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En profundidad / DIC 03 2017 / Hace 6 Meses

El día en que las mujeres le dijeron sí a la política

El Frente Nacional fue el momento histórico que permitiría a las mujeres elegir y ser elegidas en la esfera pública y avanzar con sus expectativas políticas.

El día en que las mujeres le dijeron sí a la política

Primera votación femenina en Colombia en 1957. Foto de Manuel H. Rodríguez C. (1920-2009). Tomada de Museo Nacional de Colombia.

Era domingo 1 de diciembre de 1957, un día soleado como pocos, las mujeres se habían preparado con mucha anterioridad para votar. Después de la misa de 7.00 y con anticipación al sábado día de mercado, ellas se habían reunido y discutido a conciencia.

La Unión de Ciudadanas de Colombia, había cumplido con su tarea fundamental, meses atrás, les había explicado a través de capacitaciones, en varias reuniones en su sede del centro de la ciudad y en algunos de los pocos barrios de la ciudad, la importancia del voto y las ventajas de participar activamente en política, además les explicaban también la posibilidad de elegir y ser elegidas.
 

La violencia

Armenia tenía en esos tiempos 70.000 habitantes, la guerra entre liberales y conservadores se libraba a muerte en las fincas y veredas de lo que sería posteriormente el Quindío, donde Chispas, El Mosco, y la cuadrilla de Modesto Ávila entre otros se disputaban a machete y a bala el territorio, junto con grupillos de jornaleros venidos del Norte del Valle y del Tolima. El Quindío era un baño de sangre y esa era la razón suficiente para que las mujeres apoyaran, el regreso a la democracia y el inicio del Frente Nacional.

Rojas Pinilla había caído del poder el 10 de mayo de 1957 y los partidos políticos Liberal y Conservador pactaron el llamado Frente Nacional, que permitía la alternación de ellos en el poder presidencial y el reparto paritario y milimétrico de los cargos públicos. Esa decisión política debía refrendarse mediante una reforma constitucional y para entonces se acordó el llamado “plebiscito” que legitimó el acuerdo político.

Esta coyuntura política del Frente Nacional fue el momento histórico que permitiría a las mujeres elegir y ser elegidas en la esfera pública y avanzar con sus expectativas políticas, pero no fue una concesión política de los partidos y sus dirigentes de la época, sino el producto de los pronunciamientos del Papa Pio XII, para sumar mujeres a los caudales electorales a los sistemas democráticos que impidieran el avance del comunismo en el mundo y el compromiso que había incumplido Colombia desde 1946 con la ONU para permitir el avance de las mujeres.

 

La iglesia

Desde los púlpitos, los curas, que antes habían sido reacios a aceptar que las mujeres salieran de sus casas, al espacio público, obedecieron al pie de la letra, las órdenes del Papa Pío XII, quien ya había dado claras indicaciones de multiplicar el voto en las democracias para ganarle la guerra al comunismo que invadía a Europa y empezaba a aterrizar en América Latina.

Pero debido a que los partidos Conservador y Liberal acordaron la paridad política, esta circunstancia acompañada por el triunfo de la revolución cubana y la apertura del país a los programas de la Alianza para el progreso promovida por los Estados Unidos en este contexto, se conjugan en Colombia para crear en el país, tres organizaciones determinantes, la Unión de Ciudadanas de Colombia, el Voluntariado y la Unión de Mujeres Democráticas para empezar a cumplir los deseos de la mujeres de participar en la vida democrática del país.
 

Instituciones femeninas

La Unión de Ciudadanas de Colombia surgió en el país, de los grupos clandestinos que se crearon para cerrarle el paso a Rojas Pinilla, bajo el liderazgo de Alberto Lleras Camargo. El mismo que declaró en 1944 ante la Cámara de Representantes que “dando el voto a la mujer, se echaría a perder el progreso gradual, en que está empeñada la nación”(Uribe de A.1963,pag 56) 

Es así como en julio de 1957 se crea en Medellín esta organización, con sede en 17 ciudades colombianas y 2.000 participantes constituyéndose en la primera escuela formación preparación efectiva de las mujeres para lograr su participación política.

En Armenia, también se crea esta organización, con una biblioteca pública, bajo el liderazgo de Ana Martínez Acevedo, una de las fundadoras de la Normal de Señoritas, esta bacterióloga, fue una de las primeras mujeres profesionales que hubo en Armenia, junto con su hermana la abogada, Rubiela Martínez Acevedo, hermanas de Celedonio Martínez Acevedo, periodista asesinado y líder político liberal a la cual se sumaron las principales líderes cívicas, sociales y profesionales de la ciudad, entre ellas: Emilia Jaramillo, Pastorita Botero de Botero, Libia Cataño de Echeverry, Anacársis Cardona Toro, abogada liberal y juez en Génova y otras mujeres más. 

