Se trata de una deformación en un hueso de la mano, llamado carpo, que se produce por un repetido esfuerzo en el manejo del mouse.
Aunque se habla de ubicar el mouse preferentemente a la altura del codo, a 30 años de la invención de Douglas Engelbart no existen instrucciones claras sobre cuál es la posición correcta para manejarlo. Por eso, cualquier altura es aceptable mientras se logre una postura confortable. No hay más regla que la comodidad de cada usuario: ni siquiera debe estar la misma altura que el teclado.
Sin embargo, se recomienda seguir estos consejos para evitar lesiones:
1. Poner el mouse cerca del cuerpo y en un lugar de fácil ubicación. Si se forman algún tipo de deformaciones en el pad, cambiarlo inmediatamente.
2 Usar la menor cantidad de fuerza posible para mover el mouse y hacer clic.
3 Moverlo con todo el antebrazo y no sólo con la muñeca. De esa forma se mantendrá la muñeca derecha.
4 Apoyar una parte del antebrazo sobre la mesa al utilizar el mouse. Pero nunca se debe posar el codo.