Domingo, 19 May,2019
La Salida / MAY 10 2019 / hace 1 semana

El gran empresario Alfonso Rodríguez cumple 88 años

Ha sido parte de varias agremiaciones y fue socio fundador de LA CRÓNICA.

El gran empresario Alfonso Rodríguez cumple 88 años

Hoy van a celebrar el cumpleaños de Alfonso Rodríguez y el aniversario de su inmobiliaria Asesorar S.A.

El gran empresario quindiano Alfonso Rodríguez cumple 88 años de edad y hoy, su familia le rendirá un homenaje por su gran labor y empuje por los intereses de la ciudad y el departamento. Además su inmobiliaria Asesorar S.A., también se encuentra de celebración después de 40 años de creación. En diálogo con LA CRÓNICA, el diario regional que él mismo ayudó a crear y fundar, contó detalles sobre su vida y el paso por varias agremiaciones, la más fuerte de ellas, el sector de la construcción.

Don Alfonso, ¿quiénes eran sus padres?
Manuel Rodríguez Aragón y Pastora Duque Mejía. Mi papá era uno de los mejores contadores que en su época había en la región con una letra muy bonita, espectacular. Le resultaba mucho trabajo, lo llamaban de todas las empresas a que fuera a llevar cuentas y mi mamá era una mujer muy bonita. 

¿Cuántos hermanos tuvo?
Tuve 11 hermanos y yo era de los menores. Fui el cuarto de arriba hacia abajo.

Háblenos de su época como constructor
Salimos de Pijao y nos radicamos en Armenia. Recuerdo mucho que de un momento a otro resulté de constructor, edificios muy bonitos y muy cómodos se construyeron en Armenia con mi lema ‘Otra obra para el progreso de Armenia’. 

Alguna experiencia que recuerde de Medellín.
En Medellín viví mucho tiempo y cualquier día entre caminando de la pensión donde vivía a la plaza de Río, es una anécdota chistosa. En una esquina me paré y ahí había un hombre hablando mucho y lo hacía muy bien, entonces yo pregunté: ¿Ese señor quién es?, y me dijeron Laureano Gómez, pregunté: ¿Pero, y quién es?, me dijeron: es un político conservador; y yo dije desde este momento en adelante también voy a ser conservador. Me gusta porque hablaba muy hermoso. Laureano era una maravilla, tremendo orador. Recuerdo una experiencia cuando trabajaba como auxiliar de un contador en una empresa, cualquier día el jefe me dice “Alfonso vendí y me voy para Medellín y quiero que se vaya conmigo”, él se llamaba Don Horacio y de una le dije que sí. Era la primera vez que montaba en avión. Allá en Medellín estudié, me relacione muy bien, vendí mucho a los antioqueños. Prácticamente ese fue mi éxito número uno. 

¿Cómo decide devolverse para el Quindío?
Mi papá era muy buen contador y muy apetecido en todas las empresas. Entonces yo me convertí en el auxiliar de él. Llegamos a trabajar con negocios de café. Me vine de Medellín porque mi papá ya no estaba allá, entonces llegué acá a donde mi mamá, mi papá y mis hermanos y para vincularme con Armenia. Estuve trabajando en diferentes empresas como contador, trabajé en la oficina de impuestos una temporada, en una empresa de telas y después me vinculé a la Cooperativa Cafetera de Manizales, que fue una empresa exportadora de café y allí trabajé durante 28 años; de ahí me retiré y me dediqué a mis propios negocios. Para esa época ya tenía 50 años y fue cuando fundé compañía de propiedad raíz de Armenia, Compra Ltda que fue la primera inmobiliaria que fundé hace 40 años ya de ahí pasó a ser Asesorar.

¿Qué siente de saber que usted fundó esta inmobiliaria desde hace 40 años?
Me siento muy orgulloso porque también me volví constructor. Yo hice varios edificios, entre ellos este donde estamos. Todos muy bien situados en todas las esquinas de Armenia. Construí Suramericano, El Castillo, lo puse así porque era un rancho de bahareque y ahí vendían aguardiente. El edificio Aragón, el parqueadero Pijao, Santa Helena, Las Terrazas. Y en todos esos edificios siempre había una valla qué decía: ‘Otra obra para el progreso de Armenia, Alfonso Rodríguez Duque constructor’. 