La UCC es una organización inspirada en la liga de Mujeres votantes de los Estados Unidos a la que otorgan cualidades de ecuanimidad y objetividad., y reorienta sus objetivos cuando concluye el Frente Nacional y se redefine como una organización cívico política, no partidista, accesible a todos, que respalda los principios de la democracia.
 

Sus ideas políticas estaban fuertemente influenciadas por la ideología practicada por sus esposos, padres o hermanos. Foto tomada de Biblioteca del Valle.
 

La política

El rol de las mujeres en política hasta ese año, había sido muy superficial, las mujeres de los estratos bajos, contribuían desde la movilización social y el proselitismo electoral a ampliar las bases de los partidos y las de las clases altas recaudaban fondos para financiar las campañas de los candidatos políticos presidenciales, se encargaban también de las recepciones, que por lo general se realizaban en el Club América, gestionaban los recursos para pagar los almuerzos, los refrigerios, la música, la publicidad y los encuentros políticos en un ámbito que consideraba natural la inferioridad femenina.

Sus ideas políticas estaban fuertemente influenciadas por la ideología practicada por sus esposos, padres o hermanos y fue así como a través de su sociabilidad legitimaron su aparición en la escena política regional.

A pesar de ello, ellas simpatizaban con algunas ideas políticas y simultáneamente con la aparición de la Unión de Ciudadanas de Colombia, los partidos políticos crearon sus propias organización de mujeres, en el Partido Liberal la Asociación Femenina Liberal y en el Conservador el Comando Nacional Femenino, desde los años 40 el Partido Comunista había creado la Unión de Mujeres Demócratas, para canalizar la solidaridad femenina con los conflictos sociales.

La votación obtenida en todo el país, fue la siguiente:

En el Gran Caldas votaron 153.037 mujeres, lo que indica la seriedad con la cual las mujeres de esta zona del país se tomaron en serio la participación política y la democracia.
 

Las electas

En 1958 en Colombia se eligen por primera vez mujeres a los cargos de representación política y una de esas mujeres activistas era Anacarsis Cardona de Salonía, elegida Representante a la Cámara por Caldas y por el partido liberal, quien ya había sido juez en Génova y miembro de la Junta Pro-creación del departamento en 1957 en el cargo de secretaria.

En ese mismo año, se elige como diputada a la Asamblea de Caldas a la señora Mery Patiño de Rodríguez, del Partido Conservador.

Siendo Alcalde de Armenia Ancízar López López, en el Concejo Municipal de Armenia, las primeras mujeres concejalas fueron: por el Partido Liberal, Libia Velásquez Uribe y por el Conservador Margoth Gómez de Gómez, esposa del abogado Clímaco Gómez, quien también había sido concejal de Armenia.

Ellas abrieron el camino a la participación política de las mujeres en el Quindío, sin embargo, a pesar de los logros alcanzados desde 1957, la brecha de género en política todavía está muy presente, hasta el punto de que en 2015 a la fecha disminuyó en un 0.4%.

Hoy, el Quindío cuenta solamente con dos alcaldesas una en Calarcá Jenny Alexandra Trujillo y la otra en La Tebaida, Rosa Patricia Buitrago, la representación de las mujeres disminuyó en un escaño en la Asamblea Departamental con respecto al 2015,repuntó levemente en los concejos municipales, pero no en senado y en cámara, donde la representación es nula.

El Concejo de Armenia solamente cuenta con una mujer en su composición Stefany Gómez Murillo del partido verde.

Se puede afirmar que, esa subrepresentación política evidencia que tanto los partidos políticos como los operadores de la política regional hacen muy poco o ningún esfuerzo para incentivar la formación y la capacitación que permitan el empoderamiento político de las mujeres, pese a que la equidad de género es un derecho humano fundamental y que el ministerio del Interior financia proyectos de formación política para las mujeres que aspiren a ocupar cargos de elección popular.

La precariedad de la representación de las mujeres en el proceso de inscripción a los cargos de elección popular en el Quindío, contrasta con que somos la mayoría de la población del municipio 151.965. y las que más votamos en los procesos electorales de la región 51%.

Es evidente entonces, que la verdadera inclusión de las mujeres en la política debe pasar por una transformación de las lógicas machistas y androcéntricas de los partidos y movimientos políticos y entender que tanto quienes los dirigen, como los operadores de la política en el Quindío, necesitan además de los votos de las mujeres, transformar la mentalidad patriarcal y asumir las nuevas masculinidades que permitan el avance social de las mujeres y sus agendas, para alcanzar el verdadero desarrollo democrático y el progreso regional.

 

Betty Martinez
Especial para LA CRÓNICA


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