Domingo, 22 Jul,2018

En profundidad / DIC 10 2017 / Hace 7 Meses

El 4 de diciembre, fecha fatídica de Colombia, a un año del crimen de Yuliana Samboní

En la misma fecha, con 30 años de diferencia, en Colombia sucedieron dos hechos atroces.

El 4 de diciembre, fecha fatídica de Colombia, a un año del crimen de Yuliana Samboní

Fechas fatídicas e inolvidables, como el 11 de septiembre o el 25 de enero, ya hacen parte de la historia del mundo la primera o del Eje Cafetero la segunda. Sin embargo hay algunas que se repiten en años diferentes con el sino trágico. Eso ocurre con el 19 de septiembre para México y el 4 de diciembre para Colombia. En el país centroamericano, en 1985 y 2017 ocurrieron terremotos devastadores. En Bogotá, con 30 años de diferencia, un 4 de diciembre —1986 y 2016— sucedieron hechos atroces.

Hace 31 años, el 4 de diciembre de 1986, ocurrió la masacre de Pozzetto, uno de los crímenes colectivos más famosos de Colombia. 

El autor de tal ignominia se llamaba Campo Elías Delgado Morales, un psicópata matricida, que además de asesinar y quemar a su progenitora, acabó con la vida de 30 personas, entre vecinos de su apartamento y comensales del Restaurante Pozzetto, ubicado en el norte de Bogotá, donde vivía con su madre.

La vida y circunstancias de la vida y del asesinato colectivo de Delgado han sido abordados ampliamente por la crónica judicial y periodística, en un libro titulado Locura sin límites, en una novela y en la película colombiana “Satanás”. Hasta las hipótesis sobre las causas de tal hecho han llevado a sostener que pudo basarse aquello en la influencia que tuvo en él la lectura de la obra clásica de Robert Louis Stevenson “El extraño caso del doctor Jekyll y Míster Hyde”, que nos muestra las facetas de personalidades dobles, también llamado bipolaridad.

Un año después del crimen, el periódico “El Espectador” —edición de diciembre 6 de 1987— escribe lo siguiente, en una crónica de Ignacio Gómez titulada “La guerra que perturbó a Campo Elías”: Según el investigador, “la carga de violencia que recibe Campo Elías Delgado comienza en el momento en que nace su padre, Campo Delgado, hijo de Mercedes Delgado y de padre desconocido en Chinácota, Santander, un pueblo de oxidados principios “morales” que no mira con buenos ojos a un “hijo natural”.

Es probable que el suicidio del padre haya afectado a Campo Elías. Ello ocurrió en los años treinta, cuando la familia Delgado, compuesta por la madre Rita Morales —con quien Campo se había casado en 1932— y sus dos hijos, Carmen Beatriz y Campo Elías, el menor, se radican en un pueblo liberal, Durania. En este municipio, el padre ocupó cargos de personero y jefe de la junta de mejoras públicas. En este cargo cometió el peor error de su vida, al ordenar la tala de un árbol simbólico del pueblo. El samán que había sido sembrado en el centro del parque por el fundador, se fue al suelo, lo que provocó la furia ciudadana y la expulsión de los Delgado, quienes debieron trasladarse a Bucaramanga en 1939. En esta capital, nueve años más tarde y cuando los dos niños habían terminado su primaria, el padre se suicidó a la sombra de otro samán frente al cementerio.

Lo que viene después también pudo ser determinante: doña Rita se establece en Bogotá, donde vive con Campo Elías solamente, aunque su relación era difícil y problemática. También pudo incidir en el hecho fatal la experiencia de guerra en Vietnam donde fue soldado del ejército americano en 1968. En la década de los ochenta vuelve a Bogotá y consumó su crimen, primero en la humanidad de una de sus alumnas de inglés, la madre de ésta, una vecina, su madre y posteriormente en el restaurante Pozzetto, donde se suicidó.

El del año 2016 fue un infanticidio que conmovió a todo el país. Fue cometido por el miembro de una pudiente y reconocida familia bogotana, el arquitecto Rafael Uribe Noguera, quien segó la vida de una niña indígena yanacona, Yuliana Samboní, quien residía en Bogotá con su familia desde hace cuatro años, pues habían llegado de su tierra natal, Bolívar —Cauca—.

Como ocurrió con el crimen del Pozzeto, este hecho seguramente va a llenar las páginas de la historia delictiva de Colombia, porque apenas un año después de sucedido se están desmadejando sus causas y las características socioculturales que rodearon al asesino y a la familia de la niña.

Crímenes famosos del historial de la humanidad, que nos deben llamar la atención a todos sobre la condición frágil de nuestros congéneres, quienes pueden vivir tragedias parecidas y están incubando peores realidades.


Roberto Restrepo Ramírez
Especial para LA CRÓNICA


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