¿De dónde nace el interés por construir?
Yo compré un lote en el edificio Suramericana, a una cuadra de la plaza Bolívar de Armenia y empecé a vender, ganaba dinero y sentí que podía invertir y empezar a crear obras y me sobraba para empezar otra nueva. Dejé de construir porque ya era tiempo empezar a descansar, pero disfruté muchísimo con ese trabajo. Este edificio lo hice yo, en esta esquina había una venta de carnes. Hacia abajo, había varias casas y yo ahí tenía mis ahorros y fui comprando y comprando ranchos, por ejemplo, la casa de la esquina la compré en $200.000 pero el cliente se me quitó del negocio y lo hizo varias veces hasta que un día le dije: bueno, no carameliemos más, si me lo va a vender, véndamelo, camine ya para una notaría, hagamos la escritura, y así fue. Y ahí construí locales. Era muy inquieto y hacía las cosas muy bien hechas. Y entre otras cosas, yo realizaba los diseños de los edificios y hacía constantes reuniones con mi equipo de trabajadores y auxiliares y con ellos me sentaba para monitorear cómo iba la obra. Cuando yo empecé con el tema de la construcción mi papá ya había fallecido y me sucedía algo muy especial y era que todas las noches soñaba con él en Medellín. Me llamaba y nos sentamos en una mesa yo recuerdo vívido el sueño, se sentaba junto a mí a darme consejos. 

¿De dónde nació su gusto por los gremios?
Hice parte de la cámara de comercio, de Fenalco, de la lonja, de la junta de Cofincafé, del que fui uno de los fundadores. Hice parte de muchos gremios importantes. Fui también uno de los fundadores de LA CRÓNICA.  Fui consiguiendo dinero y ahorrando e invirtiendo mucho con la misma utilidad que me producían los edificios. Nunca me gastaba el dinero, sino que lo invertía. Pero me llamó la atención agremiar personas que estudiaban y trabajaban en el mismo sector para tener voceros y  representantes en toda la actividad gremial, por ejemplo, reunía a los avaluadores e inicié con la lonja.

¿Cómo surgió la idea de la Lonja de Propiedad Raíz del Quindío?
La Lonja realmente la fundamos don Ignacio Jiménez, que también era inmobiliario y tenía sus propiedades y ventas; el doctor Alcides Londoño, quien ya falleció, y yo, los tres éramos inmobiliarios y ya pertenecíamos a diferentes agremiaciones. Yo, debido a los 28 años que estuve en la Cooperativa de Café de Manizales tuve muchos vínculos con bancos, con cámaras de comercio, entonces ya cuando me retiré a los propios negocios, con ellos vi la necesidad de crear un gremio inmobiliario y así nació la lonja. Luego vinieron varios personajes con la inquietud de crear un periódico para Armenia, porque si ya lo tenía Pereira con el Diario del Otún, entonces por qué no Armenia. Iniciamos hablando con César Augusto Mejía, Camu, Iván Botero Gómez, el doctor Luis Carlos Ramírez, que puso todo su empeño en crear ese espacio noticioso y de interés por y para la comunidad y así nació LA CRÓNICA, todos colaboramos un poco.

¿De sus hijos quién siguió su línea, cuál de todos se identifica más con usted y con su labor?
Tuve 6 hijos y tengo 10 nietos hombres y ellos se educaron sumamente bien, todos son profesionales.

¿Qué lo apasiona?
Los toros, los caballos, también la contaduría y por supuesto la construcción.

Usted que ha sido del gremio constructor y que reconoce tanto la pujanza que tiene el departamento de Antioquia, ¿cómo ve el progreso del Quindío después del terremoto y cómo percibe la ciudad actualmente? 
Con un gran desarrollo y me siento muy orgulloso porque yo aporté a la construcción con mi lema ‘Otra obra para el progreso de Armenia’.


Carolina Marín
LA CRÓNICA


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