz una vez se firma el acuerdo final?
Mira, yo creo que es fundamental entender que aquí hay una línea, una continuidad, uno no puede pretender que la sociedad se comprometa a la implementación después de la firma si antes no se ha involucrado en conocer los acuerdos. El plebiscito es justamente una excusa para que los colombianos y la sociedad civil conozcan los acuerdos y cuando conoce los acuerdos entonces puede identificar puntos de acción.

El ejemplo más concreto es el colectivo de abogados que hizo este evento aquí, ellos están haciendo los eventos para difusión de los acuerdos, pero se están preparando para ver cómo pueden ayudar, por ejemplo en la implementación de la jurisdicción agraria porque uno de los acuerdos de La Habana es que van a crear una jurisdicción agraria donde se resolverán las disputas por la propiedad de la tierra. Allí se necesitan abogados que estén dispuestos a ir a esos territorios a ser jueces de paz y a resolver esos problemas.

Los otros colombianos para nombrar otro ejemplo, en el acuerdo de tierras se dice que se va a construir infraestructura a lo largo y ancho del territorio. ¿Quién puede construir esos puentes? Pues las compañías de ingenieros que tienen que pensar no solo en construir edificios sino que es necesario que se involucren en proyectos que van a llevar la infraestructura a regiones donde ha llegado el Estado colombiano.

Estos son ejemplos muy concretos de como la sociedad civil se puede involucrar, debemos pensar en cómo hacer mejores médicos, mejores abogados, nuevos economistas y profesores que estén dispuestos a cerrar la gran diferencia que existe entre el campo y la ciudad en Colombia.

 

¿Qué acuerdos van más adelantados?
Podría decir que el punto 2 que es el de participación política, por una razón, y había unos puntos que estaban en el congelador como ellos lo llaman y hace unas semanas las partes nos dieron a conocer que esos puntos que estaban en el congelador ya habían sido sorteados y se les ha dado responsabilidades a los diferentes partidos políticos, a la sociedad civil y a las universidades para que construyan unos mecanismos para ir avanzando en la concreción de estos acuerdos.

Pero hay que decir que el acuerdo sobre justicia transicional está casi cerrado quedan pocos por elegir, por ejemplo, cómo se va a elegir a los magistrados del tribunal especial para la paz, el comité de escogencia de la verdad, pero hay que decir que ese punto ya está en el 99% cerrado.

Los puntos que quedan abiertos y uno de ellos, el más difícil, es la implementación de los acuerdos, que es el punto 6, porque esta implementación para un Estado que siempre se ha reconsiderado legítimo implica que el mismo sea el responsable de la implementación de los acuerdos, pero para la insurgencia que ha desconocido la institucionalidad no hay el grado de confianza para que el Estado implemente esos acuerdos.

Y para muchos sectores que nunca han visto la cara del Estado pues tampoco hay confianza y menos con los niveles de corrupción que tiene el Estado colombiano.

Entonces lo que están haciendo las partes en La Habana es tratar de ponerse de acuerdo y crear un mecanismo independiente de implementación de los acuerdos para que los colombianos sientan que se le puede hacer un seguimiento.

Ahí nos queda un 10% de la agenda, el resto está casi completamente acordado y por eso hay muchos sectores que dicen que en el próximo mes veremos la firma del acuerdo final, para que más o menos antes de que se acabe el año, uno diría en octubre, estemos pensando en que los colombianos vayan a las urnas a votar si están de acuerdo o no.

Quiero hacer una claridad, el plebiscito no es para ver si les gusta o no el presidente Santos, la convocatoria no es para que haya una división entre las personalidades políticas del país.

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