Por: Andrés Felipe Mejía Álvarez
Pese a que hace poco un grupo de curtiembres de la zona de La María, en Calarcá, obtuvieron su certificado de gestión de calidad por parte de Icontec por el manejo sostenible que le daban a su negocio, hoy las 21 empresas organizadas en la asociación de Curtidores de La María enfrentan un posible cierre por parte de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ.
Las razones: el hallazgo de una cantidad superior a la permitida por la ley de cromo en las aguas residuales de la actividad y la no presentación de los informes periódicos que estas fábricas deben presentar para garantizar la inocuidad del ejercicio.
Así lo confirmó Carlos Ariel Truque, subdirector de Control y Seguimiento de la CRQ, quien subrayó que en el momento las plantas siguen operando para detectar de esta manera si las emisiones de cromo continúan presentando niveles superiores a los permitidos.
“En las acciones de seguimiento y control que la autoridad ambiental desarrolla se encontró un nivel de contaminantes más alto que el descrito por el decreto 1594 de 1984, así como la existencia de un volumen de cromo equivalente a 85 miligramos por litro, cuando el límite dispuesto por ley es de 0,5, por lo que se acudió a realizar un cierre preventivo de la planta de tratamiento de aguas residuales”, explicó.
De acuerdo con el funcionario, la restricción se extenderá hasta el martes de la semana siguiente, día en el que se conocerá si la emisión y depósito de este elemento continúa registrando estos niveles.
“Por obligación, la asociación debe contratar con un laboratorio acreditado, muestreos semestrales que arrojen un panorama de la calidad del agua y dichos resultados deben ser entregados en la corporación. Al detectar que varios de los últimos informes no llegaron, procedimos a un muestreo por parte de nuestro laboratorio, lo que reportó la alta presencia del contaminante”.
Al respecto, el presidente de la asociación, Nelson Mauricio Betancourt Escobar, precisó que estos estudios ya se mandaron a hacer y sus resultados se esperan para el miércoles de la semana entrante.
“Estamos dándole solución a la problemática para que se levante la restricción preventiva que existe contra las empresas vinculadas. Las muestras se enviaron el lunes y esperamos que la semana siguiente lleguen. Hemos además mantenido conversaciones con la CRQ para demostrar las complicaciones que nos genera este tipo de decisión”, declaró.
Truque confirmó que con los empresarios que llevan a cabo su labor en este sector se han adelantado reuniones “para reiterarles la situación y el compromiso que deben cumplir para seguir con la actividad. La intención de la CRQ no ha sido nunca entorpecer los procesos productivos que se den en el departamento, pero es nuestra obligación velar por los recursos naturales, incluyendo uno tan importante como el río Quindío”, expresó.
El funcionario recalcó que no sabe qué recursos legales o qué procedimiento se deberá seguir si se cumple el plazo establecido, pero confirmó que la corporación tomará cartas en el asunto si se llega a confirmar que el vertimiento del elemento nocivo al afluente continúa.
Sin embargo, Betancourt Escobar recalcó la preocupación que los controles desarrollados por la entidad genera entre los empresarios del sector.
“El sector nacional de las curtiembres se compone de varias zonas industriales en lugares como Bogotá, Nariño, Valle del Cauca o Tolima, lugares en los que las corporaciones regionales no hacen cumplir lo reglamentado en el decreto 1594, mientras que el ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial se escuda en el hecho de que cada una de estas instituciones es autónoma en sus decisiones. Eso nos quita la competitividad y nos deja en clara desventaja ante nuestra competencia”, explicó.
Añadió que se han efectuado encuentros y se han diseñado soluciones por medio de la cámara del Cuero de la Andi para lograr que se llegue a un estándar de control en todo el territorio nacional, idea que nunca se ha logrado concretar.
Cabe recordar que la industria del procesamiento del cuero en el Quindío agremia a 21 fábricas y genera cerca de 600 empleos directos y por lo menos mil 200 indirectos, los cuales se ven amenazados, no sólo por la situación descrita.
“La restricción comercial con Venezuela ha complicado el ingreso a un mercado que teníamos capturado y al que inicialmente podíamos exportar calzado. Hoy en día no se puede y sólo ingresa capellada para armar el zapato allá, por lo que las productoras de estos productos en Cúcuta y Bucaramanga, que compraban el 80% de nuestra producción han frenado su demanda”.
El representante recalcó que, del cuero quindiano que llegaba a frontera, cerca de un 70% se destinaba al mercado del vecino país, lo que se suma a otras amenazas como la volatilidad presentada en la tasa de cambio en los últimos meses.