La Salida / Noviembre 13 de 2017 / Comentarios

El piano de Diego, alimento para el alma de los quindianos

El piano de Diego, alimento para el alma de los quindianos

Música clásica, tropical, boleros, tangos y colombiana en una nueva propuesta cultural en Armenia.


El piano y la música de Diego Fernando Arias Gómez se han convertido en un producto más de Pan y Miel, un producto para alimentar el alma, fortalecer el espíritu y refrescar los sentimientos.

La trayectoria musical de este artista quindiano le brinda una nueva propuesta cultural a los armenios que sin ningún distingo pueden llegar al establecimiento a deleitarse con la música clásica, de Colombia, tropical y en general lo que deseen escuchar en la interpretación del artista nacido en la capital quindiana. Arias Gómez, en diálogo con LA CRÓNICA narró su recorrido por los principales sitios y orquestas de Colombia.

¿Quién es Diego Fernando?

Soy quindiano nacido en 1971, cuento con 46 años vividos aquí en Armenia, dedicado, apasionado y enamorado de la música, además por tradición familiar y por convicción obviamente, durante toda mi vida he estado muy cerca de ella. Desde mi infancia fue un hobby que con el tiempo se convirtió en mi profesión.

¿Dónde adelantó sus estudios de primaria y de bachillerato?

La primaria la hice en el colegio San Antonio y el bachillerato en el Inem que fue un punto crucial para mi determinación de convertirme en músico porque me permitió crecer, gracias a los profesores y agrupaciones musicales.

¿Cómo fue esa primera etapa musical en el Inem?

Cuando terminé el bachillerato ya tenía claro que lo que quería era ser músico, tuve aspiraciones de astrónomo y de arqueólogo pero por los costos nunca pude emprender esos caminos y ya tenía el de la música.

¿Qué profesores en el Inem le enseñaron música?

Al profesor Rubén Olave Lentini, Lucas Fabián Molano, Pablo Emilio Díaz, Héctor Acero, Gloria Amparo Navarro, con todos ello tengo una gratitud enorme, porque vieron que tenía un grado de talento y permitieron que perteneciera a las agrupaciones. Estuve en el grupo músico vocal, que luego se llamó Onix y presté asesoría y colaboración con los grupos posteriores a mi salida como Gen’s, que fueron muy competitivos y para muchos la plataforma, fue el semillero de artistas que hoy tienen trayectoria internacional.

¿Después del colegio qué estudió?

La música ha sido la protagonista de mis canciones, aficiones y felicidad en esta vida. Gracias a mi madre Lola María Gómez y mi padre Jorge Arias, siempre me apoyaron, en ese sentido ambos tenían en su familia cierto grado musical, sobre todo la de mi padre porque mis tíos fueron los primeros profesores. Jaime Arias, Alfonso Arias, profesores del conservatorio del Quindío que cuando era niño me permitieron estar allí, vieron cierto grado de facilidad y me otorgaron una beca en donde solo tenía que asistir sin pagar ningún dinero y en parte fui formado por ellos un poco en la casa, mucho en el conservatorio.

¿Qué sigue? 

Mientras avanzaba y entraba en la adolescencia tuve profesores como doña Rina, Angie López. Crecí tanto en la parte clásica en el conservatorio como en la parte de la música comercial y música en general de nuestra cultura latinoamericana en el colegio tocando con ellos y con las danzas que hoy día se llaman Fundanza, la entidad que dirigía James González Mata. Cuando terminé el bachillerato quedé como en el limbo porque tenía cierto nivel musical y estaba ávido de más conocimiento, por cosas de la vida o por bendición de Dios conocí en Pereira a Geerth Dehux, que era un pianista graduado en Bélgica con muchos honores y premios en solfeo, cuyo nivel es diferente y altísimo comparado con el que manejamos aquí en Colombia y pude hacer amistad con él. 

Me convertí en su alumno más asiduo, acérrimo seguidor del estilo y de la música que promovía y tuve el privilegio de tener ese profesor particularmente.

¿Usted viajaba a Pereira o el venía a Armenia a darle las clases?

Viajaba a Pereira, incluso él venía a Armenia porque también trabajó para el conservatorio de música del Quindío y en algún momento se desvinculó, yo seguí siendo su alumno de una forma privada, y con él pude acceder a los grandes compositores como Bach, Liszt, Chopin.

¿Qué clase de música interpreta?

