Miércoles, 14 Nov,2018

Ciencia y Tecnología / AGO 26 2018 / Hace 2 Meses

El cuerpo humano es mucho más de lo que vemos

“La microbiota evolucionó con nosotros, nunca hemos existido en su ausencia. Somos un metaorganismo compuesto de células mamíferas, bacterianas, víricas y fúngicas; un macrosistema, como un bosque”: Yasmine Belkaid.

El cuerpo humano es mucho más de lo que vemos

Cuando nos miramos al espejo, apreciamos un rostro que nos agrada o nos molesta. La mayoría de las mujeres –y ahora último un grupo de hombres- piensan en maquillarse y darle una ‘mejor’ presentación a su cara, pero lo que nuestros ojos no aprecian, es que estamos invadidos de una inmensa cantidad de microbios. En esa parte del cuerpo que muchos cuidan más que el corazón, el cerebro y los ojos, tenemos nada menos que un millón de microorganismos por centímetro cuadrado (cm2). En la boca merodean mil millones de microorganismos por cm2. 

Pero no solo en la cara y en la boca conviven con nosotros los microbios, el resto de nuestra parte somática también está ‘invadida’. Las investigaciones de los últimos años indican que en el cuerpo humano hay del orden de 39 millones de millones de microbios, así que durante siglos hemos convivido o mejor nuestra existencia se ha debido en parte a unos ‘bichos’ que nos generan temor, pero por fortuna es un tema emergente en las ciencias biomédicas y la inmunología.

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No solo se ha ignorado el tema, sino que la creencia más común es que se trata de invasores y dañinos para las personas, cuando, muy por el contrario, su presencia no es algo extraño, ya que las bacterias, virus, hongos y otros seres microscópicos, están en relación de diez a uno comparados con las células del cuerpo de un adulto sano. Asimismo, muchos de esos ‘bichos’ son de gran utilidad para los procesos diarios del organismo en el que se alojan, tales como asimilar los alimentos, sintetizar vitaminas o mantener activo el sistema inmunológico, entre otras cosas.

Por la importancia del tema, desde la salud, la “alimentación basura” que está consumiendo un sector de la población, con productos ‘saludables’ que ofrece el mercado y por las nuevas visiones que se están planteando respecto al tratamiento del cáncer, ofreceré lo que nos dice una mujer que investiga sobre la microbiótica.

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Los microbios, parte fundamental de nuestro organismo

Hasta años recientes, conocíamos muy poco sobre estos billones de microbios que nos acompañan en nuestro diario vivir, y durante varias décadas apenas se investigaba sobre aquellos que sobrevivían en un laboratorio y se estudiaban aisladamente. El gran impulso de las tecnologías que secuencian el ADN, ha enrutado investigaciones como el “Proyecto del Microbioma Humano”, que ha sido capaz de descubrir microbios que no habían sido vistos antes y observar cómo se comportan en comunidad. Además, ha catalogado muchas de las bacterias, virus y otros organismos que viven con nosotros.

Los investigadores aclaran que no se trata de gérmenes que necesitan ser eliminados, sino que son parte fundamental de nuestro organismo. Para Yasmine Belkaid -YB-, investigadora del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., billones de microorganismos conviven en nuestro tracto digestivo y piel, en una relación simbiótica cuyo potencial solo se está comenzado a entender. También dirige el Programa Microbioma de ese instituto, cuyo propósito es entender las interacciones entre los 30 billones de células humanas y los 39 billones de microbios, una tarea gigantesca.

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En su reciente visita a Madrid, España, donde asistió al congreso Frontiers Meeting, sobre inmunomodulación en cáncer, organizado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas con el apoyo de la Fundación La Caixa, fue entrevistada por el Servicio de Información y Noticias Científicas –Sinc-. Al preguntársele ¿Cómo evolucionó esta relación tan íntima entre microbios y humanos? Afirmó: “La microbiota evolucionó con nosotros, nunca hemos existido en su ausencia. Somos un metaorganismo compuesto de células mamíferas, bacterianas, víricas y fúngicas; un macrosistema, como un bosque”.

Agregó: “Debemos considerar a esos microbios como parte del ser humano en vez de algo añadido. Solo así podremos entender su funcionamiento, necesario para el del huésped, porque forman parte del sistema inmunitario y digestivo”. Sinc: En ese sentido, ¿podríamos decir que la microbiota es un órgano? YB: “Ahora se habla de ‘órgano adicional’, pero la microbiota controla todos los órganos y funciones fisiológicas. Es más que un órgano, ¡es todos los órganos!”.

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La diferencia es enorme entre genes y microbios

Sinc: “Hace un par de años se puso en duda la afirmación de que tenemos en el cuerpo más bacterias que células. ¿Está de acuerdo?” YB: “Es que no solo hay bacterias: también virus, hongos, arqueas… Si miras todos los tipos de microorganismos, estos exceden en número a las células humanas. Es algo cuya complejidad estamos empezando a comprender ahora, aunque no sepamos con exactitud cuántos microbios tenemos”.

Sinc: “¿Y si hablamos de genes?” YB: “Entonces la diferencia es enorme, de varios órdenes de magnitud. No podemos hacer que nuestros genes evolucionen en vida, pero sí que la microbiota cambie, y eso es algo extraordinario. Algunos de esos microbios son adquiridos desde el nacimiento, otros del ambiente y de la comida; tienen una enorme capacidad de adaptarse frente a la nutrición, el estrés y las infecciones”.

