Sabado, 17 Nov,2018

Economía / JUN 05 2018 / Hace 5 Meses

“Consumo de sustancias en recolectores no se da en todo el Quindío”: líder cafetero

Fáber Buitrago, líder cafetero, señaló que la situación se presenta sobre todo en las grandes fincas.

“Consumo de sustancias en recolectores no se da en todo el Quindío”: líder cafetero

La defensora del Pueblo del Quindío, Piedad Correal, hizo un llamado a no estigmatizar a los productores de café ni a la clase campesina en general.

Fáber Buitrago Patiño, delegado Congreso Cafetero Circasia – Montenegro, en entrevista con LA CRÓNICA, aclaró que si bien en el Quindío se presenta una problemática de consumo de sustancias psicoactivas entre los recolectores de café, no es un tema que se está dando en todo el sector del departamento. 

“Hay un problema muy aislado que pasa en las fincas grandes, donde el dueño no puede medir y restringir al milímetro la cantidad de gente que está entrando, no se está dando en toda el área cafetera del Quindío y recordemos que las fincas cafeteras en el departamento el 80% son medianas y pequeñas”. 

En los últimos días, el programa nacional Los Informantes presentó un informe en el que señala que el consumo de bazuco entre los recolectores de café “se ha vuelto peor a una plaga que amarga el aroma y el sabor en Quindío de esta bebida emblemática. Dueños de fincas, temerosos, dicen que no pueden hacer nada”.
 


Ante este informe, Buitrago Patiño dijo que hay que reconocer que en la fincas grandes se da la situación, pero estas representan solo el 20% de la caficultura, por lo que decir que es una generalidad desdibuja la realidad de lo que está pasando. 

Uno de los grandes productores del departamento, que maneja entre 100 y 200 recolectores en época de cosecha, precisó: “Del pequeño al grande productor hay una gran diferencia porque el pequeño puede manejar la gente, El gran productor desafortunadamente no cuenta con eso, pero no solo en el café, en general en el campo. El problema es el descuido que hemos tenido del campesino durante tantos años, el país y nosotros mismos no hemos podido pagarle lo suficiente”.

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Agregó: “Yo he trabajado mucho el tema de prevención de la drogadicción en los recolectores, llevo más de 20 años en esto, he luchado, llamado a la Policía y he hecho capacitaciones, pero realmente el problema sigue, pienso que ellos mismos no quieren un cambio, este es un problema más social, que se le sale a uno de las manos, esto no se da solo en el Quindío, se da en toda la zona cafetera del país, o donde se mueva mucha gente como en los cañeros o la construcción”. 

El caficultor hizo un llamado para que este problema social, que se vive a nivel nacional, no sea tomado como un escándalo sino como una alarma de auxilio. 

La defensora del Pueblo en el Quindío, Piedad Correal Rubiano, manifestó que rechazan la estigmatización de los campesinos. “La clase campesina no tiene por qué estigmatizarse, el programa hablaba que todos consumían sustancias psicoactivas para recoger café y nosotros lo que rescatamos es que todas las autoridades estamos haciendo actividades de prevención y reivindicando las familias cafeteras, sin negar que exista el problema, pero no se puede generalizar”.

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Las estrategias

Ante la situación, el líder cafetero, Fáber Buitrago, indicó que se ha invitado a las entidades gremiales, cívicas y gubernamentales del departamento a unirse para empezar a diseñar un plan de cómo llegar a esas fincas grandes y tratar de llevarle una ayuda social a los recolectores de café. “La idea es llevarles capacitaciones donde les hagamos sentir que son personas que merecen todo el trato digno con una buena comida y dormida en las fincas, que eso es lo que está haciendo el dueño”.

Destacó que en el Quindío más del 70% de las fincas son certificadas, lo que hace que se mejore el nivel y la calidad de vida de los trabajadores, para garantizar unas buenas condiciones.

“Tenemos que ayudar a los caficultores grandes. A veces es complejo y hay que mirar la mano de obra que está llegando de Venezuela desde hace dos años, que se está especializando, y la idea es capacitarla y que el productor grande la identifique, porque esta es gente buena buscando una oportunidad”, destacó Buitrago Patiño. 

Agregó: “Tenemos que unirnos con varias estrategias, nosotros como institucionalidad debemos volver a lo que teníamos antes donde les teníamos pasadías, para darles orientación, campañas de salud, yo creo que es volver a eso, mirar con sentido humano el oficio de la recolección y ver que esas manos son las que generan divisas e ingresos, no solo al productor, sino al país. En el Quindío se calcula que $300.000 millones vale la cosecha de un año, con lo que se dinamiza la economía, por eso el problema es de todos”.

