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Medio ambiente / MAY 11 2019 / hace 2 meses

El cambio climático es el gran culpable los plátanos enfermos en América Latina

El patógeno se extiende por medio del aire y destruye rápidamente el tejido foliar, lo que reduce la fotosíntesis y afecta el crecimiento de la planta y su producción de frutos.

El cambio climático es el gran culpable los plátanos enfermos en América Latina

Foto : Wikimedia Commons

Sigatoka negra, la enfermedad fúngica del plátano y banano que ataca sus hojas, se ha extendido por toda América Latina debido al cambio climático. Las fluctuaciones de temperatura provocaron humedad elevada, la cual contribuye a la germinación de las esporas. Según un artículo publicado en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B., sigatoka negra apareció en la región en los sesenta, y hasta la fecha el riesgo de la enfermedad se ha elevado en un 44.2%.
 

Los plátanos también se enferman

El cambio climático, relacionado con la actividad humana, afecta a miles de especies en varios ecosistemas. Por ejemplo, afecta la migración y transformación de parásitos y patógenos que provocan las enfermedades en humanos, animales y plantas. La propagación de enfermedades vegetales, a su vez, es muy peligrosa para países en desarrollo cuyas economías dependen notablemente de agricultura.

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El plátano es uno de los cultivos principales y, por consiguiente, los científicos están bastante preocupados por las enfermedades que afectan a las plantaciones. Por ejemplo, la enfermedad de Panamá, causada por una especie de hongo Fusarium oxysporum, está extendida en América Latina y en el sudeste asiático. En 2017 los científicos cultivaron una nueva variedad de plátanos llamada Cavendish, la cual es resistente a esta infección gracias a modificaciones genéticas.
 

Sigatoka negra, el virus asesino

Sin embargo, la enfermedad de Panamá no es la más destructiva para el sector bananero. Sigatoka negra, la infección asesina provocada por el hongo Pseudocercospora fijiensis, fue encontrada por primera vez en Honduras en 1992. Se cree que este llegó con las plantas importadas por investigadores desde Asia. Con ella, la infección se propagaba rápidamente. En 1998 ya fue encontrada en Brasil, y a comienzos de los años 2000 en las islas del Caribe. Ahora la región más septentrional que sufre de Sigatoka negra es un estado de Florida en EE.UU.

El Pseudocercospora fijiensis es muy peligroso para todos los plátanos y bananos, incluso al modificado Cavendish. El patógeno que se extiende por medio del aire destruye rápidamente el tejido foliar; como consecuencia se reduce la fotosíntesis y es afectado el crecimiento de la planta y su producción de frutos.

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Geografía de la enfermedad

Daniel P. Bebber de la universidad de Exeter decidió comprobar cómo el cambio climático en América Latina y el Caribe está relacionado con brotes de Sigatoka negra. Según el científico, el comercio internacional y el transporte son culpables de la aparición del hongo, pero fue el calentamiento global que creó las condiciones necesarias para su proliferación.  

Bebber afirmó que durante los sesenta últimos años el cambio climático está empeorando las consecuencias de la enfermedad, puesto que la temperatura se ha hecho más conveniente para la germinación de las esporas. Muchas regiones de América Latina — la Amazonía, Nicaragua, Ecuador, Guyana, Suriname, Guinea Francesa y República Dominicana — se convirtieron en un cómodo hospedaje para ese hongo. Sin embargo, México y América Central están menos expuestos a la epidemia debido a las sequías recientes.

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Según el reporte, entre los países productores de plátanos República de Panamá es la más afectada por Sigatoka negra. Brasil y Colombia ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente. En toda la región en general la enfermedad depende más de las fluctuaciones de la temperatura que de la humedad de hojas. 

Por último, el autor cree que en el futuro las sequías que se producen cada vez más frecuente reduzcan las zonas propicias para la proliferación de Sigatoka negra. Sin embargo, en ese caso el nuevo problema sería el de irrigación.
 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.


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