Después de esa época que terminé con el maestro, tocaba con la orquesta de Cartago La Sabrosura y luego con la caleña La Misma Gente que  tuvo mucha relevancia, digamos que la salsa fue el género que predominó en mi vida y luego de haber probado las mieles de las giras internacionales, de estar en hoteles de conocer el mundo, hubo una propuesta aquí en el Quindío de John Jairo Valencia para el Zaguán de las Guitarras.

Me conquistó, hicimos el arreglo, mi padre padecía una afección cardiaca y me gustaba estar cerca de él para atenderlo. John Jairo hizo una selección de artistas que a su gusto consideraba lo más talentoso de la región y nos congregó a unas diez personas, todos con talentos especiales y a partir de ese momento empecé a trabajar múltiples géneros como el bolero, la balada, el tango, la bachata cuando apareció, seguí con la salsa, la cumbia, el merengue, en general música latinoamericana, un poco el jazz, se universalizó mi parte musical y salí un poco del cuento de la salsa. La clásica estaba conmigo de una forma más bien privada, más íntima.

Luego que se nos fue John Jairo Duque fui delegado por todo el equipo del Zaguán como director y hasta hoy he sido parte de ese grupo coordinando lo musical con múltiples géneros.
 
¿En dónde más ha trabajado en la parte musical?

Haciendo una breve sinopsis, lo que te he comentado, también estuve en el Instituto de Bellas Artes como docente, director de la orquesta de la Uniquindío hace unos años, luego trabajé para otros establecimientos como el Zaguán de las Guitarras de Pereira, Río Bamba, Ton y Son, el restaurante El Solar, donde teníamos un contracto especial con la sociedad quindiana lo que nos permitía hacer presentaciones para eventos privados, familiares y clubes.

¿Y en la actualidad?

Hago parte del grupo Guitarra & Coffee que es una evolución de otro que se llamó Guitarra y Rumba al cual pertenecía como director musical, y seguimos muy unidos como grupo. Lastimosamente Luz Marina Marín la voz femenina con un talento excepcional faltó hace ya año y medio, pero dejó el legado de su genética musical y tradición  con sus hijas Carolina y Nathalia con ellas trabajo en ese establecimiento que se llama Guitarra & Coffee, también con Juan José Ramírez con mucha trascendencia que cada día crece más, con Iván Londoño como vocalista y Rubén Darío Giraldo.

¿Se ha presentado a nivel nacional o internacional?

Con el grupo del Inem pudimos tener el primer contacto internacional en Ecuador, con las orquesta salseras pude conocer Europa, México, Estados Unidos, Perú. De alguna manera el país donde aún realizo actividades musicales es Estados Unidos que gracias a las personas que me conocen allá y a algunos amigos músicos, la gente demanda de mis servicios como pianista sobre todo de música clásica que no es muy común.

¿En Colombia interpreta música clásica?

No hay teatros en Armenia para ello, no hay lugares para tener un piano de concierto, pero un amigo nuestro, el propietario de Pan y Miel tuvo la genial idea de tener un piano que pudiera ofrecer a su público con todo tipo de música. Hay personas que  piden música clásica y en medio de toda la oferta musical que yo hago que es variada, trato de crear un poco de esa cultura, de tocar algo que la gente no conoce pero que escucha y dicen que eso es bonito. La gente estigmatiza la música clásica como aburrida y resulta que es la forma como se proyecte como se proponga y la escogencia del repertorio puede ser interesante para personas comunes y corrientes que están enseñadas a escuchar los géneros normales del mercado.

¿Se siente satisfecho tocando en Pan y Miel?

Me gusta porque es una forma de crear esa cultura, ese gusto porque la gente entienda que es verdaderamente un descanso y la respuesta ha sido positiva. Hemos estado creando un escenario diferente que de todas maneras en el Quindío son pocos. Lastimosamente no abundan los lugares donde la gente pueda ir a escuchar música sin tener que pagar una entrada o una boleta.

¿Cuál es la invitación que usted le hace a los quindianos?

Que se apasionen por la música, que busquen y encuentren lugares como Pan y Miel que ofrecen música  para todos los gustos, hacer un poco de cultura , de música clásica, jazz no tiene que pagar ningún dinero por la entrada solo tienen que asistir ni siquiera es obligación estar consumiendo en el establecimiento. Al dueño y a este servidor nos interesa solamente crear el escenario para que la gente disfrute la música.  Que se den la oportunidad de salir de lo tradicional y se den cuenta que hay mucha música bonita e interesante que se puede disfrutar en estos lugares.


Germán Rojas Arias
LA CRÓNICA

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