Lunes, 15 Oct,2018

Salud / FEB 12 2018 / Hace 8 Meses

El suicidio: ‘cáncer del alma’

La sicóloga María Cecilia Barbosa Restrepo habló sobre diversos aspectos que rodean la compleja situación.

El suicidio: ‘cáncer del alma’

Foto de referencia, Pixabay

En Filandia afortunadamente no han sido muchos los casos de suicidio, a diferencia del resto del departamento del Quindío donde existe un alto índice de quienes asumen la fatal determinación. Quisimos conocer aspectos que rodean la compleja situación, conceptos que nos expresa la sicóloga María Cecilia Barbosa Restrepo, delegada para la prevención del suicidio a nivel municipal en conjunto con el plan local del hospital San Vicente de Paúl. 

¿Cuál sería el problema de la familia lleva a los jóvenes a tomar decisiones definitivas con su vida?

Se observa un inadecuado manejo de las emociones que alteran de manera integral la salud física y mental del ser humano.  Pretendemos vivir inmersos en la violencia intrafamiliar, con gritos, palabras descalificantes, agresividad, etc. Esta situación se comporta como un precipitante para una de las patologías de las sociedades, donde el pensamiento comienza a llenarse negativamente y genera sentimientos de tristeza, desesperanza, pérdida del sentido de vida, detrimento del valor individual o baja autoestima; inicia el individuo un proceso depresivo cuyo resultado es el suicidio en sus tres etapas: ideación, tentativa y consumación. Finalmente, esta situación no es solo un problema, es una enfermedad de orden mental y se padece a nivel mundial. Sin embargo, este tipo de situaciones pueden ser evitadas con estrategias de prevención. 

¿A qué se atribuye el problema?

La situación de violencia al interior de la familia se debe a la falta de un adecuado proceso para resolución de conflictos de manera pacífica. Ahora el suicidio tiene sus fundamentos en la debilidad para desarrollar capacidades resilientes del individuo, donde se puedan resolver problemas dentro de los lineamientos básicos de la supervivencia.

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¿Es un problema de siempre o ha aumentado en los últimos tiempos?

Tanto la violencia intrafamiliar como el suicidio existen desde siempre y cada época presentan su connotación propia de acuerdo con las influencias del entorno, como la cultura, costumbres, aspectos sociales y económicos, modelos parentales, fortaleza en las prácticas cotidianas para llevar la vida. Según la OMS, la población más afectada se encuentra entre los 15 y 44 años de edad. La juventud es la población más sensible, dado que se encuentra en la edad de los sueños para cumplir proyectos, pero se ven frustrados por los constantes ataques descalificantes con pérdida de la capacidad resiliente —salir adelante a pesar de la adversidad—.

¿Qué se puede hacer?

Alertas tempranas de prevención a nivel familiar, académico e individual. Empoderamiento a los jóvenes de herramientas para la vida, donde puedan sacar adelante sus proyectos de vida. Profundizando en el qué hacer para prevención es el de implementar la capacitación a toda la población como padres de familias, estudiantes, personal de las instituciones públicas, privadas y hospitales con el fin de conocer el fenómeno y cuáles son las características de una persona con la tendencia suicida, de lo que se trata es de prevenir desde el pensamiento, pasando por la tentativa y evitando a toda costa la consumación del acto suicida.

Es importante hablar de suicido y no manejarlo como un tabú. El tema debe ser manejado a la par de la educación sexual o como se habla de las problemáticas de la violencia contra la mujer, el abuso sexual, el consumo de sustancias psicoactivas, pues ningún ser humano está exento de experimentar la situación. Existe dentro de la población el imaginario de ser juzgado al momento de poner en conocimiento al médico o autoridad competente sobre su situación, sus pensamientos y posibles acciones, presentan sentimientos de culpa dado que interiorizan un concepto de tipo caprichoso y no lo perciben como el síntoma de una enfermedad, este puede catalogarse como el ‘cáncer del alma’, pues cuando la víctima se atreve a buscar ayuda, en ocasiones la situación es tan grave que debe ser hospitalizada y ponerse en observación con acompañamiento permanente, una especie de cuidados intensivos, puesto que el impulso por quitarse la vida es incontrolable y debe ser monitoreada por personal médico idóneo.

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Dentro de las dificultades que encuentran los pacientes es lo relativo a las condiciones de oportunidad ofrecidas por los prestadores de salud, donde no se prioriza este tipo de consultas y se convierte en una gran barrera para los pacientes, desencadenando decepción y reclutamiento en los episodios de la enfermedad. Por tanto es importante ofrecer una óptima atención y seguimiento a personas con esta tendencia, garantizando el tratamiento y su continuidad para que en vigencias futuras la situación sea superada aprendiendo una gran lección, que la vida es maravillosa, que tenemos un cuerpo humano al que pocas veces le prestamos la atención debida y no le damos la importancia que se merece, pues nos proporciona las garantías para cumplir proyectos y experimentar desde cosas mal llamadas simples como respirar, pasando por la contemplación de los momentos que ofrece la naturaleza y compartir con aquellos seres que tanto amamos, familia.


Alfonso Morillo Ricaurte
LA CRÓNICA


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