La Salida / Febrero 17 de 2017 / Comentarios

Don Pastor, un papá Noel de carne y hueso

Don Pastor, un papá Noel de carne y hueso

El Tío Cupertino, otro de los personajes del autor del libro Niñas mis poemas niños.

Kovás, Tío Cupertino, papá Noel o Santa Claus son los personajes que identifican a Pastor de Jesús Giraldo Londoño, un hombre que 40 de sus 74 años de edad los ha vivido a plenitud en Armenia y en general en el departamento del Quindío.

Nacido en Pácora, Caldas, el 30 de mayo de 1943, Giraldo Londoño llega a la capital quindiana en 1976 asignado desde Bogotá como representante en la Federación de Trabajadores del Quindío. Su ideología de izquierda, su pasión por los libros, su capacidad intelectual, pero sobre todo su amor por los niños lo han convertido en ejemplo y figura representativa de la región. En su casa del barrio San José y El Bosque, LA CRÓNICA dialogó con el papá Noel que en los últimos años ha despertado el espíritu navideño de chicos y grandes en el centro comercial Portal del Quindío.

¿Usted ha pertenecido a la izquierda colombiana, cuál ha sido su participación en la parte política?
Desde los 19 años he militado en la izquierda colombiana, he participado en eventos del movimiento obrero, estudiantil, de los profesionales, esa ha sido una labor constante que he realizado con dignidad y en defensa de los derechos.

¿Qué estudios tiene y en dónde los desarrolló?
Mis primeros estudios los hice en mi pueblo natal, en Pácora, en la escuela Mariscal Sucre y en el colegio Marco Fidel Suárez, posteriormente gracias al movimiento cooperativo y social tuve la oportunidad de ser becado para estudiar en la entonces Unión Soviética en los años 72 y 73.

¿Y qué estudios adelantó allí?
Hice una serie de estudios en economía, oratoria, filosofía, sicología, la realidad soviética y muchas experiencias en el movimiento obrero de la antigua URSS.

Cuando llega a Armenia, ¿a qué se dedica aparte de ser representante de la federación de trabajadores? 
Comencé vendiendo libros, me vinculé a mis amigos de la Librería Universitaria, que me colaboraron mucho y aún me colaboran. Vendía libros de todo tipo y de todos los autores, de filosofía, economía, sicología, ciencias sociales, didácticos, cuando verdaderamente los compraban ya que la gente sabía de la importancia de la lectura.

¿Es decir que usted distribuía libros?
Sí claro, yo trabajé con los compañeros de la Librería Universitaria, una de la más antiguas de Armenia y la que ha proporcionado libros de calidad, legales, a los universitarios del departamento, a quienes les pedí que me hicieran un campito para ayudarles a vender porque la situación económica para mi estaba muy difícil.

¿Usted también se dedica a escribir?
Sí como no. En el momento tengo publicadas tres ediciones infantiles del libro que se titula Niñas mis poemas niños. El primero que escribí y saqué acá en el Quindío fue Poemas persistentes en el año 2006, igualmente quedé incluido después del terremoto en el texto en homenaje a Armenia y que se llama El Quindío vive en su poesía, que fue editado en Bogotá con mil ejemplares pero no fueron para la venta sino para intercambios con las universidades de Colombia y de otras partes del mundo. Ahí tengo mi participación, es decir que estoy prácticamente en seis libros.

¿Ha tenido el maestro algún reconocimiento por esa labor intelectual?
Los muchos reconocimientos han sido del Semanario Voz, que hace algunos años estableció el concurso de poesía Julio Cortázar y me dio una mención, los demás incentivos lo he recibido de parte de los periodistas de LA CRÓNICA que me han publicado mis trabajos, reportajes en la revista Así Somos y he sido invitado por varias entidades educativas a dar conferencias que para mí han sido los estímulos más importantes.

¿Goza don Pastor de alguna pensión?
Sí, tengo la modesta pensión que me otorgó los Seguros Sociales.

Usted adelanta desde hace varios años actividades en los colegios, con los niños y jóvenes, ¿de qué se trata?
Hago talleres con los niños, me invitan y para ello trabajo con títeres. El año pasado el Rufino Centro me invitó en varias ocasiones a desarrollar temas de literatura sobre mi poesía y parece que este año ya estoy presupuestado para ello.

Usted ha creado varios personajes para los niños, háblenos de ello.
Tuve el programa El Taller del Tío Cupertino en espacio radial de La Voz de Armenia y en la universidad del Quindío estuvo por cinco años. Un proyecto con mucha variedad en el que se enseñaba valores a los niños y que tenía una muy buena sintonía.

¿Cómo inicia su labor de papá Noel que cada año realiza en el Portal del Quindío?
Yo vine al Quindío sin barba, la gente, la familia me decía que a mí me quedaba bien la barba, ese fue un pleito social a largo plazo (risas), decidí dejármela. La gente en la calle comenzó a llamarme papá Noel, cuando lo hacían los adultos lo consideraba como una burla pero cuando lo gritaban los niños me fue agradando. Por casualidad, la doctora Lina María Mejía Sierra, hoy gerente del Portal del Quindío, me colaboró comprándome libros cuando era secretaria de Cultura de la alcaldía de Armenia, en la universidad La Gran Colombia en donde tengo un sitio para venderlos hace más de 30 años, la doctora me vio allá y me dijo una vez –A usted lo necesito, y me dio una tarjeta para que la visitara.

¿En qué año fue eso? 
Eso fue en 2012 que yo fui donde la doctora a preguntarle para qué me necesitaba y ella me dijo que estaban buscando un papá Noel y que no lo habían podido conseguir, y que si yo les podía facilitar esa labor. Yo le dije que sí, me hicieron un contrato y debo reconocer que magníficamente me han tratado en el Portal, me pagan todo, me elaboran un seguro, me miman, ya llevo varios años. Fue ella quien me descubrió y allá con todos los empleados la paso muy bien porque me aprecian y valoran mi trabajo.

¿Para nada choca ese trabajo de papá Noel con su ideología de izquierda?
En absoluto porque lo he dicho y lo digo que lo hago fundamentalmente por y para los niños. Ellos tienen su imaginación y a ellos hay que cultivarles esa parte, y confían en un personaje. Dentro de sus ambiciones infantiles ellos quieren tener un personaje protector que les ayude fuera de sus padres, esto los estimula. Y yo me siento muy satisfecho con el personaje, con esa labor.

Germán Rojas Arias
LA CRÓNICA

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