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El líder caficultor resaltó que el departamento cuenta con la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero, PCC, y esta debe protejerse con la base cafetera. “Nosotros no podemos decirle al mundo que tenemos una mano de obra donde la mayoría son adictos, porque le hacemos un daño muy grande a la región y a la gente que ha invertido en productos de bienes y servicios para las personas que llegan de otros lugares a visitarnos”.

Frente al motivo del por qué se dejaron de hacer las actividades para prevenir el consumo de sustancias psicoactivas en el campo, Buitrago dijo que podría deberse a la permisividad del Estado. “Cuando uno encuentra que la autoridad se siente impotente ante los consumidores porque con la dosis personal no se les puede decir nada y no hay autoridad de decirle a la gente, por ejemplo, que no consuma en vía pública, se va sintiendo que no hay herramientas para pedirle al que consume drogas que no lo haga en mi finca ni en mis cafetales”.


Los recolectores y los productores opinaron 

Fermín González, recolector: “Desde los 7 años me enseñó mi padre con un canastico a coger café. Siempre busco dónde hay cosecha y me recojo mis pesitos con esto. No falta al que le guste fumar marihuana por ahí, pero eso del bazuco se da sobre todo en las fincas grandes, por aquí es muy controlado. Yo aquí he tenido semanas de $600.000 libres, no siempre, pero se ha dado en tiempo de cosecha, en el día he alcanzado a recoger hasta 320 kilos”. 

Jaiver Leonel Alonso Monroy, recolector: “Voy para cuatro meses siendo recolector, la experiencia ha sido buena, aquí nos pagan muy bien. En algunos lados uno ve que sí consumen, pero es en poquitas partes. En la finca que estoy ahora trabajando no he llegado a ver nada de eso”. 

Luis Eladio Bonilla Ríos, pequeño productor: “He sido caficultor toda la vida y ahora tengo mi finca en Salento, de unas tres hectáreas, siembro variedad castillo y tabi, la situación está difícil, a duras penas nos deja ganancia, en mi finca recolectamos entre la familia. El tema del consumo lo veo grave, puede que sí haya algunos que lo hagan, pero no todos”. 

William Olarte Vergara, mediano productor: “Llevo unos 30 años en la caficultura, ha habido altas y bajas en el sector. En este momento tengo dos recolectores y conseguir la mano de obra ha sido fácil. Puede que la situación del consumo de drogas entre los trabajadores se dé, pero no creo que sea porque un caficultor lo acepte, quién sabe sus administradores o sus agregados, porque este es un prejuicio para la sociedad. Este tipo de estigma nos afecta porque es una zona turística y la gente viene mucho a conocer el proceso del grano. Es muy negativo que tengan esa imagen de la región”. 

Ruby Marín de Gómez, mediana productora: “Nací en una finca cafetera y hace 42 años soy la persona encargada del predio. En este momento, la caficultura no compensa la inversión con lo que uno recoge, porque los insumos salen muy costosos para la secada, que es la última parte antes de venderlo, pero la recolección está bastante alta, tenemos muy buenos trabajadores, se les paga bien, yo puedo llegar a tener entre 20 o 30 recolectores, se les puede pagar a $30.000 la arroba, entonces su pago depende de cuánto pueda recoger. No está fácil conseguir la mano de obra porque nosotros vivimos en una parte que es de la ciudad y cerca de un barrio, que era de gente obrera agrícola, pero ahora ya son de construcción, ya que en Armenia hay muchas obras. El tema del consumo no es solo a nivel del Quindío, eso pasa en el país, para el agricultor ya no hay rentabilidad, lo que se consiguen son jóvenes para ir a coger el café y ellos están deprimidos y tienen problemas, yo he tenido dentro de mis trabajadores muchachos que consumen, pero los trato con mucho amor porque sé que es una problemática de su familia y de ellos, uno lo que está haciendo es ayudándoles para que dejen ese vicio”. 

Luis Eduardo Ramírez, mediano productor: “Estoy dedicado al café desde 1966, en este momento la situación está muy pesada porque el precio está en cerca de $66.000 la arroba y ese es casi el costo de producción, a uno le pueden quedar solo $6.000, por eso toca buscar otros mercados para subsistir, estamos buscando mercados internacionales y exportando café, con lo que el precio ya compensa para uno pagarle bien a los recolectores y tenerlos bien, incluso a veces darles bonificación. En este momento estamos en cosecha y tenemos 10 trabajadores, en esta zona las fincas son de 12 cuadras. El tema del consumo deja a la caficultura por el suelo, cómo es posible que digan que los recolectores prácticamente ni comen por meter vicio. Ese tema no se da en esta zona, habrá uno que otro que lo haga, pero tampoco hasta perderse en ese punto”. 


Redacción
LA CRÓNICA 


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