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Armenia / JUL 18 2017 / Hace 5 Meses

Don Marcial, el hombre que recibió galardón de la ONU por su trabajo con habitantes de calle

Un galardón por su trabajo social con personas en situación de calle de la ciudad de Armenia, recibió José Marcial Apablaza, coordinador de la pastoral social de la diócesis.

Don Marcial, el hombre que recibió galardón de la ONU por su trabajo con habitantes de calle

El líder social es el coordinador de la pastoral social de Armenia y lidera el proyecto de buenas prácticas para el Quindío.


Desde hace más de 20 años guía procesos con la población y hoy, un reconocimiento por parte de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, enaltece la ardua labor que lidera. 

“En el evento de Buenas Prácticas en Prevención y Tratamiento de Consumo de Sustancias Alucinógenas, que se realizó hace poco en el centro de convenciones de Armenia, nos entregaron un galardón. Ellos hicieron una convocatoria en 2016 en donde muchas buenas prácticas presentaron propuestas a nivel nacional y solo 2 experiencias pudimos ganar el concurso. La práctica nuestra tuvo que ver con la inclusión social con personas en situación de calle de la ciudad”, dijo.

Agregó: “Dentro del proyecto tenemos elementos fundamentales. Lo primero es conocer a las personas en situación de calle. Para nosotros es importante las estrategias de acercamiento a la población, pues en cuatro años hemos podido ayudar a más de mil personas que por lo menos una vez han solicitado algún servicio a la pastoral social”.

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En el proceso, el líder social tiene a su cargo 350 habitantes de calle. Según Apablaza el objetivo es claro: “Propender por la inclusión de quienes se encuentran en situación de calle en la capital quindiana y el departamento, en procesos de participación social, estableciendo vínculos con familiares, realizando procesos de diagnóstico e investigación,
sistematizando y socializando las experiencias e incidiendo en políticas públicas incluyentes, con el fin de que dichas personas sean sujetos de su propio desarrollo”, señaló.


También están interviniendo en Calarcá

Hace pocos días, el líder de los habitantes de calle sostuvo una reunión con la universidad del Quindío y la directora del programa de Trabajo Social.

“Esperamos que más o menos en 5 días nos volvamos a reunir con otros invitados de la administración para adelantar las buenas prácticas en Calarcá. Queremos avanzar en el desarrollo de la política pública de habitantes de calle en la ‘Villa del Cacique’. Lo primero que vamos a hacer es la caracterización”.

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Sobre su día a día

El día de don José Marcial empieza con un buen tinto. No hay nada más que logre calmar su alma, esa que mantiene inquieta por las historias que a diario descubre en la calle.

Casi todos los días camina siempre buscando un cuerpo y un espíritu perdido que pueda recuperar.
 

“Yo soy una persona que le encanta ayudar a los demás. Mi pasión se nota cuando todos los días me dispongo a compartir con los habitantes en situación de calle que, por diferentes motivos, llegaron a esas circunstancias”: Don Marcial.


Entre el cielo y él hay una cercanía sobrenatural. “Es que no es para menos, yo estudié filosofía y teología, soy un hombre de fe. Mi labor la hago por el seguimiento a Jesús. Es él quien me mueve a hacer el bien”.

A diario comparte con la población. Cuando llega a los rincones de la ciudad, sus hijitos, como los llama, lo reciben con alegría.

Sus rostros de tristeza y soledad cambian, y sus corazones empañados por sus acciones oscuras, brillan.

“Yo le agradezco mucho a don Marcial por existir. Hoy puedo decir que estoy en proceso de rehabilitación porque él me encontró y me ha llevado por el camino del bien.

Todo lo que he podido vivir en mis últimos días es gracias a Apablaza que se desvive por cuidarnos e indicarnos lo que estamos haciendo mal”, comentó Jazmín Flórez, una habitante de calle que ha pasado los últimos siete años de su vida viviendo entre la basura y las drogas.

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Don Marcial no es del Quindío

Aunque no es colombiano se siente hijo del Quindío. “Nací en Chile. Cómo llegué a este país... es una historia muy larga. Digamos que todo ha sido a través de la ayuda altruista que desde muy pequeño me caracteriza”.

La primera vez que llegó a tierras cafeteras fue en el devastador terremoto de 1999 que azotó al Quindío, precisamente a ayudar a quienes en ese momento necesitaban de su mano.

Desde entonces, Colombia se convirtió en su país favorito y ahora solo piensa en volver a Chile a pasear.

De sus 57 años, más de la mitad los ha dedicado a la gran labor de ayudar a quienes no tienen hogar.

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“Es triste salir a las calles y ver esta situación por todos lados. El dolor y el sufrimiento uno lo comparte con ellos y es el pan de cada día. Por eso, aunque uno se prepare para contribuir a su calidad de vida, siempre se termina afectando”, relató.

Con tristeza comentó una de las historias que más han marcado su vida.

“Yo estaba ayudando a un padre de familia que estaba tratando de hacer que su hijo saliera del vicio, pero lo más desafortunado es que hace poco me lo encontré y resulta que él también cayó en las drogas”, murmuró con tristeza. 

Hoy en día no tiene duda de que morirá haciendo lo que por años le ha traído tanta felicidad: ayudar a los demás. 


Redacción
LA CRÓNICA


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