El bótox (botulinum tipo A), es un fármaco que actúa paralizando temporalmente los músculos, es la toxina más potente de las siete que se derivan de la bacteria clostridium botulinum. Comenzó a utilizarse en Estados Unidos en los años 60 como agente terapéutico para el tratamiento de enfermedades relacionadas con desórdenes neurológicos, caracterizados por una involuntaria contracción muscular.
“Esta es una sustancia segura con muy pocas contraindicaciones, no se debe utilizar en personas que sufren de alergias a la bacteria usada. Tampoco en mujeres embarazadas porque no hay estudios para demostrar que el tratamiento es seguro. La frecuencia de los tratamientos varia de persona a persona y es de aproximadamente 4 a 6 meses. El paciente, una vez realizada la aplicación, puede reincorporarse a su rutina habitual puesto que no se requiere ingreso en el centro médico”, explicó el médico cirujano, José Manuel Pita Rodríguez.
Cuando se usa el bótox en cantidades grandes, como en el caso del cuello y el cuerpo puede crear defensas naturales en contra de la bacteria. En este caso no produce ningún efecto. Esto ha hecho que algunos médicos piensen (pero no hay estudios) que con el tiempo la sustancia se podría volver inefectiva.
“Por ser un medicamento con acciones específicas, solo debe ser aplicado por profesionales, médicos especialistas, ya sean cirujanos plásticos, neurólogos, dermatólogos, otorrinos y oftalmólogos con el suficiente conocimiento, entrenamiento y experiencia que les permita en un momento dado atender cualquier emergencia”, aseguró el galeno.
Indicaciones
El margen de actuación de la sustancia es amplio y sus aplicaciones son varias. Entre ellas se puede destacar:
-Tratamiento de las arrugas faciales.
- Tratamiento de la hiperhidrosis.
- Distonías focales (blefarospasmo, espasmo hemifacial, distonía cervical, distonía oromandibular, distonía laríngea o disfonía espasmódica).
- Espasticidad (en concreto, en la espasticidad presente en pacientes con parálisis cerebral).
Por último, es importante mencionar que algunos tipos de migrañas se benefician del uso del bótox.
“Dada su eficacia y escasos efectos indeseables y riesgos, esta aplicación es una técnica de medicina estética que progresivamente ha ido ganando terreno desplazando a técnicas de estética como el lifting”, indicó Pita Rodríguez.
Efectos secundarios
Los efectos del uso de la toxina botulínica en general son muy leves, transitorios y no limitan la realización de sucesivas infiltraciones. En el caso de las patas de gallo podría llegar a presentarse una ptosis palpebral, que se manifiesta por la caída en ocasiones completa pero temporal del párpado superior.
Se debe realizar un completo estudio donde el médico indagará por antecedentes que podrían contraindicar la inyección de la sustancia, esta historia clínica debe ir acompañada de un examen físico del área a tratar y una explicación al paciente sobre la toxina, sus acciones y la duración de los efectos de su uso.
“Como la duración del efecto es de manera temporal, lo que va a ocurrir, un vez finalice, es que las áreas a tratar que se eliminaron o atenuaron vuelven a aparecer con el tiempo pero no en mayor cantidad”, concluyó