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La Salida / Abril 19 de 2017 / Comentarios

El Ocaso, una finca en el Quindío donde la crisis del café es un asunto del pasado

El Ocaso, una finca en el Quindío  donde la crisis del café es un asunto del pasado

Uno de los más emblemáticos sitios del café del Quindío es la finca El Ocaso, en el municipio de Salento.


Allí se desarrolla un proyecto con tres ejes temáticos: producción de café de alta calidad, un tour de café para turistas nacionales y extranjeros, y alojamiento en una casa campesina de más de 100 años de existencia. Gustavo Patiño Castaño, propietario de esta empresa, explica cómo lo hizo, con la vinculación del Fondo Emprender del Sena.

¿Cuál es el proyecto que está en marcha en la finca El Ocaso?
Tenemos un proyecto mixto en tres ejes, que se desprenden del café. El primero es el café especial El Ocaso. Un café que desde el 2010 gracias a sus características empezamos a exportarlo. Ha avanzado y es reconocido en el mercado como tal, nacional e internacionalmente. La segunda parte es el recorrido, el tour que nació en la finca con los turistas extranjeros que vienen a Salento y buscan conocer todo sobre la cultura cafetera. El tercer proyecto, se desprende del aprovechamiento de la Cultura Cafetera, la arquitectura de la casa y el alojamiento, para que los turistas disfruten su estadía allí a través del turismo experiencial.

Usted ha logrado darle valor agregado al grano que produce, ¿cómo fue ese proceso?
Hemos buscado darle diferenciación a través de varios métodos de producción del café. Por ejemplo, el black y red honey, natural, lavados especiales, fermentaciones prolongadas, el café normal y los varietales. Eso es lo que podemos ofrecerle al mercado, generando un valor mucho más importante.

¿Ha logrado penetrar en el mercado internacional?
Sí, hemos entrado al mercado de Washington D.C., donde en varias tiendas venden nuestro café como de origen y en el empaque aparece El Ocaso, Salento, Quindío. Próximamente estaremos nuevamente en Europa.

¿Qué porcentaje del café de su finca, lo vende tostado?
Estamos entre un 50 % y 60 % del total, el resto se vende como origen, pero verde.

Aquí en su finca hay un tema ambiental con el café. ¿De qué se trata?
Elegimos potreros para sembrar café y después de un tiempo, empezamos a volver la finca cafetera con sombríos. Hicimos un convenio con algunas certificadoras y establecimos un cultivo con sombrío de un 40 o 50 %, utilizando muchas especies de árboles, que le generan un beneficio no solo al café sino al medio ambiente. Se ha logrado recuperar fauna y vienen muchas especies de aves como los carpinteros, tangaras, carriquí y migratorias como la tangara dorada, la tiranga, tiranga ovejera, la ali negra, también nos visitan algunas rapaces como gavilanes.

En total tenemos 114 aves caracterizadas, en la última visita de avistamiento logramos ver 72 especies de un día para otro.

¿Cómo es el manejo de los productos químicos en la finca?
Debemos usar los químicos normales para fertilizar el café porque el suelo tiene sus carencias y solamente con algunos de estos productos podemos suplirlas, lo hacemos responsablemente combinándolo con el compost que producimos en la finca, tenemos una pequeña fábrica de ello. Igualmente, todo lo que utilizamos lo hacemos de una manera muy responsable. Los herbicidas, por ejemplo, se hacen en una forma dirigida, protegiendo las fuentes de agua, un campo en el que hemos ido ganado, tenemos 4 hectáreas en fuentes de reserva y cuando hablamos de cuidarlas nos referimos a retirarnos 30 metros de estas para cualquier actividad cultural en el campo.

En el tema turístico, ¿de dónde vienen los turistas?
Hace poco hicimos un conteo y llevábamos 48 países, de todas partes del mundo, Suramérica, Centroamérica, Europa y Asia, ellos llegan a Colombia, entran por Cartagena o en Ecuador por Pasto, llegan a Bogotá y de allí al Eje Cafetero, de este visitan Salento y vienen a la finca el Ocaso.

¿En qué consiste el recorrido?
El recorrido básico tiene cuatro etapas donde la primera le presentamos al turista desde la siembra de la semilla, todo el proceso de producción de una planta de café, cómo va creciendo, se trasplanta la chapola, y luego van y recolectan café. La segunda etapa se les muestra el beneficio: ellos allí despulpan el café que recolectaron y se les muestra todo el proceso hasta el secado. En la tercera etapa, la de comercialización, se les enseña qué pasa con el grano, cómo se selecciona, se trilla, se vende. Y por último van a una estación de café donde preparan su propia taza de café.

La tercera parte tiene que ver con el alojamiento, háblenos un poco al respecto.
Tenemos una casa que tiene alrededor de 100 años y se acondicionó para recibir turistas. Tiene una capacidad de 10 huéspedes. Allí se vive la experiencia de dormir en una finca cafetera y sentir todo el ambiente cafetero que la rodea.

¿Tuvieron recursos del Estado para echar para adelante el proyecto?
Sí, presentamos el proyecto al Fondo Emprender del Sena y fuimos favorecidos, estamos en ejecución, en este mes cumplimos los 12 meses. Ha sido una gran ayuda para vincular a mi hija, que fue la cabeza principal del proyecto. De igual forma, toda la familia se ha involucrado en la ejecución del plan.

¿Este es un proyecto familiar?
Sí, y quiero resaltar algo, y es que aquí se ha dado el relevo generacional. Mis hijos quisieran seguir siendo cafeteros.

¿Cuál es el área en la que trabaja acá?
Tenemos 30 hectáreas de las cuales tenemos 17 en café, 4 en reserva y 9 disponibles para nuevos cultivos, y que ahora están en pasto.

Hace 10 o 15 años cuando no existía este proyecto, ¿qué tenía en la finca?
Ganado y café, pero era un cultivo del montón, que vendíamos en la cooperativa o en los almacenes de la Federación de Cafeteros. Precisamente, por este último nos dimos cuenta que teníamos un café especial, porque nos llamaron a decirnos que participáramos en la taza de la excelencia, donde fuimos finalistas. Y ahí comenzó el nuevo proyecto.

Como miembro que ha sido del Comité de Cafeteros, ¿cree que la alternativa del gremio está ahí en el tema del valor agregado?
Colombia escasamente es el 8% o 9 % del café del mundo y es utilizado para mejorar los otros granos. Quienes lo utilizan para vender 100 % Colombia, saben de la calidad de este, si lo mejoramos mucho más, la ganancia es exponencial. Podemos mejor el precio. En todo el mundo, el café se está volviendo muy experiencial, la gente se quiere tomar una buena taza y dispuesta a pagar por ello. De esta manera podemos aumentar la participación que tenemos hoy por hoy. Los cafeteros no necesitan sino precio, no necesitan otra ayuda. 

Miguel Ángel Rojas Arias
LA CRÓNICA

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