Sinc: “¿Esos aliados pueden convertirse en enemigos? YB: “Por supuesto. Forman parte de nosotros y pueden volverse en nuestra contra, igual que cualquier órgano. Un trastorno inflamatorio, predisposición genética y cambios en la dieta son algunos elementos que pueden transformar la microbiota y convertirla en un compañero peligroso. Por eso debemos comprender cómo sostener una relación pacífica con esos microorganismos si queremos mantener la salud”.

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Sinc: “¿En qué situación se encuentra hoy esa relación?” YB: “En los últimos diez años hemos redescubierto la importancia de la microbiota, cuando la relevancia de los microbios se conoce desde hace siglos. Pero nos volvimos arrogantes y olvidamos que los necesitamos. Uso sin control de antibióticos, cambios dramáticos en la dieta… Nuestra forma de vida actual ha desarrollado una microbiota que quizá no sea la mejor compañera”.

Sinc: ¿Qué hacemos para recuperar la ‘amistad’? YB: “Los científicos tratamos de entender los mecanismos de nuestra interacción con la microbiota y los factores que afectan de forma positiva y negativa a esa relación. Creo que no estamos todavía en una fase en la que podamos dar instrucciones oficiales a la gente, pero una apuesta segura es decir que comer sano no hace daño”.
 

Los microbios se afectan por uso de antibióticos sin control y cambios en la dieta

Sinc: No pueden dar consejos, pero supermercados y farmacias ofrecen probióticos entre grandes promesas. ¿Cree que la microbiota ha sufrido un exceso de ‘marketing’? YB: “Debemos ser cuidadosos y no comprar algo solo porque parezca bueno para la salud. Por desgracia, el campo sufre de afirmaciones no siempre basadas en la evidencia científica.

El estudio de la microbiota tiene apenas una década: hay trabajos en marcha de alta calidad, pero debemos tener un poco de paciencia y darles otros diez años. Entonces podremos intervenir la microbiota y cambiar su composición. Mientras tanto, necesitamos que investigadores y periodistas den información correcta al público”. 

Sinc: ¿Cómo hace la microbiota para que nuestro sistema inmunitario no la ataque? YB: “El sistema inmunitario se comunica con la microbiota, pero no hay ataque sino diálogo. Ahora queremos entender cómo se establece ese diálogo, cuáles son las moléculas que permiten la comunicación y cuáles son las propiedades únicas de la respuesta inmunitaria dirigidas contra estos microbios ‘buenos’. Debemos cambiar la forma en que pensamos sobre salud, fisiología e inmunología en el contexto de ese continuo diálogo”.

Sinc: La inmunoterapia consiste en potenciar el sistema inmunitario. ¿Qué papel puede desempeñar la microbiota a la hora de potenciarla? YB:” La calidad de los microbios que viven en el tracto digestivo puede mejorar la respuesta inmunitaria contra un tumor. Eso es muy emocionante si conseguimos promover su crecimiento durante el tratamiento. La microbiota tendrá un papel fundamental a la hora de entender las enfermedades porque no se puede disociar de nosotros”. 

Sigue afirmando: “En los próximos cinco a diez años la mayoría de terapias se combinarán con algún tipo de manipulación de la microbiota para, según la enfermedad, potenciar o disminuir la respuesta inmunitaria. El cáncer se abordará no solo desde las células mamíferas y cancerosas, sino también desde el efecto de los microbios”.
 

Los microorganismos ayudan a combatir el cáncer

El Servicio de Información y Noticias Científicas asegura que los microorganismos pueden ayudar en la lucha contra el cáncer, ¿pueden también provocar esta enfermedad? 

YB: “El sistema inmunitario es empujado a un lado u otro según los microbios que vivan en nosotros. Todas las enfermedades son estimuladas o amplificadas por la microbiota, pero es difícil establecer qué microbios las causan. Eso incluye procesos inflamatorios provocados por una desregulación entre la microbiota y el sistema inmunitario, que puedan desembocar en cáncer”.

Sinc: ¿Podríamos mejorar al ser humano modificando su microbiota en lugar de sus genes? YB: “Es justo lo que intentan algunos investigadores. Desarrollar nuevos probióticos, cambiar la organización de la microbiota mediante los nutrientes, manipular el propio microbio con fagos… La fuerza de la microbiota es tremenda y podemos domarla, intervenir, cambiarla y manipularla. Pero eso tiene un coste: si no lo hacemos de forma saludable podemos causar daños a largo plazo”.

Belkaid es una mujer que ha sabido superar momentos difíciles. Nació en Argelia en 1968 y en su ciudad natal estudió bioquímica en la universidad Houari Boumediene. Durante su estadía en el Instituto Pasteur de París, cuando adelantaba el doctorado, unos terroristas islámicos mataron a su padre en Argel, un personaje de la política de su país, quien llegó a ser ministro. Se destacó por su compromiso con la democracia, sus ideas socialistas, propugnando por una Argelia moderna. Ese golpe familiar que recibió Belkaid, no impidió que continuara su carrera científica.


Diego Arias Serna 
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]
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